Morbosa fascinación bélica de los soldados de Hitler

18/Abr/2011

El Observador

Morbosa fascinación bélica de los soldados de Hitler

17-4-2011 Alemania. Un libro va contra el mito de que el Ejército alemán no fue cómplice
El historiador Sönke Neitzel y el psicólogo Harald Wetzer tienen otra mirada sobre los horrores de la II Guerra Mundial: analizan la morbosa fascinación por la confrontación bélica que se apoderó de muchos soldados alemanes.
En el libro «Soldaten» (Soldados), Neitzel y Wetzer terminan con el mito de que el ejército alemán había tenido un papel respetable en la II Guerra Mundial y de que no había sido cómplice directo de los crímenes del nacionalsocialismo, en contraste con las unidades especiales de las SS.
Ese mito ya se había resquebrajado con la célebre exposición «Vernichtungskrieg. Verbrecher der Wehrmacht» (Guerra de Exterminio. Crímenes del ejército alemán) que recorrió Alemania entre 1995 y 1999, y que en algunas ciudades generó protestas.
Los testimonios de soldados alemanes recogidos en su libro por Nietzel y Wetzer no dejan lugar a dudas de que matar y saquear no les producía ningún problema ético y, además, les generaba placer.
Esas declaraciones directas y desgarradas las encontró Neitzel en archivos británicos y estadounidenses a los que accedió cuando efectuaba una investigación sobre la guerra en el Atlántico.
Se trata de transcripciones de conversaciones entre soldados alemanes en cautiverio en las que no ocultan el placer que sintieron al matar, y que fueron grabadas sin que lo supieran y con el fin de obtener información militarmente relevante.
«El segundo día de la guerra de Polonia tuve que lanzar bombas sobre una estación en Posen. No me gustó. El segundo día, me dio igual, y al cuarto, ya me gustaba», dijo un soldado en una conversación grabada el 30 de abril de 1940.
Y agregó: «Nuestra diversión matutina era cazar soldados enemigos a través de los campos con ametralladoras y dejarlos tendidos con un par de balas en la espalda».
Otro, al describir un bombardeo en el que los caballos «saltaron por los aires», dijo que le daban lástima, pero no la gente.
El Holocausto, por contra, aparece con relativa poca frecuencia en esas conversaciones, una circunstancia que los autores del libro atribuyen a que para los soldados no se trataba de algo especial.
Cuando abordan el tema queda claro que están al tanto de lo que ocurría, e incluso uno de los soldados le cuenta a otro como un oficial de las SS lo invitó a presenciar y filmar un fusilamiento masivo de judíos ofreciéndole, que si no tenía tiempo por la mañana, podría organizarle otro por la tarde. «El exterminio de los judíos forma parte de lo que sabían los soldados y en mayor grado de lo que las últimas investigaciones sobre el tema podían hacer pensar», afirman los autores del libro. (EFE)
Los caballos
«Los caballos me daban lástima, la gente no. Los caballos me dieron lástima hasta el último día», afirmó un soldado del Ejército alémán cuyo testimonio aparece en el libro Soldaten.