Así como la historia guarda un lugar de privilegio para Rosa Parks, lo mismo debiera hacer con Manal Al-Sharif, una mujer saudí de 38 años que supo pagar con prisión y hostigamiento haber desafiado a la monarquía teocrática de su país. ¿Cuál fue el delito de Manal? Muy simple: estar al volante y hacerlo saber al mundo. En Arabia Saudita, país que ocupó en 2016 el lugar 141 entre 144 países en el ranking de igualdad de género del Foro Económico Mundial, la interpretación clerical de la ley islámica (de cuño wahabista) impuso tradicionalmente que las mujeres no estaban autorizadas a conducir.