Luces y sombras del 8 de marzo.

08/Mar/2016

Por Eli Aljanati, de COPREDI (para CCIU)

Luces y sombras del 8 de marzo.

Como soy hombre, resulta difícil ponerme en el lugar de la mujer. No fui discriminado por mi sexo. No fui discriminado por mi cuerpo. No fui discriminado por ser madre, nunca me pagaron menos por ser hombre. Nunca debí ausentarme de mi trabajo por estar embarazado ni haber dado a luz a mis hijos. Nunca sufrí ninguna consecuencia por nada de lo anterior.
Una mujer me trajo al mundo, una mujer me cuidó cuando otra mujer debía ir a trabajar. Una mujer maneja el ómnibus que a veces me tomo. Otra mujer maneja el taxi que a veces uso. Otra mujer le pone combustible al auto que uso.
Una mujer será la presidenta del ente que fija el precio de esos combustibles.
Otra mujer es la ministra que se vincula con ese ente y que se encarga del desarrollo industrial, energético y minero del país.
Otra mujer es la que compartió su vida conmigo. Esa mujer es la que me dio el hijo que tengo.
Una mujer es la doctora de mi hijo, varias mujeres son las maestras de mi hijo. Una mujer es la que dirige la escuela.
Hay mujeres que trabajan doble horario porque son el único sostén de sus hijos, a otras mujeres no se les permite trabajar.
Hay mujeres que tienen títulos de maestría, doctorado o postdoctorado. Otras mujeres luchan por su derecho a aprender.
Hay mujeres que por su esfuerzo en educarse son personalidades mundiales, otras mujeres son asesinadas por la misma razón.
Una mujer es candidata a presidenta de una potencia mundial. Otras mujeres fueron presidentas de nuestros países vecinos.
Varias mujeres han ganado premios Nobel, Pulitzer, Legiones de Honor, etc.
Pero otras mujeres, viven en la esclavitud en el siglo XXI.
Esclavas sexuales, trabajadoras sin derecho alguno, tratadas como objetos desechables.
Las mujeres sufren tratos degradantes en el siglo XXI. Ablaciones de clítoris, violaciones consentidas por las autoridades, asesinatos sin culpables a la vista.
Muchas mujeres son condenadas por ser mujeres y reivindicar sus derechos a no ser menos que los hombres.
Muchos países no reconocen esos derechos a las mujeres.
Algunas mujeres han sido pilotos de Fórmula 1, otras mujeres no pueden manejar un auto en su país.
Algunas mujeres han ido al espacio, otras mujeres no pueden salir de sus casas.
Algunas mujeres salen desnudas en revistas, otras mujeres no pueden mostrar ni un centímetro de su piel.
Algunas mujeres, aman, conviven, tienen hijos con otras mujeres. Otras mujeres son obligadas a casarse a la edad de la niñez con hombres que podrían ser sus abuelos.
En algunos países lo primero es legal y normal, en otros países lo segundo también.
Muchas cosas han cambiado para la mujer en los últimos 100 años, pero hay mujeres que viven en mundos de hace 10 siglos.
Mientras existan esas diferencias, debe existir un día de la mujer.
El 8 de marzo no es un día solamente para vanagloriarse de los éxitos obtenidos, sino para recordar todo lo que aún falta por hacer.
Mientras exista discriminación y maltrato, habrá 8 de marzo.