Las joyas desaparecidas

16/Mar/2016

Clarín, Revista Ñ, Por Magda Bigas

Las joyas desaparecidas

Las guerras llevan consigo la destrucción
de pueblos y ciudades y, a la desesperación de las pérdidas íntimas y
personales de sus gentes, se les suma la desaparición de parte de sus
referentes culturales e históricos. Éste es el caso de Siria, un territorio
brutalmente castigado por un conflicto que, desde su inicio, a principios de
2011, se ha cebado en centenares de monumentos arqueológicos, iglesias y mezquitas.
Los daños ocasionados en edificaciones
emblemáticas, algunas de ellas auténticas joyas reconocidas Patrimonio de la
Humanidad por la Unesco, como las ruinas de Palmira, han hecho saltar las
alarmas. Lamentablemente, en muchos casos no las volveremos a ver y, de
hacerlo, su imagen no será la misma. Recordemos cuáles son.
Palmira.
Conocida por sobrenombres tan sugerentes
como la Perla del desierto o la Novia del desierto, la ciudad de Palmira ha
sido durante siglos, uno de los centros culturales más importantes del mundo
antiguo. Punto de encuentro de las caravanas en la Ruta de la Seda que cruzaban
el desierto del centro de Siria, cuenta con un incomparable conjunto
monumental, objetivo de los ataques selectivos del Estado Islámico (EI).
La ciudad aramea, caracterizada por su
avanzada arquitectura, se remonta al segundo milenio a.C., aunque
posteriormente evolucionó a través del período grecorromano y el persa, lo que
regala una increíble visión histórica de ambas culturas. La destrucción del
Arco de Triunfo de Palmira, en octubre de 2015, ha sido una de las grandes
catástrofes desde el punto de vista cultural, ya que sus orígenes se remontan a
más de dos mil años de antigüedad. Previamente, la organización ya había
dinamitado, entre otros espacios, tres emblemáticas torres funerarias del siglo
I d.C –entre ellas la Torre de Elahbel–, y el templo de Bel.
Alepo.
Sin duda, una de las ciudades más
castigadas por los enfrentamientos de los últimos cuatro años. Se trata de la
urbe más grande y más poblada del país, que supera incluso a la capital,
Damasco. Su historia se remonta al segundo milenio a.C., lo que da una idea de
su imponente valor arquitectónico e histórico, algo que llevó a la Unesco a
declarar la Ciudad Vieja Patrimonio de la Humanidad, en 1986.
Entre las grandes pérdidas de Alepo destaca
la destrucción de la Gran Mezquita Omeya, una de las mayores del mundo, por los
bombardeos de la aviación gubernamental y los enfrentamientos entre los
rebeldes y las tropas de Al Asad. Su minarete, que data del siglo XI fue
totalmente eliminado en 2013, y otras partes de la construcción, como paredes y
patios, han sufrido desperfectos de enorme consideración.
Ciudadela de Alepo.
Otros monumentos profundamente dañados de
Alepo son su milenaria Ciudadela, convertida durante los últimos tiempos en
base militar. Como consecuencia de ello, la construcción, que conservaba
intacta la fisonomía del siglo XVI, ha visto desaparecer algunos de sus
edificios históricos. Una suerte similar ha corrido el Zoco de Alepo, el
mercado cubierto más grande del mundo, que se extendía desde la Edad Media a lo
largo de una docena de kilómetros. En el espectacular zoco de Al-Madina, era
posible adquirir los mejores productos de Oriente Medio y Asia y una amplia
oferta de delicadas artesanías de la mejor calidad.
Catedral armenia de los Cuarenta Mártires.
Tampoco se ha salvado del ataque este
emblemático templo del siglo XV, cuya torre del campanario fue considerada
ejemplo único de arquitectura barroca en la ciudad.
Crac de los Caballeros.
La fortaleza, declarada la década pasada
Patrimonio de la Humanidad, es uno de los mejores ejemplos arquitectónicos de
la época de las Cruzadas. Construida durante el siglo XII, había logrado
superar mil y un ataques enemigos, hasta que en 2012 y 2013, los combates
aéreos y de artillería lograron destrozar buena parte de sus murallas.
Las Norias de Hama.
Situadas en el río Orontes, son un
excelente ejemplo de la ingeniería hidráulica a lo largo de la historia, y
hasta ahora, uno de los principales reclamos turísticos de la ciudad. A pesar
de que en su momento llegaron a haber más de treinta, hasta el año 2014 se
conservaban 17, cuando según arqueólogos sirios, algunas de estas
espectaculares construcciones de madera fueron quemadas.
Mezquita de Kalid ibn al-Walid.
La ciudad de Homs, una de las más
castigadas desde el inicio de la guerra, ha visto convertirse en escombros uno
de sus edificios más emblemáticos: la Mezquita de Kalid ibn al-Walid.
Construido en el siglo VII, el histórico templo, en el que se dice que
descansan los restos del caudillo musulmán que le da el nombre, fue bombardeado
en 2013.
Anfiteatro de Bosra.
Situada al sur de Siria, la ciudad de Bosra
fue en su día la antigua capital del imperio árabe romano. Entre sus joyas más
preciadas, figuran un espectacular teatro romano del siglo II, ruinas romanas y
bizantinas y mezquitas. El primero de ellos –el teatro– ha sido objeto de
diversos ataques de morteros, por lo que la comunidad arqueológica teme por su
supervivencia.
Puente de Deir Ez-Zor.
Construido a finales de los años 20 del
siglo pasado por los franceses en la ciudad de Deir Ez-Zor, en el noreste de
Siria, este puente colgante fue gravemente dañado en mayo de 2013. Convertido
en un paso peatonal sobre el río Éufrates, ha conectado durante décadas el
Levante con la Alta Mesopotamia.