La víctima como capital moral

21/May/2026

Por Jimmy Baikovicius- Jikatu’s Blog

 

 

Días atrás estuvo en Uruguay Catherine Pérez-Shakdam, periodista y analista franco-británica, acusada por el régimen iraní de ser una espía del Mossad israelí tras haber logrado infiltrarse en las altas esferas del gobierno de Irán. Jimmy Baikovicius relata su historia y resume sus expresiones.

 

Catherine Pérez-Shakdam llegó a Montevideo con una biografía difícil de resumir. Nacida en Francia en 1982, en una familia judía secular, estudió en la London School of Economics, se casó joven con un sunita yemení y vivió varios años en Sanaa. Desde Yemen comenzó a escribir sobre Medio Oriente. Sus textos llamaron la atención de Teherán.

 

El régimen iraní la invitó primero como columnista en medios oficiales, luego como conferencista, más tarde como visitante con acceso al círculo de poder. Durante casi una década se movió entre clérigos, comandantes, editores y funcionarios sin que nadie supiera que era judía. La cubrían su pasaporte francés, su matrimonio con un musulmán, el hijab público y una imagen compatible con el chiismo militante. Por esa vía entrevistó en 2017 a Ebrahim Raisi durante su primera campaña presidencial y obtuvo una audiencia privada con el ayatolá Ali Khamenei.

 

La operación terminó por decisión propia. En noviembre de 2021 publicó en el blog del Times of Israel textos en los que reconectaba con su identidad judía y relataba la entrevista con Raisi. Durante meses nadie en Irán lo notó. En febrero de 2022, un canal de Telegram afín a Ahmadinejad encontró los textos y los amplificó. Los medios iraníes borraron artículos, Press TV retiró apariciones, funcionarios se desmarcaron y medios próximos al régimen comenzaron a presentarla como agente del Mossad.

 

Esa biografía ordenó la conferencia. Al hablar del oprimido, Pérez-Shakdam recordaba una casa de barro en Sanaa. Al hablar del opresor, recordaba a los hombres que la recibieron en Teherán y que luego, al conocer sus orígenes, decretaron su muerte simbólica.

 

Tesis de la conferencia

 

Occidente convirtió a la víctima en posición política permanente, y esa operación perpetúa el daño que dice denunciar.

 

La herida convertida en pertenencia

 

La conferencia recorrió una genealogía del oprimido moderno. En los años treinta y cuarenta, la causa fueron los obreros. Después vinieron el comunismo, los derechos universales, los colonizados, las minorías. Cada época buscó una figura capaz de ordenar su conciencia. Cada relato necesitó un herido central y un culpable absoluto.

 

Pérez-Shakdam situó allí el mecanismo. La injusticia real pide reparación. La ideología pide duración. La víctima deja de ser alguien dañado y pasa a funcionar como identidad, credencial, frontera moral. La herida ya no comparece para cerrarse. Comparece para administrar autoridad.

 

“Nadie es víctima. Lo que te ocurrió te hace combatiente, nunca víctima. Incluso a los que salieron de los campos, de las SS, no los llamen víctimas: son sobrevivientes. Si los llamás víctimas, les sacás el poder. Si los llamás combatientes, se los devolvés.”

 

La compasión, ante esa víctima fija, pierde su fuerza reparadora. Ya no levanta al herido; lo preserva en el lugar desde el cual otros administran su dolor. El sobreviviente incomoda porque rompe el negocio simbólico de la herida abierta. Reparar concluye. Convertir la herida en identidad necesita permanencia.

 

La herida pide reconocimiento. La ideología pide permanencia.

 

La universidad y la distancia respecto de la vida

 

Desde esa matriz llegó al campus anglosajón. En abril de 2024, mientras estudiantes acampaban en el South Lawn de Columbia, cientos de profesores hicieron walkouts en solidaridad con los arrestados y la coalición Columbia University Apartheid Divest reclamaba cortar toda relación institucional con Israel. Muchos de esos profesores también firman cada año las cartas de diversidad e inclusión.

 

Su crítica apuntó al vacío entre instrucción y experiencia. Leer muchos libros puede ampliar el juicio; también puede blindarlo contra la realidad cuando el estatus académico sustituye la responsabilidad moral. La ideología se vuelve cómoda en ese espacio: otorga superioridad, premia la pose y protege del costo de admitir un error.

 

“Many of them read a lot of books but never experienced life.”

Muchos leyeron muchísimos libros, pero nunca experimentaron la vida.

 

La frase resumía una tensión más amplia. El campus que proclama diversidad puede convertirse en un espacio donde la pluralidad termina condicionada por una ortodoxia moral. En esa escena, el lenguaje de los derechos ya no siempre protege a la persona concreta; a veces legitima el disciplinamiento de quien queda fuera de la causa correcta.

 

Cuando la repetición se vuelve ideología

 

El material más nuevo de la conferencia amplía la nota original. Pérez-Shakdam relató un episodio personal: personas de su propia comunidad llegaron a sospechar de sus hijos, como si la narrativa pública hubiera entrado en la intimidad familiar. Lo que escuchaba alrededor reproducía lo que veía en televisión. La acusación mediática y el dolor privado empezaban a hablar con la misma forma.

 

“This is not just noise. It is an ideology.”

Esto no es solo ruido. Es ideología.

