Jueves 01 de diciembre de 2011
Editorial El asalto con saqueo y ocupación de la embajada británica en Teherán violó todas las normas del derecho internacional
El reciente asalto a la embajada británica en Teherán, con saqueo y ocupación, constituyó una violación inaceptable de la Convención de Viena en materia de relaciones diplomáticas, que dispone que las representaciones diplomáticas son inviolables y nadie puede ingresar en ellas sin el consentimiento del jefe de misión
Los Estados tienen el deber especial de tomar todas las medidas apropiadas para proteger adecuadamente esas representaciones de cualquier ataque o daño, y evitar así que se afecte la actividad de la misión diplomática y su dignidad.
El ultraje a la embajada de Gran Bretaña fue perpetrado con participación de la milicia basij, un grupo de choque de la Guardia Republicana, que a su vez responde directamente al Consejo de Guardianes, el más alto liderazgo de la teocracia iraní. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emitió una enérgica condena al gobierno de Irán; en el mismo sentido se pronunciaron el presidente norteamericano Barack Obama, Francia, Italia, y también Rusia.
Lo sucedido en Teherán adquiere más gravedad si recordamos como antecedente el gravísimo asalto a la embajada norteamericana que ocurrió el 4 de noviembre de 1979 y el lamentable cautiverio al que se sometió, a lo largo de 444 días, a 66 diplomáticos norteamericanos.
Más allá de las declaraciones del Ministerio de Relaciones Exteriores -lamentó «el comportamiento inaceptable de un pequeño número de manifestantes pese a los esfuerzos de la policía»- no puede negarse responsabilidad del gobierno iraní en el ataque en abierta violación del derecho internacional.
Por ello, la expulsión de los diplomáticos iraníes de Gran Bretaña dispuesta por el gobierno de este país parece una medida correcta derivada de una situación claramente inaceptable, que hasta podría ser considerada una provocación encubierta del propio gobierno de Irán. En momentos en los que la Unión Europea estudia la posibilidad de imponer a Irán un embargo petrolero, el ataque a la embajada británica sólo ayuda a agravar aún más las tensiones.
Otra inaceptable conducta de Irán
01/Dic/2011
La Nación, Editorial