Londres, Amsterdam, Toronto, Michigan, Sydney, Bruselas: los distintos continentes siguen llenándose de antisemitismo violento a través de una diversidad de ataques con víctimas civiles. Los terroristas, ¿son grupos creados por Irán? La mayoría. Como sucede desde que los Ayatolas tomaron el poder hace medio siglo.
Mataron en Buenos Aires por partida doble, pero antes habían asesinado soldados de EE. UU. en el Líbano, casi 10 años antes del primer atentado en Argentina. Mataron diplomáticos, se asociaron a las dictaduras latinoamericanas que así comenzaron su intensa vida delictiva con el narcotráfico. Intentaron asesinar embajadores, como se descubrió hace poco en México, y era muy obvio, que, al estallar la guerra de la teocracia con Israel y Estados Unidos, el terrorismo recrudeciera.
Hace muy pocos días incendiaron 4 ambulancias de la comunidad judía de Londres cerca de una sinagoga. Incendiaron sinagogas en Bélgica y Holanda; pusieron bombas al frente de una escuela en Amsterdam. Uno de los mayores expertos en investigaciones sobre terrorismo en una universidad de Suecia Magnus Ranstorp cree que “el continente está hoy en la situación de mayor peligro que haya tenido antes respecto del terrorismo iraní y advierto que esto es sólo el principio”. La llamada Guardia Revolucionaria iraní opera en Europa de acuerdo con Ranstorp, de tres formas: una, a través de sus propios agentes (iraníes, afganos) que se infiltran como migrantes y se mezclan con la población. Dos, a través de otras organizaciones, la más importante, Hezbollah, con centro en Alemania, que son libaneses chiitas que llegaron hace años y ya tienen pasaportes alemanes. Estos se ocupan principalmente de narcotráfico y lavado de dinero, pero están preparados y entrenados para cometer crímenes terroristas. El tercer método es el reclutamiento de criminales, en general muy jóvenes, de 14 a 16 años y usarlos para ataques individuales contra judíos, y dañar edificios de instituciones judías.
Entre los números que manejan los investigadores, encontramos que en los últimos 5 años hubo 157 ataques terroristas perpetrados por iraníes que los analistas ubican muy ambiguamente en “Occidente”. Quizás deberían haber considerado que lo que han hallado y denunciado de Hezbollah aplica desde hace más de dos décadas en una gran parte de América Latina, en especial con la complicidad de dictadores venezolanos, cubanos, nicaragüenses, y otros que sin ser dictadores abrieron puertas para que no sólo Europa y Estados Unidos estuvieran invadidos de terrorismo.
Uno de los ejemplos más brutales del tercer método que apunta Ranstorp, el de asociar criminales jóvenes, es la red conocida como Swedish(sueca) Foxtrot. Su líder, Rawa Majid, un sueco de origen kurdo fue reclutado por la Guardia Revolucionaria de Irán. Majid y su banda trasmite instrucciones a través de plataformas encriptadas, identificando objetivos y señalando cuánto se paga por cada atentado. Ya se ha comprobado que esa red criminal fue la que atacó, entre otros lugares, a las embajadas de Israel en Dinamarca y Suecia, a instalaciones de la empresa israelí Sistemas Elbit en Gotemburgo; y así ha creado no sólo la necesidad de multiplicar seguridad en decenas de lugares sino lograr el efector del temor constante, uno de los objetivos del sistema terrorista. Ranstorp señala que al salir a la luz las denominadas “células dormidas”, hay una oportunidad que los organismos de seguridad deberían tomar en cuenta para poder terminar con ellas. “Los objetivos terroristas son los israelíes, comunidades judías y blancos norteamericanos. Con esa especificidad, el tema central es quienes están planificando un acto terrorista y poder atraparlos antes de que lo perpetren”. La práctica no está teniendo los resultados que cree la teoría. Los atentados siguen, y a medida que la guerra en Medio Oriente no cesa, menos aún la violencia antijudía en los distintos continentes, no sólo por las investigaciones que hemos mencionado, sino por algo más simple: la teocracia dictatorial medieval iraní lo ha anunciado y con mucho orgullo. Así como se proclaman víctimas cuando llevan medio siglo de agresiones, también sostienen que, como víctimas, tienen el derecho de hacer cualquier daño en cualquier lugar. Ese extremismo es natural en un régimen de esta catadura. Lo que es abyecto es que tengan apoyos cómplices tan fanáticos como ellos.
