Los seis millones de judíos asesinados en el Holocausto viven aún en la memoria colectiva de Israel, donde unos 200.000 supervivientes se aferran a la vida para seguir contando su historia, que muchos creen se está desvaneciendo, dando lugar a un creciente antisemitismo. “Para mí Auschwitz no se liberó. Lo veo todos los días, día y noche. No sé cuántos años me quedan de vida pero, solo cuando llegue al final, entonces me libraré de Auschwitz”, dice Menajem Haberman, con los ojos humedecidos mientras señala con la mano derecha el número 10111 tatuado en su brazo izquierdo.