Marcos Israel: “Mientras no aparezcan los desaparecidos no hay posibilidad de dar vuelta la página”

06/Sep/2022

La Diaria- por Enzo Adinolfi y Marina Santini

La Diaria- por Enzo Adinolfi y Marina Santini 

El novel presidente de la INDDHH y ex Presidente del CCIU defendió la necesidad de una defensoría del pueblo, resaltó el buen vínculo de la colectividad judía con el gobierno y justificó el accionar de Israel en el conflicto con Palestina. (resumen de la entrevista) Crédito foto: Alessandro Maradei.

Se autodefine como de centroizquierda y es admirador de las ideas de Hugo Batalla y Zelmar Michelini… Fue presidente del Comité Central Israelita del Uruguay (CCIU), defiende a Israel y su actuación en el conflicto con Palestina, y acusa de antisemitas a quienes se “dedican” a criticar las intervenciones armadas de ese país en Medio Oriente. Opina que no se puede dar vuelta la página en lo que respecta al terrorismo de Estado en Uruguay hasta que “no aparezcan los desaparecidos”, porque no es una “posibilidad desde el punto de vista humano”. En su segunda postulación para dirigir la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH), el contador público y máster en Políticas Sociales Marcos Israel resultó electo por 121 de los 122 integrantes de la Asamblea General, y presidirá el Consejo Directivo de la institución durante su primer año.

¿Con qué expectativas asumís la presidencia de la INDDHH? ¿Qué temas o preocupaciones vas a priorizar?

Muy positivas. Previo a estas dos semanas anteriores tuvimos una cantidad de reuniones entre los nuevos consejeros para conocernos, y también con los que salieron. La verdad es que creo que tenemos un buen equipo de trabajo, con bastante complementariedad entre los perfiles y con muchos intereses que se superponen, pero bien, en el sentido de que más de uno va a trabajar en determinadas áreas. Obviamente hay una agenda que se sigue, y a eso se le van a agregar cosas que en algún caso ya estaban un poco empezadas. Por ejemplo, hace no mucho que se nombró un cargo para género, pero está apenas empezando, a esa área le vamos a dar mucha fuerza, y a otras áreas como salud mental; la descentralización y la tercera edad, que nos importa mucho.

(…)

Las críticas al anterior Consejo Directivo de que eran un “club político”, que tenía una “actuación sesgada”, ¿son una presión para las nuevas autoridades?

Yo nunca pertenecí a un club político; el Comité Central Israelita es una institución que tiene 82 años y ha sido escrupulosa y obsesivamente apartidaria, toda la vida.

(…)

La del gobierno actual es “una postura mucho más amigable con Israel y con el sionismo”

¿Cómo recibió el Comité Central Israelita tu designación?

El mensaje fue de mucha alegría. Si bien tengo mi currículum particular, lo cierto es que también uno proviene de una organización que ha demostrado seriedad en general en todo lo que hace, y además un acercamiento a otros, porque cuando formamos esa coordinadora mucho venía por el Comité Central. En ese sentido, creo que también es un premio a una organización que ha sido bastante seria en lo que hace.

¿Cómo es el relacionamiento del Comité Central Israelita hoy con el gobierno?

Muy bueno.

¿Hay diferencias con las anteriores administraciones?

Sí, pienso que sí, porque todavía hay algunos grupos que tienen una postura bastante antagónica con lo que es el sionismo en Israel, y eso nos hace mucho ruido. Nos hace mucho ruido el generador de antisemitismo, y en este caso, evidentemente la postura es otra. Es una postura mucho más amigable con Israel y con el sionismo, lo cual hace que las cosas sean más fáciles para estas organizaciones.

¿Hay antisemitismo en nuestro país?

¿Se puede criticar a Israel? Sí. ¿Pero a cuántos países más criticás? Porque hay 200 países en el mundo. Israel es un país chiquitito, del tamaño de Tacuarembó, y está a 10.000 kilómetros de acá. Salvo que vos un día critiques a Letonia, otro día a Macedonia, otro día a Corea del Sur y un día critiques a Israel, está bien. Ahora, si te dedicás a criticar a Israel, es porque tenés un problema. Hay algo, una obsesión, que en definitiva uno la asocia al antisemitismo.

