Los que financian a Hamás: El dinero detrás de la organización terrorista

08/Sep/2026

Enlace Judío México- por Ruben Kaplan

 

 

Detrás de Hamás existe una sofisticada red financiera que trasciende las fronteras de Gaza. Rubén Kaplan revela las distintas fuentes y mecanismos utilizados para recaudar, transferir y administrar fondos destinados a sostener la estructura de la organización terrorista.

 

El FBI acaba de asestar un nuevo golpe a las finanzas de Hamás: incautó más de US$560.000 en criptomonedas destinadas a las Brigadas Al-Qassam, el brazo militar de la organización, y tomó el control de sitios web y servidores utilizados para recaudar dinero y captar colaboradores. La investigación permitió además identificar a miles de personas que intentaron donar a Hamás.

 

Pero las criptomonedas son apenas una parte de una maquinaria financiera mucho más grande.

 

¿Quién financia a Hamás?

 

La respuesta conduce, en primer lugar, a Irán. El Departamento del Tesoro estadounidense ha documentado durante años el apoyo financiero iraní a Hamás y ha identificado intermediarios que canalizaron decenas de millones de dólares desde la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución hacia el brazo militar de Hamás. Entre ellos aparece el cambista gazatí Zuhair Shamlakh, cuyas empresas fueron señaladas por facilitar esas transferencias.

 

Pero Hamás no vive exclusivamente del dinero iraní.

 

La organización construyó además un imperio financiero internacional. En 2022, el Tesoro estadounidense calculó que su oficina de inversiones administraba activos por más de US$500 millones, mediante empresas instaladas en países como Turquía, Sudán, Arabia Saudita, Argelia y Emiratos Árabes Unidos. Algunas operaban formalmente como compañías comerciales, inmobiliarias o constructoras.

 

Turquía ocupa un lugar particularmente importante en esta estructura. No es casualidad que Ankara albergara a prominentes dirigentes de la organización terrorista. Allí fueron identificados empresarios y dirigentes vinculados a las inversiones de Hamás y a mecanismos destinados a recaudar, invertir y transferir dinero. Uno de los principales responsables financieros de Hamás, Zaher Jabarin, desarrolló precisamente en Turquía una red para recaudar, invertir y blanquear fondos antes de transferirlos a Gaza y Cisjordania.

 

Existe además otra vía particularmente preocupante: las organizaciones benéficas utilizadas como fachada.

 

En octubre de 2024, el Tesoro estadounidense afirmó que Hamás explotaba el sufrimiento de los habitantes de Gaza para recaudar dinero mediante organizaciones que se presentaban como ayuda humanitaria. Según la estimación estadounidense, esas redes podrían estar generando hasta US$10 millones mensuales para Hamás a comienzos de 2024.

 

La acusación no quedó en el pasado. En marzo y julio de 2026, Washington sancionó a nuevas organizaciones que, según el Tesoro, utilizaban estructuras caritativas para canalizar dinero hacia el ala militar de Hamás. En julio, el organismo estadounidense describió una red transnacional que utilizaba organizaciones benéficas ficticias y mecanismos financieros clandestinos para mover y ocultar fondos.

 

Esto obliga a hacer una distinción fundamental.

 

Ayudar a un civil palestino no equivale a financiar a Hamás. Una cosa es la asistencia humanitaria destinada a la población y otra muy diferente es el dinero que termina bajo control de una organización terrorista.

 

Por eso también conviene ser cuidadosos con Qatar. El país canalizó durante años importantes cantidades de dinero hacia Gaza, parte de ellas destinadas oficialmente a salarios, combustible y asistencia a familias. No toda esa financiación puede ser presentada como financiación militar de Hamás.

 

La fotografía completa, entonces, es mucho más compleja.

 

El propio Tesoro estadounidense describió en 2023 un presupuesto anual de Hamás estimado en alrededor de US$500 millones, proveniente de una combinación de impuestos y extorsión de actividades económicas en Gaza, donaciones, inversiones empresariales y apoyo directo de Irán. También señaló que los activos virtuales representaban una porción relativamente modesta del financiamiento total.

 

Ahí está quizás el dato más importante de toda esta investigación: las criptomonedas no son la financiación de Hamás. Son solamente uno de sus instrumentos.

 

Detrás de ellas existe una red mucho más amplia, internacional y sofisticada.

 

Y por eso lo fundamental no es solamente cuánto dinero recibe Hamás.

 

Es quién se lo proporciona, lo transporta, administra y permite que esas redes sigan funcionando.

 

Porque seguir la ruta del dinero es también comprender la capacidad de Hamás para mantener su estructura militar.