Ramiro Pisabarro, periodista en el diario “El Observador”, fue invitado por el Comité Central Israelita del Uruguay a un viaje especial a Israel organizado por B’nai B’rith América Latina, del que también participó Carlos Ríos, Director de Internacional de “El País”. En el grupo formaron parte también periodistas de Argentina, Perú, México y Costa Rica
Ramiro pasó en Israel más tiempo que el estipulado en el programa, por lo cual el estallido de la guerra lo encontró en medio de la tensión y las alarmas en Israel.
Conversamos con Ramiro pocos días antes de su partida. Ahora, ya está de regreso en Uruguay.
“Las tres semanas que he pasado en Israel han sido una montaña rusa de emociones, de historias, de información brutal. La primera semana, que fue la que llegué invitado por el Comité Central Israelita del Uruguay, en esta misión conjunto con B´nai B´rith”, la verdad que fue un pantallazo bastante completo del panorama interno en Israel y cómo se relaciona con sus vecinos, la complicada coyuntura que tiene alrededor. Estuvimos en el sur, cerca hacia la frontera de Gaza, estuvimos en el norte, en las fronteras con el Líbano y con Siria”.
Después del 7 de octubre
Es ineludible, en el momento actual, tras todo lo que pasó el 7 de octubre del 2023, llevar a periodistas que visitan Israel a algunos de los escenarios de aquel horror.
“Sin duda, los kibutz que fueron atacado el 7 de octubre, el memorial en el lugar de la fiesta Nova, son cosas durísimas. Es humanamente brutal, difícil digerir toda esa información tantas historias, tanto dolor. Estuvimos unas pocas horas en cada lugar pero nos permitió sentir claramente que todo aquello causó una herida profunda en Israel hasta el día de hoy”.
La herida no es sólo a nivel humano sino que también incide en el encare político desde entonces. Ramiro lo comenta.
“Yo creo que esos hechos marcaron un punto de quiebre que determinó en gran medida cómo los israelíes piensan al día de hoy su política internacional. No solo con los países limítrofes y con los vecinos con los que tiene conflictos, sino en todos los sentidos. Estuvimos por ejemplo en la cancillería e incluso eso que pasó el 7 de octubre y vimos cómo separan el resto de los países, por ejemplo en Sudamérica, es también un mojón importante a la hora de cómo Israel se relaciona con esos países”. Entendemos que se refiere a cómo Israel ve a cada uno de acuerdo a cómo reaccionaron tras el 7 de octubre.
Originalidades
Ramiro comparte con nosotros unos pantallazos de algunos puntos que le resultaron especialmente interesantes.
“Algo que me impactó mucho fue la realidad de los drusos, algo que como uruguayo me cuesta entender. Se trata de una etnia, un pueblo, con sus propias reglas, en cierta medida cerrada, que se casan entre ellos, que conviven entre ellos, pero que al mismo tiempo se sienten parte de Israel. Vimos que los israelíes judíos los consideran realmente y respetan como socios, como hermanos en armas al servir juntos en el ejército”.
Al terminar el programa, Ramiro dedicó una semana a recorridas que le interesaba conocer de cerca.
“Así pude conocer con más tranquilidad Tel Aviv, pude hacer la parte cristiana de Jerusalén, que es algo que me interpelaba mucho como creyente católico. Fue impresionante para mí recorrer la Vía Dolorosa. Y además, eso estaba como atravesado por el mes sagrado musulmán del Ramadán, y llegaba una hora en la que se llenaba de musulmanes que iban a rezar al Aqsa, y luego salían a comprar la comida para romper el ayuno. Esa fue toda una experiencia muy fuerte”.
Y hay que alcanzar también a hacer algo de turismo puro, como conocer el Mar Muerto y flotar en el agua donde uno queda suspendido por la concentración de sal.
Y hay también una mención personal.
“Tuve la suerte de poder hospedarme con gente que vive en Israel y se ofreció a alojarme en su casa. El primero fue Gabriel Ben Tasgal que vive en Modiin, lo cual fue una experiencia diferente. Después estuvo en lo de un amigo de la facultad, al que no veía hace 7 años, que ahora vive acá. Lo fui a visitar a Herzlia, después pasé con su familia en Ashdod la cena de Shabat, una experiencia muy linda. Y al día siguiente, totalmente inesperado, empezó el siguiente capítulo, la guerra. La primera alamar en la mañana del sábado me agarró precisamente ahí, indicando que Israel y Estados Unidos habían atacado Irán”.
Vivir guerra
Vivir una situación de guerra fue sin duda algo muy singular para Ramiro.
“Con la guerra arrancó un nuevo capítulo. Primero por la incertidumbre de no saber cuándo podría volver. Yo tenía pasaje para el domingo a las 4 de la tarde y eso se canceló. Además, estaba la dimensión muy interesante de vivir la experiencia de lo que esta situación es para los israelíes, la dinámica de las alarmas, de entrar al refugio. Aprendí que hay una primera alarma que te avisa que hay que estar cerca de un refugio, con un sonido bastante espeluznante que a mí me pone los pelos de punta. Luego está la alarma en sirio, que te da más o menos un minuto y medio para entrar al refugio. La verdad es que eso de estar en un refugio fue toda una vivencia, algo que no conocía para nada”.
También él vivió la diferencia entre entrar al refugio cuando estás dentro de la casa y que ésta te sorprenda afuera.
“Tuve la experiencia de ver qué pasa si la alarma te agarra en la ruta, cuando estaba volviendo a Herzlia. Eso de parar debajo o al lado de un puente y tratar de buscar resguardo ahí, fue muy fuerte. Pero también lo fue captar la rara normalidad israelí, cómo la gente trata de continuar con su vida normal o casi normal en un contexto en el que suena una alarma y hay que buscar refugio y esperar que no caiga un misil arriba. Me impactó sentir la confianza, diré que casi ciega, de los israelíes en el sistema antimisiles que realmente es muy efectivo y que hace que realmente muchos no lo vean con miedo sino como parte de su día a día”.
Sus peripecias han terminado. Ahora ya está de regreso en Uruguay.