Si le hubieran preguntado a principios de 2020 al israelí Yehonatan Ben Hamozeg donde iba a viajar para vender su tecnología, jamás habría respondido Emiratos Árabes Unidos, país con el que Israel no mantenía relaciones oficiales.
Si le hubieran preguntado a principios de 2020 al israelí Yehonatan Ben Hamozeg donde iba a viajar para vender su tecnología, jamás habría respondido Emiratos Árabes Unidos, país con el que Israel no mantenía relaciones oficiales.
Tampoco nos puede ser ajeno lo que estuvo ocurriendo en estos días en Francia. Un profesor liceal decapitado, un cura católico y dos mujeres feligreses asesinadas y un sacerdote cristiano ortodoxo atacado y que estaba en estado grave. Todo ello resultado de atentados perpetrados por lo que se ha dado en llamar “el terror islámico”.
La noche del 19 de mayo de 1944, un tren proveniente de Hungría ingresó al campo de concentración de Auschwitz. Entre los 3500 pasajeros, en su mayoría judíos húngaros, había un grupo particular: los Ovitz. Se trataba de una familia de artistas de variedades cuyos integrantes eran, en su mayoría, enanos.
Ayer comenzó el ensayo clínico en humanos de la vacuna israelí. La primera etapa, con solo dos voluntarios, que busca comprobar la seguridad del antídoto, no produjo síntomas colaterales.