¿Pero es lo mismo criticar al Estado de Israel que ser antisemita?

Y, al final, sí.

¿Condenar las acciones militares, por ejemplo, frente a Palestina?

Lo que pasa es que para condenar las acciones militares primero tenés que saber de qué se trata el tema. Del otro lado, en forma consistente, desde antes de la formación del Estado, no se aceptó la soberanía, el concepto de autodeterminación. Y la promesa siempre fue borrarlos del mapa; en el 48 era una invasión como la de los mongoles, un segundo holocausto. Después, en el 67, era echar a los judíos al mar. Entonces, algunos países fueron haciendo la paz, pero hay un núcleo duro que en realidad para mal o para bien representan los palestinos, que sigue con la misma postura y que te tiran miles de cohetes a las ciudades, y bueno, ¿qué vas a hacer?

¿Es una reacción la actuación de Israel?

Es la reacción lógica. Lo que ha hecho Israel, con eso que han llamado la Cúpula de Hierro, es una cosa increíble. El juego es a atajar misiles, más que a tirar. Acá el énfasis está puesto en la defensa, o sea, atajar los misiles, y que la gente tenga a pocos metros un refugio. Y sí, claro, de vez en cuando la población dice “basta de esto, hagan algo más”, entonces, por ahí hubo una invasión a Gaza y ese tipo de cosas. Es una situación lamentable.

¿Esa también es una respuesta lógica?

Es lo que haría cualquier país que está harto de que le tiren misiles. Nadie quiere, si hay que hacerlo, se hace, porque en definitiva es la manera de defender el país. Invito a que lean la carta fundacional de Hamás, es brutal. El nazismo queda chiquito; es brutalmente antisemita, supremacista. El islam es la única verdad. Es un manual de totalitarismo, de imperialismo. Hay una frase que dice: “Ruego a Alá que me deje invadir y morir”, así tres veces. Y si uno ve la bandera de Arabia Saudita, es una espada que cubre el ancho de la bandera. Es brutal, y esa gente, a su vez, tiraniza a los gazatíes. Si bien es cierto que los votaron, como el pueblo alemán votó a [Adolf] Hitler en su momento, una vez en el poder en realidad son tiranos, o sea, gente que oprime a la mujer, y ni hablemos de los homosexuales. Es un problema muy grueso, muy lamentable, con un imperialismo de cuño viejo. Irán es Persia más islam, tienen esa visión de que fueron alguna vez muy grandes y que lo quieren recuperar de cualquier manera, ese es el tema de Medio Oriente.

La crítica a Israel te parece infundada.

Y sí, hay una democracia vibrante. La [celebración de la] diversidad sexual que se hace al año en Tel Aviv es la más grande del mundo; el tema de la mujer… En el estado mayor de ese ejército, que está en esa condición, que no es un ejército para paseo, hay tres mujeres generalas. Es un país ejemplar en muchos aspectos.

¿Se puede cuestionar la figura de Benjamin Netanyahu?

Creo que fue un buen gobernante al principio. Pero hay un defecto que tiene el sistema, visto con ojos uruguayos, que es que el primer ministro se puede reelegir. No funciona eso. Se van agarrando al poder en otra dimensión, más para lo personal.

¿Se lo puede calificar como dictador?

No, no. Es imposible eso allá porque el Poder Judicial en Israel es muy fuerte, pero sí, esas cosas de que pueden haber esas corruptelas, que tratan de influir en los medios. Eso va creciendo a medida que la gente se queda en el poder. Eso fue lo que pasó con Netanyahu, incluso ahora, la razón de cómo cae este gobierno es una vergüenza. Al principio fue un buen gobernante porque le dio un gran impulso económico al país, y también en la parte de relaciones internacionales. No solamente supo manejarse con Estados Unidos, sino también con Rusia.

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