Recientemente, la organización de derechos humanos AGPS publicó un informe que documenta 3.840 casos de palestinos asesinados desde el comienzo de la guerra siria en 2011, casi cuatro veces más que los muertos durante los seis años de la primera intifada (diciembre de 1987 a septiembre 1993). Las circunstancias de las muertes fueron los bombardeos, disparos o torturas en las salas de interrogatorio de las cárceles de toda Siria. Mahmoud Abbas guardó silencio y no condenó a Bashar Assad ni a Irán. La sangre palestina en Cisjordania y Gaza parece valer mucho más que la sangre de los palestinos en otras partes del mundo. Esto se debe a que los palestinos que son abatidos por disparos de las FDI sirven como un baluarte contra Israel, ya sea por los Estados árabes o por el mundo occidental.