Me he resistido mucho tiempo a decir esto, pero la violencia
árabe en curso en Jerusalem ha empujado la idiotez árabe más allá de mi
capacidad de tolerancia. Ahora necesito decirlo y decirlo públicamente: Estoy
avergonzado de ser árabe.
Desde el principio, nos hemos negado a aceptar la existencia
de un pequeño estado judío. Luchamos contra ese Estado con uñas y dientes
utilizando todo el veneno y el antisemitismo que pudimos reunir. Aislamos y
maltratamos a nuestros propios hermanos palestinos para poder utilizarlos como
herramientas contra los judíos. No hemos cejado. No hemos mostrado una pizca de
compasión, humanidad, ni siquiera inteligencia. Hicimos de la destrucción del
hogar judío nuestra marca registrada. Hicimos que se odiara nuestra religión.
¿Cuándo acabará esta tontería?
Incluso algunos de nosotros árabes que tenemos el privilegio
de ser también israelíes no hemos aprendido a comportarnos como personas
civilizadas. Despreciamos, amenazamos y silenciamos a Mohammad Zoabi, uno de los
nuestros, porque se atrevió a profesar amor por su país y repulsión hacia los
terroristas. Nos hemos manifestado en apoyo, no de nuestro propio estado,
Israel, sino en apoyo de los terroristas que quieren su destrucción.
Aquellos de nosotros que estamos en condiciones de aceptar a
los judíos como hermanos y hermanas que son, somos pocos y distantes uno de
otro. Puedo contar con los dedos de las manos los honrosos árabes que adoptan
tal postura públicamente. El resto de nosotros somos una vergüenza, la plaga de
Oriente Medio, y una mancha sobre la humanidad.
Creamos Hezbollah, Hamas, Al Qaeda, Daesh, y decenas de
otros grupos terroristas. También creamos generaciones de dictaduras tiránicas
en todo Oriente Medio. Algunas de esas dictaduras son lo mejor que podemos
mostrar en un mundo que nos ve como sanguijuelas incapaces de construir
democracias e incluso economías.
Jerusalem pertenece a los judíos, no sólo porque es suya por
derecho, sino también porque nosotros no merecemos nada. Aquellos de nosotros
árabes que viven en Israel, Cisjordania y Gaza, hace tiempo que habrían sido
deportados si los judíos se comportaran como nosotros. Sin embargo, seguimos
presionando y presionando, con la esperanza de romperlos.
Los judíos no se romperán. No se romperán en Jerusalem ni en
ningún otro lugar, ya que son mucho mejores que nosotros. Nosotros seguiremos
revolcándonos en nuestro propio complejo de víctimas mientras los judíos
prosperan, y esto, compañeros árabes, es todo lo que nos merecemos.
Fuente: The
Times of Israel –
http://blogs.timesofisrael.com/i-am-embarrassed-to-be-an-arab
Traduce y edita: Silvia Schnessel para Enlace Judío México
Me avergüenzo de ser árabe
14/Oct/2015
Enlace Judío, Por Fred Maroun