31-8-2011
Javier Solana
«Gente seria en el gobierno de Uruguay. Cómo la importancia de un País no se mide por tamaño y población», escribió Javier Solana en su cuenta de Twitter, el exsecretario general de la OTAN. Estuvo en Montevideo participando en una conferencia titulada «Desafíos para la Seguridad Internacional» organizada por la Fundación Astur. Y también se hizo un tiempo para charlar con El País.
Fernán R. Cisnero
-Como secretario general de la OTAN debió tomar o canalizar decisiones que incluían el envío de tropas y la muerte de miles de personas. ¿Cómo se toma una decisión así?
-Tuve todas las guerras de los Balcanes sin ser militar. Lo importante es siempre encontrar consensos. Hay que mostrar las virtudes que tiene el consenso y jugar el papel de catalizador de la toma de decisiones de los gobiernos.
-Pero las consecuencias llevan a la guerra.
-Aquí no se está hablando de guerras en el sentido clásico, donde hay un vencido y un vencedor. Estas no son guerras, son conflictos étnicos. Operaciones en las que no se trata de vencedores ni de vencidos, por lo que la acción militar tiene que estar ligada a la política. Porque la paz y la reconciliación son actos políticos. Aunque el camino sea militar.
-Usted coincidió con la decisión de ir a Libia.
-Apoyé la decisión del Consejo de Seguridad por varias razones. La última reforma de la carta de ONU, hecha durante el segundo mandato de Kofi Annan, integró el concepto de la «responsabilidad de proteger» surgida después de lo ocurrido en Ruanda y Bosnia. Ese concepto no se había podido aplicar nunca porque siempre había alguien que lo vetaba porque se sospechaba que se trataba de tratar de dominar un país. Pero aquí fue la Liga Árabe la que inició el proceso para parar la situación de Gadafi en Bengasi. Esa decisión la apoyó todo el mundo. Nunca hubo legitimidad tan potente.
-Se abstuvieron China, Rusia y Alemania, y Estados Unidos fue renuente…
-Sí, renuente a dirigir la operación y por eso se le pasó la responsabilidad al cuartel general de la OTAN. La resolución solo prohíbe una cosa: desplegar fuerzas internacionales en el terreno. La operación duró más de lo esperado, no porque no haya habido intentos de negociación, que hubo cientos, incluso con Gadafi.
-Y para tomar una decisión así, ¿se consideran las consecuencias políticas en ese país después del conflicto bélico?
-El postconflicto en Libia va a ser difícil porque hay mucha violencia acumulada de todos los años de Gadafi. Por eso hay que ayudar para que surja de ahí una reconciliación y un gobierno que pueda poner en común los mismos objetivos. No es imposible pero es verdad que es un país más fragmentado tribalmente que Túnez y Egipto. Y que es un país con menos Estado, lo que hace más difícil negociar. Es un país que pasó de las tribus a Gadafi.
-¿Por qué no se hace lo mismo en Siria?
-Primero porque no se puede ir a todos lados. Después porque Siria tiene una estructura política muy compleja, es una minoría alawita, que es una escisión del chiismo en una mayoría sunita y un Ejército que no se ha roto. Así que es ir a la guerra. ¿Y en nombre de quién? No creo que se vaya a actuar militarmente.
-¿Cómo va a salir Europa de todo lo que está viviendo?
-Soy optimista. Saldrá adelante porque están puestos los pilares para que salga adelante aunque no se llegó a tiempo. Todos sabíamos que no estábamos en condiciones de asumir un choque asimétrico, pero llegó antes de que pudiéramos acomodar todas las piezas para que la eurozona sea más sólida. Pero se podrá hacer.
-Pero se saldrá distinto de como se entró. ¿Cómo será esa nueva Europa?
-Durante las crisis surgen las tentaciones nacionalistas y hay que ser inteligentes para no caer en ellas. Hay miedo a la incertidumbre y mucho desempleo y así no es fácil mantener la legitimidad de los votos de la gente y tratar de avanzar con mayores cesiones de soberanía. Para poner un ejemplo tomado de mis anteriores encarnaciones como profesor de física: institucionalmente estamos en un equillibrio meta-estable. Tenemos que llegar al estable.
-¿Qué lecciones tendría que aprender América Latina de la experiencia de la prosperidad europea?
-Hay que mirar hacia atrás para conocer las experiencias de otros pero también hay que mirar al futuro. América Latina está en unas circunstancias magníficas. El crecimiento es maravilloso, la estabilidad institucional es fantástica, la puesta en valor de los recursos propios es extraordinaria. Es verdad que se depende del crecimiento de otros, pero es que China va a crecer y hay que aprovecharlo bien. El siglo XXI es latinoamericano.
-¿Y no habrá un precipicio por ahí?
-Precipicios hay en todas partes. Pero la lección la tienen bien aprendida.
Perfil
Nombre: Javier Solana
Nació: En Madrid.
Edad: 69 años
Otros datos: Fue secretario general de la OTAN.
Un líder mundial
Es un catedrático de Física del Estado Sólido que fue convocado para protagonizar algunos hechos trascendentes de la historia de su país y de Europa. Fue portavoz, ministro de Cultura, de Educación y canciller durante los gobiernos de Felipe González; secretario general de la OTAN entre 1995 y 1999 (de la que había sabido ser feroz crítico y en nombre de la cual ordenó las operaciones en Kosovo) y Alto Representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea entre 1999 y 2009, donde le tocó lidiar, por ejemplo, con la guerra al terrorismo implementada desde Washington.
Después del 11-S
Javier Solana ocupó el cargo de canciller de la Unión Europea entre 1999 y 2009. En esos años vivió de cerca la guerra contra el terrorismo, impuesta por la administración de George W. Bush tras los atentados a las Torres Gemelas.
-¿Qué queda del 11-S?
-Estamos mucho mejor. El terrorismo ha disminuido aunque hay que mantener los ojos abiertos. Al Qaeda está muchísimo más débil porque ha recibido golpes tremendos. Irak fue el error más grande en los ocho años de Bush (quien como persona era muy cariñoso y cuya administración viví muy intensamente). Se tendría que haber resuelto de otra manera. Creyeron que Irak era el malo, que si no estuviera Saddam Hussein se defendería mejor a Israel. Pero nos hemos quedado con Afganistán sin resolver y con Irán convertido en una potencia que no era.
«No se actuará en Siria; no se puede ir a todos lados»
31/Ago/2011
El País, Fernán R. Cisnero