Memorias autobiográficas abordadas desde el periodismo en comic

01/Jul/2015

Nueva Sion, Por Darío Brenman

Memorias autobiográficas abordadas desde el periodismo en comic

«Camino a Auschwitz (y otras historias de
resistencia)”, escrito por Julián Gorodischer e ilustrado por Marcos Vergara,
es un libro que se encuadra en lo que se denomina como periodismo en comic. El
texto se basa en la memoria de los antepasados del escritor, y está relacionado
con la pesadilla de los campos y la hazaña del levantamiento del gueto de
Varsovia, para viajar luego hasta el operativo que, en 1960, capturó en Buenos
Aires al ex jerarca nazi Adolf Eichmann. “En estas tres historias, se narra la
memoria trágica reciente del pueblo judío a través de este nuevo género que
está renovando en todo el mundo la tradición del Nuevo Periodismo”, afirma
Gorodischer.
¿Cómo fue el proceso productivo de la obra?
Una de las claves del género, y en eso quería
destacar la figura del dibujante Marcos Vergara, es dar con la dupla indicada
cuando no se trata de un artista integral, como de Joe Sacco. Marcos es
historiador, bibliotecario y archivista, esto le da un vínculo con lo real que
es muy minucioso y exhaustivo, por eso me exigió a mí en el proceso productivo
enviar permanentemente fotos históricas, que pude encontrar en el IWO o el
Instituto Judeo polaco o en mi viaje a Polonia. Es muy importante que cada
viñeta se decida en conjunto y que el dibujante pueda acercarse a lo real con
una intención testimonial antes que estetizante, que anteponga el valor de
verdad a sus ganas de instalarse como autor.
En tu libro, te ponés como relator y aparecés
dibujado en todos los sucesos del presente y pasado familiar. ¿Tuviste una gran
influencia de ese gran periodista en comic que es Joe Sacco?
Joe Sacco es uno de los patriarcas del género
de periodismo en comic o crónica gráfica, sin embargo este libro no está tan
cerca de este autor, ya que el mismo tiene una mirada de investigación
periodística y busca los datos en territorio. Pero coincide con mi trabajo en encontrar
un nuevo lenguaje para contar lo real, esto te permite desplegar la escena a la
manera de los viejos postulados del nuevo periodismo que planteaba que la
escena se vivencia y se despliega. Eso lo aprendí de Sacco. Él hizo un gran
aporte para poner en pie de igualdad al periodista en comic con el periodista
tradicional. Lo digo a nivel cobertura noticiosa, corresponsalía o publicación
en diarios.
¿Cómo surgió la idea de plasmar estos sucesos
en un comic?
Joe Sacco habla de la verdad gráfica esencial.
Acá la materia de los real es más flexible que en el periodismo tradicional,
porque tenemos otra gran tradición que está influyendo, que es el de la
historieta. El solo hecho de plasmar la realidad en un dibujo hace que la
intervención subjetiva sea mucho mayor.
Yo tengo mi modo de relacionarme con lo real y
es a través de la imaginación visual. Un comic te permite utilizar las técnicas
del guión de cine. Otro rasgo que tiene interesante es que humaniza una trama
difícil. Si te fijás, en mi libro una escena de Auschwitz tiene otro color y
otras posibilidades, como el Maus de Art Spiegelman, que tuvo una gran
influencia en el lector, porque se despegó de lo cruento, y encontró en la vida
cotidiana, en los pequeños afectos y en las pequeñas tradiciones, una temática.
¿Y por qué elegiste un relato autobiográfico?
Este libro está basado en una memoria
autobiográfica familiar y se dispara a partir de un viaje que realicé en 2013 a
Auschwitz, Cracovia y otras ciudades. Ahí surgió la necesidad de querer
reconstruir un poquito la trama genealógica de la familia. Este deseo tan judío
de querer buscar un relato sobre todo cuando sabés que no lo tenés.
El relator en la historieta habla que ese
viaje le despertó muchas cosas que estaban absolutamente dormidas.
A mí me gusta hablar de yuxtaposición, no de
ficción. Acá intervienen personajes como Primo Levi que aparecen en un relato
que no es pura ficción sino que fueron tomados de su libro “Si esto es un
hombre”, por eso aparece en escenas puntuales. Este libro pretende ser algo más
que una memoria familiar, quiere ser un testimonio de un acontecimiento
histórico, y para eso teníamos que incluir los grandes testimonios que hay
sobre el tema.
¿Cuál fue la deuda ancestral que se remite en
la novela “Camino a Auschwitz”?
Esto tiene que ver con un secreto familiar que
aparece en una de las escenas donde mis abuelos ayudan a emigrar a unas de sus
hijas a la Argentina, mientras que la otra es asesinada en un campo de
concentración. Y esa decisión se toma a través de un sorteo que realiza su
padre a la hora de decidir quién viajaba. Eso fue todo un secreto y el cronista
lo va descubriendo en su viaje, relevando documentación y haciendo entrevistas.
Se da cuenta que la historia familiar no fue tal cual como se la contaron. En
las tres novelas hay un secreto, y la idea de esto tiene que ver con poder
vincularte con tu árbol genealógico, con tu pasado, con tu memoria, no desde un
lugar de mármol y grandes héroes sino con el lado más humano de esas personas.
¿Estas tres historias familiares existieron o
entran en el terreno de la ficción?
Todas estas personas existieron y hasta tienen
un orden: tiene que ver con un martirio, una resistencia, y una venganza,
muchos años después. Como te decía, existen algunas zonas de la vida de los
tres que están en una opacidad: por ejemplo, la huida al bosque del partisano,
esos dos últimos años donde la madre del cronista trató de reconstruir a su tía
en Auschwitz.
Existe en estas historias un componente de
mito, silencio de vacío y de tabú, a veces relacionado con la sexualidad, por
eso el texto se completó con otros testimonios, con otras no ficciones, por eso
el parámetro fue recuperar el concepto de verdad grafica esencial. Donde no
hubo ningún tipo de negociación fue en el testimonio del acontecimiento
histórico, porque este libro no es revisionista. Este libro se basa en los
datos objetivos de la matanza de los judíos. Donde hubo que completar
información faltante o alterar lo real se apeló a otras no ficciones. Ahí está
el pacto de lectura. Si uno habla de la trama es como la diferencia entre un
manual de historia y una novela histórica. Acá hay más permisos para jugar con
lo real, para imaginar, para poder saldar algunas deudas personales con esa
historia también.
En una parte de la difusión del libro aparece
que tuvo una denuncia en el INADI. ¿Qué es lo que sucedió?
El libro se publicó el año pasado, previamente
en una versión abreviadas por entregas en la revista Brando. A partir de ahí,
una persona que es judía ortodoxa reaccionó contra la publicación porque el
texto explora el tema del holocausto con la homosexualidad. Por otro lado,
tiene una cosa vinculada al prostíbulo de Auschwitz, que existió de verdad. Así
como también, en el secuestro de Eichmann, hubo una atracción entre una de las
capturadoras y el castigador.
Todas estas formas de contar la realidad es
parte de un movimiento cultural que de la mano de un autor israelí llamado
EtgarKeret o Jonathan Littell, el autor de Las Benévolas, busca humanizar y
acercar a la memoria trágica.