La urgencia es, ante todo, política

15/Nov/2010

Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski

La urgencia es, ante todo, política

(Ana Jerozolimski)
Semanario Hebreo-Uruguay
Parece a propósito. Cada vez que el Primer Ministro de Israel Benjamin Netanyahu se encuentra con alguna importante figura de la administración Obama, alguien se preocupa de arruinarle el ambiente.
En tal o cual comisión del Ministerio del Interior , algún funcionario revela justo cuando se reúne con el vicepresidente Joe Biden o está por ver a la Secretaria de Estado Hillary Clinton, que se aprobó la construcción de nuevas unidades de vivienda en Jerusalem Este o en un asentamiento de Cisjordania. “Es contraproducente”, dijo un vocero del Departamento de Estado. “No ayuda, cuando hay negociaciones de paz”, dijo el propio Presidente Barack Obama.
Cabe preguntarse, claro, cuál es el rol del propio Premier en todo ésto…ya que es consciente sin duda de lo importante de no colocar a los norteamericanos en situación “incómoda” que parezca un abierto desafio.Sin embargo, ello no significa que esté de acuerdo en sus críticas.Ya lo aclaró: “Jerusalem no es un asentamiento”.
La verdad es que cuando leímos sobre lo sucedido, nos enojaron las dos partes: el lado israelí , donde alguien parece decidido a complicar las cosas con Estados Unidos y enrarecer la atmósfera, y el lado norteamericano, donde siempre hay alguien que se siente con derecho a dar lecciones de moral.
Pero el punto que quisiéramos destacar aquí, es otro.
Lo que nos parece la conclusión más evidente a la que se llega después de este nuevo incidente-detonado por la revelación sobre 1300 nuevas unidades de vivienda a construir en Jerusalem Este y 800 en la ciudad asentamiento de Ariel en Cisjordania- es que resulta sumamente urgente llegar a una solución que determine ya qué queda del lado israelí y qué será oficialmente territorio bajo control de la Autoridad Palestina.
Cuando los palestinos y los norteamericanos condenan las nuevas construcciones en Jerusalem Este, el término confunde. No se trata de construcciones en barrios árabes sino en los nuevos barrios creados alrededor de la Jerusalem original, que hoy en día son parte integral de la capital israelí, o en poblaciones aledañas. Se trata de zonas que están también en los territorios conquistados en la guerra de 1967, más allá de la así llamada “línea verde”, pero que claro está que Israel nunca entregará, porque para Israel, son parte integral de Jerusalem. Es lo que se conoce como parte del “consenso israelí”.
Gilo, Ramot Eshkol, Guiva Tsarfatit, Ramat Shlomo y otros, son hoy, para el israelí promedio, barrios de la ciudad, aunque los palestinos los consideren a todos “territorio ocupado”. Lo mejor para poner fin a las discusiones al respecto, es sentarse a hablar hasta que salga humo blanco, y llegar a una solución también en Jerusalem. En ese marco, debe estar claro que nadie renuncia a esos barrios, pero por otro lado, que nada tiene que ver con el legado judío ni con nuestra historia, los barrios de población exclusivamente árabe que fueron anexados al perímetro municipal de Jerusalem tras la guerra de los Seis Días. Esas zonas son sólo un dolor de cabeza para Israel y no era en ellas que pensaba el judío que durante siglos oró hacia donde estaba el Templo, diciendo “el año próximo en Jerusalem”.
Comprenderlo e implementar una política que lo refleje, no será una pérdida para Israel, sino un paso que fortalezca justamente la presencia judía, que es la mayoritaria, en Jerusalem.