Manuel Valls clama contra una nueva forma de odio a los judíos: «Nació después de los ataques contra Israel»

25/Sep/2026

ABC, España- por Lluís Forteza

 

 

Manuel Valls, el que fuera primer ministro francés entre 2014 y 2016, ha señalado este miércoles que ha aparecido una nueva forma de antisemitismo que se ha extendido a nivel internacional desde que Hamás atacase Israel el 7 de octubre de 2023. Durante una conferencia sobre el tema impartida en Palma de Mallorca, el galo ha definido este fenómeno como «el más potente y peligroso hoy», un auténtico «tsunami global». Crédito foto: ABC

 

Valls insistió en ello en la conferencia ‘El antisemitismo a la luz del 7 de octubre’, celebrada en el acto inaugural de la Semana Europea de la Cultura Judía en Mallorca. El también historiador arrancó su intervención incidiendo en que la lucha contra el antisemitismo debe ser independiente de cualquier religión: «No soy judío. El antisemitismo no es solo el problema de los judíos, es el problema de todos nosotros, de toda la sociedad. El odio a los judíos siempre ha sido el presagio de grandes catástrofes». A partir de entonces, dedicó buena parte de su exposición a recorrer las distintas formas históricas de antisemitismo y a comparar las experiencias de España y Francia.

 

El conferenciante insistió en que existen tres tipos de antisemitismo: el de raíces religiosas, el racial –que vivió su máxima expresión durante el Holocausto– y uno, el más novedoso, vinculado a Israel y a los conflictos de Oriente Medio. El último, afirmó, es un peligro para el mundo actual, ya que carga contra el país que gobierna Benjamin Netanyahu basándose en que sobre los judíos pesa una suerte de responsabilidad colectiva que va más allá de su nacionalidad o de su posición frente al propio Estado.

 

Para sostener esta idea, el conferenciante recurrió al filósofo Vladimir Jankélévitch, quien defendía que «el antisionismo es antisemitismo justificado». Valls subrayó esta idea señalando que «el antisionismo esencializa», «deshumaniza» y «obliga a los judíos a posicionarse sobre las políticas del gobierno israelí». Por ello, defendió que los Estados deben disponer de instrumentos jurídicos para combatir las expresiones del antisionismo que desemboquen en discriminación o violencia: «Corresponde a cada Estado proteger a los judíos incorporando el antisionismo a su ley como nueva forma de antisemitismo». Aunque añadió que no se debe hacer silenciando las críticas legítimas desde el punto de vista político.

 

El ex primer ministro situó esta cuestión dentro de un debate sobre la defensa de las democracias liberales europeas: «Atacan a los judíos, pero atacan a lo que son nuestras sociedades abiertas, democráticas, tolerantes. Y eso es lo que la gente debe entender». En ese marco defendió también el papel de Israel frente al islamismo radical: «Israel está en primera línea contra el islamismo de los Hermanos Musulmanes, de Hamás, Hizbolá e Irán. Si Israel cae, nosotros también. Sus victorias son las nuestras, no lo olvidemos».

 

Contra el radicalismo

 

También mantuvo que, junto con el de Ucrania, el islamismo –el radical, el que apuesta por el terrorismo, no la religión musulmana– es el frente «más peligroso» que existe actualmente en Europa. «El antisemitismo no persigue una religión, persigue una sangre, un nombre, un origen. Al antisemitismo no le importa lo que el judío hace, ni lo que cree, ni lo que vota. Le importa lo que es», añadió tras zambullirse en la persecución histórica de los chuetas –descendiente de judíos mallorquines que se convirtieron al Cristianismo– sufrieron en la isla.

 

El ex primer ministro también abordó durante el coloquio el papel de los medios de comunicación, la guerra de Gaza y el impacto de las imágenes de víctimas civiles. Reconoció que «la guerra es terrible» y que los civiles, incluidas mujeres y niños, sufren sus consecuencias, y consideró legítimo debatir y criticar la respuesta militar israelí. Al mismo tiempo, reclamó precisión en el lenguaje empleado para informar del conflicto y sostuvo que los medios deben evitar, en su opinión, interpretaciones simplificadoras de una realidad histórica y política compleja.

 

Valls cerró su intervención regresando a Mallorca y a la transmisión de la memoria como instrumento frente al antisemitismo. «La memoria no sirve de nada si no nos vuelve más lúcidos ante el presente», afirmó. «Que Mallorca, que conoció el precio de este odio antes que casi nadie, esté hoy en la primera línea de este combate».