El objetivo de borrar del mapa a la nación judía como lo proclamó Ali Khamenei en 1989 no tiene un solo motivo, sino la combinación de antisemitismo ideológico (basta con recordar a los Ayatolas repitiendo por 5 décadas que Israel es un tumor que se debe extirpar), antiimperialismo (acusando a Israel hitlerianamente de dominar el mundo) y justificaciones religiosas basadas en las interpretaciones que le dan a algunas partes del Corán. La lucha contra Israel es algo central para su identidad y para su estrategia regional y mundial. En consecuencia, no importa quien quede al frente del régimen porque mientras sea parte de la cultura teológica medieval, el objetivo quedará latente, presente y plenamente activo. Cualquier acuerdo con la Guardia pretoriana o lo que le quede de Ayatolas será un inevitable fracaso porque los objetivos centrales de exterminio pueden hacer una pausa, pero nada más que eso.
Apenas se conoció esta semana la proclama exultante de que hay conversaciones en curso con los representantes de los Ayatolas, en Israel, sin decirlo públicamente, ha reinado la duda por motivos muy sencillos. La teocracia no se va a rendir incondicionalmente, y así lo replicó el régimen teocrático casi enseguida. Irán tiene uranio para hacer 10 bombas nucleares. Ese es el tema central. En poder de la teocracia, no hay acuerdo ni de 15 ni de 1500 puntos que valga porque el único punto es el uranio enriquecido. Si eso se resuelve por las malas estaremos en otro escenario. Por negociaciones no se resuelve. Entonces, estamos frente o a una utopía o a una invitación a que el Medio Oriente, y no sólo Israel, se pegue un tiro en el pie . En el periódico Israel Hayom se publicó un párrafo incontrastable: “la ideología del régimen iraní se basa en exportar su revolución, destruir a Israel y mantener una guerra hasta el fin de los días contra los infieles, en especial Estados Unidos. Las presuntas condiciones que se les está ofreciendo contradice todos sus puntos de vista, incluso el concepto de taqiyya”. ¿Qué es taqiyya? La taqiyya (protección) es un concepto islámico que permite a un musulmán ocultar su fe o negar sus creencias bajo peligro extremo sin incurrir en pecado. Es una forma de disimulación fundamental en el chiismo. No aplica como dice el editorial. Irán, mientras tenga el uranio y la estructura de la Guardia Revolucionaria va a alardear lo que pueda y quizás admita un alto al fuego que será siempre frágil, porque las democracias cambian de gobiernos, pero las dictaduras no. Basta recordar las acciones de anteriores administraciones norteamericanas mientras Irán cómodamente perpetraba terrorismo, ocupaba Siria y penetraba toda América Latina a través de las redes de narcotráfico y lavado de activos que les permitían, y permiten, en todos los países que Irán quisiera.
En este contexto, no es aceptable relegar el rol de América Latina. Más allá que sea deplorable, cómplice, indiferente o inepto. El rol está. Y el presidente de Brasil insistió en demostrarlo el sábado pasado cuando se reunieron los 33 países de la CELAC, el organismo que no se sabe para qué se fundó salvo para hacer un club de conferencias sin incluir a Estados Unidos Y Canadá. De los 33 presidentes, sólo 3 concurrieron: el anfitrión Gustavo Petro; el presidente de Uruguay que asumió la presidencia pro tempore, y el presidente de Brasil. Los socios mayores del club parece que ya saben lo que es perder el tiempo en siglas que no son organizaciones sino letras para un título. Lula dijo:” Lo que presenciamos en el mundo es el fracaso total y absoluto de las Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad de la ONU y sus miembros permanentes fueron creados para intentar mantener la paz. Y son ellos quienes están librando guerras. Como ser humano, como demócrata y como presidente de Brasil, me indigna la pasividad de las fuerzas de seguridad, que fueron incapaces de resolver el problema en la Franja de Gaza, incapaces de resolver el problema en Irak, incapaces de resolver el problema en Libia, incapaces de resolver el problema en Ucrania e incapaces de resolver el problema en Irán”.
Primero. Lula no tiene que repetir conceptos sobre la desaparición de la ONU. ¿Por qué no admite al menos que usarla para apoyar dictaduras o invasiones no ha ayudado mucho para el final patético de la Organización? Segundo. “Ellos están librando guerras” ¿Y cuándo Lula apoyó a Rusia en lugar de Ucrania no había “ellos”? Tercero. ¿Quiénes son las fuerzas de seguridad que reclama para resolver lo que califica “problema en Gaza, problema en Irán”? ¿Cuál problema? Es fácil contestar esta pregunta. Hanna Arendt escribió en “Los orígenes del totalitarismo” que los movimientos totalitarios acusan siempre a sus enemigos de ser culpables de crímenes que ellos, los totalitarios, han cometido, intentando revertir los roles de los perpetradores y las víctimas. Y, los totalitarios siempre mienten”.
Es lo que hizo Hamas, es lo que hace Irán. A Lula, lo escucharon en su retórica y omisiones, dos presidentes latinoamericanos. Mientras tanto, el mundo sigue en llamas por los totalitarios que mienten.