Negación versus distorsión del Holocausto: ¿Cuál representa una mayor amenaza?

17/Ago/2022

Coloquio- por Dany Dayan

Coloquio- por Dany Dayan

“La negación y la distorsión del Holocausto comparten un denominador común; la manipulación de la historia por razones ideológicas o políticas. Ambas tienen raíces en el discurso más antiguo sobre el Holocausto. El péndulo comenzó a oscilar desde la negación hacia formas de distorsión más turbias, no menos peligrosas, como resultado de varios acontecimientos recientes.”

A pesar del tono potencialmente deprimente de este artículo, comenzaré con una nota optimista. Aunque la negación del Holocausto persiste, ha quedado en gran medida al margen. Lo cierto es que, hoy en día, la negación del Holocausto en su forma más extrema es relativamente limitada. De hecho, la negación absoluta del Holocausto ha sido un problema importante en su momento; sin embargo, varios acontecimientos han provocado que se mantenga al margen en gran parte del mundo.

La negación y la distorsión del Holocausto comparten un denominador común; la manipulación de la historia por razones ideológicas o políticas. Ambas tienen raíces en el discurso más antiguo sobre el Holocausto. El péndulo comenzó a oscilar desde la negación hacia formas de distorsión más turbias, no menos peligrosas, como resultado de varios acontecimientos recientes. El trascendental veredicto que rechazó la demanda por difamación del negacionista del Holocausto Dr. David Irving contra la historiadora Prof. Deborah Lipstadt retratado en la exitosa película “Negación” (Denial); y las visitas papales a Yad Vashem de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco desempeñaron un rol central. Además, las alianzas e iniciativas internacionales, como la proclamación por parte de las Naciones Unidas del 27 de enero anualmente como Día de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto; el llamado de la Unión Europea a que se procese a cualquiera que perdone, niegue o trivialice públicamente los casos de genocidio o el Holocausto; el establecimiento de la Alianza Internacional para la Conmemoración del Holocausto (IHRA) y la subsecuente adopción de la «Defi­nición Práctica de la Negación y Distorsión del Holocausto” de la IHRA fueron todas signi­ficativas.

Desafortunadamente, ese es el límite de mi optimismo. El problema preocupante que en la actualidad debe considerarse es la distorsión del Holocausto. ¿Por qué es tan peligrosa la distorsión del Holocausto?

Los distorsionadores del Holocausto, a diferencia de los que lo niegan, admiten que el Holocausto sucedió, pero fabrican relatos históricos sobre la Shoa que van mucho más allá de los márgenes del discurso histórico razonable y en su mayoría son, si no totalmente, falsos. Estos relatos están destinados a servir agendas contemporáneas problemáticas. La distorsión del Holocausto es peligrosa porque, claramente, distorsiona hechos esenciales de la historia para legitimar fechorías pasadas y presentes.

Aunque los distorsionadores manipulan los hechos, o los “inventan”, y tuercen u omiten contextos importantes, sus relatos a menudo ganan apoyo popular. Esto se debe a que algunos de sus argumentos se basan, al menos parcialmente, en hechos, y porque a veces muestran un mínimo de lógica interna, a pesar de sus afi­rmaciones falsas. Los relatos distorsionados ganan credibilidad ante un público que sabe cada vez menos sobre el período histórico o cuando los relatos que se promueven se alinean con prejuicios preexistentes. En otras palabras, es el barniz de “factualidad” de la distorsión lo que permite a los distorsionadores usar sus relatos para promover sus agendas.

Varios temas, a menudo interrelacionados, han surgido de manera más destacada en el discurso de los distorsionadores del Holocausto. Particularmente, aunque no exclusivamente, en los países poscomunistas, se ha producido una forma de “cambio de marca nacional” desde la caída de la Cortina de Acero a principios de la década de 1990. Una de las principales expresiones de este auto-blanqueo colectivo es la rede­finición de la propia nación como una comunidad heroica de resistentes antinazis y rescatadores altruistas de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Los distorsionadores se basan en el hecho de que efectivamente hubo algunos casos de rescate y resistencia en sus países. No solo inflan mucho estos dos fenómenos positivos; también minimizan el papel que jugaron muchos de sus ciudadanos, líderes e instituciones en la persecución asesina de sus ciudadanos judíos.