 

Ese pasaje lleva la conferencia más allá del testimonio. Una narrativa repetida con enojo, solemnidad moral y acompañamiento callejero deja de funcionar como opinión aislada. Forma reflejos. Ordena sospechas. Enseña qué víctima merece comparecencia y qué dolor puede ser reducido a propaganda.

 

La repetición política madura cuando ya no necesita declarar su origen. Entra en el tono, en el ritmo, en la pregunta que se formula de antemano, en la indignación que llega con respuesta incorporada. La sociedad cree reaccionar espontáneamente; muchas veces está usando un vocabulario ya entrenado.

 

La fe convertida en herramienta política

 

Pérez-Shakdam distinguió entre diferencias doctrinales y método político. Hamás procede de la matriz sunita de la Hermandad Musulmana. Hezbollah y la República Islámica pertenecen al universo chiita revolucionario. La fractura teológica es real. La técnica de poder, en cambio, puede converger.

 

“They weaponize the language of faith.”

Arman políticamente el lenguaje de la fe.

 

Su argumento fue sobrio en el punto central: las palabras religiosas pueden ser arrancadas de su profundidad ética y convertidas en dogma operativo. Una rama actúa mediante redes sunitas; otra, mediante estructuras revolucionarias chiitas. Una entra por organizaciones comunitarias, activismo y representación; otra por milicias, aparatos estatales y expansión regional. Ambas conocen la vulnerabilidad de las sociedades abiertas.

 

La sociedad abierta hospeda la palabra incluso cuando la palabra aprende a volverse contra la libertad que la protege. Allí la ideología demuestra su oficio: absorbe heridas reales, ocupa lenguajes nobles, explota vacíos institucionales y reescribe tradiciones hasta que una comunidad empieza a desconocerse a sí misma.

 

La ideología vence cuando una sociedad empieza a obedecerla creyendo que todavía habla por sí misma.

 

Irán y la ilusión de permanencia

 

Sobre la República Islámica, Pérez-Shakdam habló desde la proximidad. Describió una ecología de poder hecha de clericalismo, seguridad, propaganda, milicias, medios y exportación doctrinal. Líbano, Siria, Yemen e Irak aparecieron como ejemplos de penetración política o militar. La caída de Assad en diciembre de 2024 marcó, en su lectura, el derrumbe de una pieza donde Teherán había invertido durante años.

 

También rechazó la resignación estratégica. Un régimen puede parecer eterno cuando todos razonan dentro de la duración que el propio régimen proyecta. La permanencia intimida. La legitimidad pertenece a otra categoría.

 

“Regime change is possible.”

El cambio de régimen es posible.

 

La frase no funcionó como programa militar. Funcionó como ruptura psicológica. La primera defensa de una dictadura consiste en convencer a sus enemigos de que su caída pertenece al orden de lo impensable. Cuando el miedo ocupa la imaginación política, la estrategia empieza derrotada.

 

La compasión sin coraje

 

Otro tramo volvió sobre Occidente después de las dos guerras mundiales. La compasión, sostuvo, es coraje cuando se elige sabiendo el costo. Convertida en coartada, se vuelve una forma de abandono. Permite sentirse bueno sin proteger a nadie. Permite evitar la confrontación mientras el adversario transforma cada concesión en avance.

 

Esa crítica no atacaba la compasión. Atacaba su degradación sentimental. Una compasión sin responsabilidad entrega al vulnerable al poder que dice lamentar. Una compasión sin límite confunde nobleza con desarme. Una compasión sin juicio termina premiando a quien administra mejor la apariencia de daño.

 

“When you name evil, you already have a weapon to kill it.”

Cuando nombrás al mal, ya tenés un arma para matarlo.

 

Nombrar no equivale a odiar. Nombrar impide que la realidad se disuelva en eufemismos. El mal que conserva anonimato conserva movilidad. El mal nombrado queda expuesto a juicio.

 

Respeto, necesidad e interés

 

El cierre político de la conferencia fue menos romántico que pragmático. Pérez-Shakdam rechazó la fantasía de pedir amor en la arena internacional. El amor pertenece a los cercanos y aun allí conoce límites. Entre Estados, pueblos y bloques hostiles, la paz suele apoyarse en materiales más fríos: respeto, necesidad, costo, interés.

 

“Self-interest is the best ground, and the best recipe, for making peace”, sostuvo Pérez-Shakdam.

El interés propio es la mejor base y la mejor receta para hacer la paz.

 

Los Acuerdos de Abraham quedaron enmarcados bajo esa lógica: comercio, seguridad, tecnología, vuelos, cooperación médica, energía, cálculo regional. La retórica de la reconciliación muchas veces fracasa porque exige una conversión afectiva que la política no puede garantizar. El interés compartido, en cambio, crea hábitos, dependencias y beneficios. Allí puede empezar un orden menos sentimental y más estable.

 

La víctima que recupera agencia deja de servir a la ideología. Empieza a servir a la vida.

 

Catherine Pérez-Shakdam es directora ejecutiva de We Believe in Israel y directora de Forward Strategy en el Forum of Foreign Relations. Fue research fellow de la Henry Jackson Society y consultora del Panel de Expertos del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la economía de guerra en Yemen entre 2016 y 2017. Ha publicado en The Jerusalem Post, Times of Israel, BBC Arabic y BBC Persia. Durante casi una década accedió a círculos del régimen iraní, donde obtuvo en 2017 una entrevista con el entonces candidato Ebrahim Raisi y una audiencia con el ayatolá Ali Khamenei.