Mentiras y odio no conducen a la paz

19/Oct/2015

El Observador, Por Nina Ben Ami, Embajadora de Israel en Uruguay

Mentiras y odio no conducen a la paz

Estos días han sido muy difíciles para los
ciudadanos de Israel. Ocho israelíes han sido asesinados a sangre fría y 70
heridos. Gente común, que volvía del supermercado, que esperaba el ómnibus o
llevaba a sus hijos al jardín, ha sido brutalmente acuchillada y atropellada
por automóviles. ¿Pueden imaginarse la angustia que vive un país en el que la
gente puede ser asesinada en la puerta de su casa o a la salida de la escuela,
a cualquier hora del día, y sin ninguna razón, solo por el mero hecho de ser
ciudadano de Israel?
A pesar de que ciudadanos israelíes ya han
sido víctimas del terror palestino en las más terribles formas, como coches
bomba linchamientos, secuestros, y demás, estos últimos ataques han generado
una angustia especial, porque además del dolor y la muerte, tienen el efecto de
aniquilar la buena fe que existe entre israelíes de todas las religiones. En
Israel conviven judíos, musulmanes y cristianos en la vida diaria. Es normal
compartir el ómnibus, encontrarse en un café o caminar por las calles con gente
de otra religión, de diferentes orígenes e idiomas. Nadie espera que la persona
que va delante suyo saque un cuchillo y la asesine.
Asimismo, angustia mucho la impunidad de la
mentira. Si el presidente palestino Mahmud Abbas sale públicamente a denunciar
que las fuerzas de seguridad israelíes han asesinado a sangre fría a un joven
de 13 años, y luego resulta que ese niño no solo está vivo, sino que está
siendo atendido en un hospital israelí, eso es mentir descaradamente. Su
víctima, un joven israelí de 13 años que fue apuñalado 15 veces, aún se
encuentra hospitalizado en situación crítica. También es falso que Israel
cambió el status quo del Monte del Templo. No hubo cambios ni habrá.
Es por eso que lamenté mucho haber leído las
palabras que dijo mi colega, el embajador palestino Walid Abdel Rahim, ayer en
este mismo diario. El embajador dice que su pueblo lleva un mensaje de paz y
justicia. Ese mensaje lo estamos buscando hace años. Lo buscamos en Oslo, en
Camp David y en cada oportunidad que se nos dio, y no lo encontramos. Mandar a
niños de 13 años a acuchillar ciudadanos no parecería sea un mensaje de paz, ni
tampoco enseñarles que ser un terrorista es un honor. ¿Cuándo desfilan niños de
10 años con una ametralladora en el cuello es un mensaje de paz?¿Así están
educando a las nuevas generaciones?
El embajador dice también que esta locura
terrorista, estos asesinatos a sangre fría, son por culpa de lo que él llama la
ocupación. ¿Cómo se explican los 16 mil misiles que fueron lanzados desde la
franja de Gaza a centros poblados de Israel durante los últimos 10 años cuando
Israel se retiró completamente de Gaza en 2005? El plan de desconexión de Gaza
debía ser el principio de una etapa, que incluía conversaciones de paz y
compromisos territoriales en Cisjordania. Por el contrario, se transformó en
una pesadilla para israelíes y palestinos. No se puede seguir acusando a Israel
por los errores de la dirigencia palestina y su insistencia en desaprovechar
cada oportunidad que hubo de llegar a un acuerdo de paz.
Por último, el embajador se pregunta si los
israelíes quieren paz. Sí, los israelíes quieren paz. Y si el presidente de
Palestina fuera a alguna de las charlas de paz que se le han ofrecido, lo
sabría. Pero no lo hace. No se puede hacer paz con una silla vacía. Hicimos la
paz con Egipto y Jordania. Hemos probado nuestra voluntad y compromiso no solo
con palabras, sino con acciones.
Estoy orgullosa de representar a un país
democrático y pujante, que quiere vivir en paz y educa a sus hijos a amar la
vida. Es por eso que Israel siempre tendrá su mano tendida a quien quiera hacer
una paz verdadera. No hay nada más sagrado en Israel que la vida. Pero es por
eso también que el gobierno de Israel hará todo lo que sea necesario para
defender la vida de sus ciudadanos. Lamentablemente aún hoy la frase que dijo
nuestra primera ministra, Golda Meir, hace tantos años sigue siendo vigente:
“Habrá paz el día en que los palestinos amen a sus hijos más de lo que nos
odian a nosotros”.