12-6-2012
AURORA DORADA. El hombre que le pegó a dos ex legisladoras pertenece al partido que propone minar las fronteras de Grecia y propagar la «raza helénica»
Ayer lunes se pospuso para setiembre el juicio contra Ilias Kasidiaris por asalto, agresión y robo en 2007, en Grecia. El hecho no merecería ni una línea en los periódicos internacionales si no fuera por la posición que ocupa el acusado: ha sido electo diputado y es portavoz de un partido que creció 30 veces entre 2009 y 2012. Las ideas que promulgan Kasidiaris y su Aurora Dorada no son menos insignificantes: expulsar a los extranjeros, minar y cercar las fronteras del país, y perseguir a los que no son griegos, entre otras tantas.
El asalto de Kasidiaris fue hace cinco años, pero al parecer el hombre de 31 años no superó el incidente y sigue siendo el mismo que antes. Su aparición más sonada fue el jueves de la semana pasada, cuando le pegó a dos mujeres en un estudio televisivo.
El político participaba junto con las ex diputadas y ahora candidatas izquierdistas Rena Duru y Liana Kanellis en una mesa redonda en un programa de aire. Cuando las mujeres sacaron a relucir la acusación de 2007, Kasidiaris se enojó y le tiró un vaso de agua a una de las mujeres antes de ponerse de pie y pegarle a la otra. Lo encerraron en un cuarto en el canal, pero se escapó y permaneció prófugo durante las 48 horas que estuvo vigente la orden de arresto de la fiscalía.
El domingo, este graduado en ingeniería de alimentos volvió a la actividad y declaró que todo había sido preparado para provocarlo durante el programa del jueves. Dijo: «Se dieron cuenta de que, como muchos griegos, me llenaría de rabia que me abofeteasen con insultos. Lo cual es lógico. Y, por lo tanto, prepararon las condiciones para provocar en mí una reacción extrema». Va a presentar acusaciones en la fiscalía contra las dos políticas de izquierda.
Pero el incidente no fue aislado. Anteayer, sin ir más lejos, otras ocho personas fueron arrestadas en el norte del país por haber agredido a varios anarquistas, uno de los cuales tuvo que ser hospitalizado, consignó la agencia EFE.
Tal vez más sonado aun sea el video que circuló después de las elecciones del 6 de mayo, donde se ve que antes de que comenzara una conferencia de prensa, un joven instaba a los periodistas y camarógrafos a ponerse de pie para recibir al líder «de la manera que se merece».
El denominador común en estos incidentes es la filiación política de los protagonistas, adheridos al partido Aurora Dorada. Surgido en 1980, el sector tiene ideas, propuestas y conductas neonazis.
Los militantes áureos -mayoritariamente jóvenes- se visten de negro y exhiben una insignia que recuerda a la esvástica nazi. Quieren imponer la venia fascista y defienden la pureza de la «raza helénica».
Promueven un mundo ideal en el que solo los griegos tienen derecho a la propiedad y no están permitidos los casamientos con alguien de otro origen, menos en estos tiempos de «invasión racial extranjera». El aborto está prohibido, se fomenta la procreación de niños griegos y se frena la de inmigrantes. No hay sistema bancario ni euro (vuelve el dracma) y los monopolios están nacionalizados. El ejército es fuerte y el servicio militar obligatorio.
Por si se necesitan más elementos que amplíen las similitudes entre este y el proyecto del nacional socialismo alemán, Aurora Dorada persigue una llamada Gran Idea que consiste en la desaparición de Macedonia y su anexión a Serbia y Grecia. En parte de Chipre, la Anatolia y Tracia también se harían las consabidas limpiezas y repoblamientos con familias helenas.
Los neonazis sueñan con una Grecia afuera de la ONU, de la OTAN y de la Unión Europea. También del FMI y del Banco Central.
La enumeración de las propuestas se convierte en una evocación directa de las palabras de George Orwell, el escritor estadounidense del siglo XX: «En tiempos de incertidumbre la gente está dispuesta a creer en los más tremendos disparates».
Puede ser. En las elecciones del 6 de mayo, Aurora Dorada obtuvo 7% de los votos, cuando en 2009 había sacado apenas 0,3%. La extrema derecha -no tan radical como la áurea pero extrema al fin- sumó en los últimos comicios 20,5%, tres veces más que en 2009.
Por esos años la crisis apretaba y con fuerza, pero no ahorcaba tanto. Ahora que las cosas están peor, el apoyo de los seguidores de Kasidiaris tiene posibilidades de seguir creciendo, ya que a su base se suman los griegos más desconformes, cansados del sistema y sin confianza en el establishment.