De la misma forma es cierto que el terrorismo ganó una nueva batalla, aunque nunca pueda ganar una guerra, amenazando cómo sólo el odio terrorista puede hacer, de tal forma y con una obscenidad tan hiperdimensionada, que logró hacer entrar en pánico a la AFA y a algunos jugadores de la selección argentina y suspender el amistoso con Israel. Hamas celebra y agradece la suspensión. El líder palestino del futbol, Jibril Rajoub también festeja. Irán, que asesinó argentinos en dos actos terroristas bestiales en Buenos Aires, celebra y se ríe.