Cerca de las ruinas jesuíticas de San Ignacio, en Misiones, algo desentona. En el Parque Provincial Teyú Cuaré hay un refugio de no más de 3×3 metros, hecho con ladrillos y en estilo europeo, con una estética urbana que no tiene nada que ver con la húmeda selva misionera. Y que en su interior escondió, entre otras cosas, algo desconcertante: una lata oxidada de dulce de membrillo con fotos de Mussolini y Hitler.