NOVEDAD En 1996 el escritor chileno Roberto Bolaño publicó La literatura nazi en América, una obra que ahora recupera Anagrama
POR DANIEL VIGLIONE
4-12-10
A través del recuento de reseñas, biografías y crónicas irrisorias pero verosímiles, el escritor chileno Roberto Bolaño creó en 1996 uno de los manuales de seres estrafalarios más fascinantes de la lengua española: La literatura nazi en América.
Junto con Monsieur Pain, Los detectives salvajes, Nocturno de Chile y Llamadas telefónicas, este libro dedicado a la vida de autores inexistentes es una de las mejores obras del narrador chileno, ya que a través de más de 230 páginas el creador de la monumental novela 2666 hace un despliegue de todo su talento, su humor y su ironía.
Definido por el propio Bolaño como «una antología vagamente enciclopédica de la literatura filonazi producida en América desde 1930 a 2010, un contexto cultural que, a diferencia de Europa, no tiene conciencia de lo que es y donde se cae con frecuencia en la desmesura», La literatura nazi en América es más bien un prontuario de hombres y mujeres de la alta sociedad que, aturdidos de infelicidad, buscan refugiarse en lo que sea para encontrar consuelo.
Es decir, Bolaño lo que hace es mostrar una galería de escritores infames, racistas, fanáticos y locos, que en el fondo nos conmueven tanto como nos horrorizan.
De este modo, el escritor chileno, fallecido en España en 2003, presenta a los Mendiluce, una familia terrateniente que publica libros y revistas literarias, admiradores de la cultura europea y particularmente de Adolf Hitler.
Lo mismo hace con Ignacio Zubieta y Jesús Fernández-Gómez, quienes integran el capítulo Los héroes móviles o la fragilidad de los espejos. Zubieta, único hijo varón de una de las mejores familias de Bogotá, pasa de ser el autor de la novela Cruz de hierro a ser miembro de la SS.
Más adelante, en Precursores y antiilustrados, Bolaño da cuenta de cuatro personajes nefastos: Mateo Aguirre Bengoechea -coleccionista de pistolas y cuchillos y cultor del celibato-, Silvio Salvático -quien en su juventud quiso reinstaurar la Inquisición-, Luiz Fontaine Da Souza -autor en 1937 de La Cuestión Judía en Europa seguida de un Memorándum sobre la Cuestión Brasileña, en el que expone los peligros que le aguardan a Brasil si el mestizaje se generaliza- y Ernesto Pérez Masón -un cubano legendariamente enemistado con Lezama Lima, a quien desafió en tres ocasiones a batirse en duelo.
En suma, La literatura nazi en América es como un diccionario de autores infames,muy emparentado con otras obras del mismo estilo, como por ejemplo Vidas imaginarias de Marcel Schwob o bien Manual de zoología fantástica de Jorge Luis Borges, que no hacen más que generar en el lector la inquietud por saber en el fondo a quién se refieren realmente los autores cuando nombran a un personaje u otro, como es el caso de Bolaño, que mezcla datos ficticios con datos reales para crear una sensación de verosimilitud difícil de conquistar de otro modo.
Con la recuperación de este título por parte de editorial Anagrama, la figura del escritor chileno se sigue agigantando en el universo de las letras hispánicas, donde siempre tuvo un lugar desde que se exilió al comienzo de la dictadura de Augusto Pinochet, viviendo buena parte de su vida en México, Estados Unidos y finalmente en España.
Como alguna vez lo dijo un crítico: «Bolaño fue chileno en Cataluña, español en Santiago y apátrida en México, pero este nómada frágil, que se quemó los ojos a costa de leer más de la cuenta y que perdió la dentadura por pura desnutrición, tuvo su patria en la literatura».
Manual de seres estrafalarios
07/Dic/2010
El Observador, Daniel Viglione