Permítanme ser claro: La gran magnitud de las atrocidades del Holocausto no hubiera sido posible sin la colaboración de las autoridades locales y numerosas personas no judías en los países alineados u ocupados por la Alemania nazi.

Los intentos de los gobiernos de “legislar” los relatos históricos para servir a diversos intereses no son nuevos, pero últimamente han pasado con mayor frecuencia a primer plano, y algunos están diseñados principalmente para promover relatos distorsionados del Holocausto. En la actualidad, las leyes de ciertos países consideran como delito el supuesto “empañamiento del honor nacional” en el que se incurre al citar la colaboración local con los nazis en la persecución y asesinato de judíos. Varios regímenes ahora glori­fican a fi­guras históricas como héroes patrióticos, a pesar de su participación en la persecución y asesinato de sus vecinos judíos. Como resultado, en algunos lugares se ha deslegitimado a historiadores destacados e, incluso, han enfrentado procesos judiciales.

Debe entenderse que la conmemoración del Holocausto tiene una relevancia sustancial para otros temas vitales, como el genocidio y otras atrocidades, así como para los derechos humanos, y que puede compararse y contrastarse con ellos para obtener perspectivas e ideas valiosas. Sin embargo, siempre será crucial relacionar la Shoa como un evento único y sin precedentes. Estos dos enfoques no son mutuamente excluyentes, pero deben ser considerados cuidadosamente.

¿Por qué es tan importante comprender y aprender sobre el Holocausto hoy en día? Lo primero y más importante, se lo debemos a los hombres, mujeres y niños judíos que fueron asesinados en guetos, campos de concentración y exterminio o lugares de exterminio, que han muerto de hambre, han sido esclavizados y, ­finalmente, masacrados por los nazis. Estas víctimas merecen ser recordadas y honradas. No menos importante, las acciones de todos los que cometieron tales crímenes o fueron cómplices de ellos deben ser registradas y deben hacerse responsables.

Además, reconocer la centralidad del antisemitismo en el Holocausto es fundamental para enfrentar el antisemitismo hoy y mañana. Finalmente, creo que obtener una mejor comprensión y más precisa de la historia nos informará y nos iluminará, ya que el pueblo judío y toda la humanidad se enfrentan a los problemas contemporáneos y construyen nuestro futuro compartido.

Los estudiantes universitarios en tales sociedades se han vuelto cada vez más reacios a participar en estudios sobre el Holocausto, lo que podría resultar problemático para sus futuras carreras e incluso generar el espectro de acciones judiciales. Además, las autoridades han enviado al público en general el mensaje de que el asesinato y la persecución de los judíos no fueron ni son “nuestra” responsabilidad, ni descalifi­can a alguien para ser admirado como un héroe nacional. La promoción distorsionada de personajes tan profundamente defectuosos como modelos a seguir no presagia nada bueno para el futuro de estas naciones.

De hecho, la distorsión del Holocausto puede ser más perjudicial, angustiosa y destructiva para la memoria del Holocausto, en la medida en que ayuda a que el rechazo de la verdad histórica sea un proceso más “cómodo”. ¿Cómo podemos luchar contra la distorsión del Holocausto?

Recientemente hemos sido testigos y hemos recibido con satisfacción, los compromisos de los líderes mundiales que asistieron al Quinto Foro Mundial del Holocausto en Yad Vashem, el Foro Internacional de Malmo sobre la Conmemoración del Holocausto y la Lucha contra el Antisemitismo así como otras conferencias mundiales dedicadas a recordar con precisión el Holocausto y combatir el antisemitismo. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para ampliar y apoyar la investigación y la educación sobre el Holocausto sin restricciones y basadas en hechos.

Minibío:

Dani Dayan es el Presidente de Yad Vashem, Centro Mundial de Conmemoración del Holocausto, ubicado en Jerusalem. Cuenta con una extensa trayectoria en el mundo de los negocios, la política y la diplomacia entre la que se destaca haber sido el Cónsul General de Israel en Nueva York desde 2016 hasta 2020.

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