26-10-2011 Tendencia. En Túnez, en Libia y en Egipto los islamistas apuntan a dominar las nuevas realidades
La famosa autodeterminación de los pueblos se da en clave islamista en Medio Oriente. Donde triunfó la primavera árabe, en Túnez, Egipto y Libia, los movimientos más adeptos a las leyes del islam están ganando terreno. Occidente, mientras tanto, observa atentamente.
Los tunecinos votaron el fin de semana en las elecciones para la Asamblea Constituyente, las primeras de los 55 años que tiene el país. En Túnez, donde se inició la actual revolución popular árabe en enero pasado y que sacó del poder a Ben Alí, ganaron los islamistas del partido Nahda. El Partido Demócrata Progresista, uno de los más importantes del llamado «campo laico», ya reconoció la derrota en los comicios del domingo.
Pero si las naciones occidentales hicieron la vista gorda cuando un movimiento islamista fue erradicado de la lucha electoral en 1991 en Argelia y cortaron los víveres a Hamas tras las elecciones legislativas en 2006, ahora aguardan con más cautela para emitir opinión. Por lo pronto, el ganador en Túnez muestra signos de moderación; plantea un programa muy del estilo de Turquía.
El movimiento Nahda pregona el estado civil, la separación de poderes, el respeto a las minorías y es partidario de la igualdad entre el hombre y la mujer. No hacen, por ahora, ninguna alusión a la «sharia», la ley islámica, a la imposición del velo islámico o a restricciones sobre el alcohol. Es decir, manejan un discurso que apunta a la democracia.
Después de Gadafi
En Libia, por su parte, corren nuevos tiempos tras la muerte del coronel Muammar Gadafi. Con ocho meses de guerra civil encima, los libios, a través del Consejo Nacional de Transición (CNT), están tratando de levantar a un país rico en petróleo pero devastado por el conflicto. El tono islamista de los nuevos gobernantes es una opción que está a la vuelta de la esquina. «Cualquier ley que contradiga la ´sharia´ es nula y vacía», dijo el domingo el líder del CNT, Mustafa Jalil. Puso como ejemplo la ley del matrimonio que durante Gadafi no incluyó la poligamia.
Resultó ser una afirmación que causó escozor en las cancillerías occidentales, que llamaron a las autoridades libias a regirse por los valores democráticos. Libia estará bajo intensa supervisión: no en vano las fuerzas de la OTAN ayudaron desde marzo con sus aviones a quitar de en medio a Gadafi, en el poder desde hacía casi 42 años. Lo cierto es que los libios primero deben organizarse, trazar las alianzas necesarias en un país meramente tribal y, en lo posible, olvidar el pasado reciente.
«La clave está en que se mantenga la competencia política entre grupos de distintas tendencias. Lo importante es si se logran preservar los derechos de todos los libios, todos los egipcios y todos los tunecinos, sin importar su origen, sexo u orientación política», señaló a BBC Mundo el profesor de la Universidad de El Cairo y ex investigador del Carnegie Endowment for International Peace, Amr Hamzawi.
La incógnita egipcia
Aún no está muy claro hacia dónde va a arrancar Egipto. Gobernado desde febrero por una junta militar, que tomó el poder al caer Hosni Mubarak -dirigió el país 30 años-, se prometen elecciones para el mes que viene, comicios que ya fueron retrasados en una oportunidad.
Aquí, los Hermanos Musulmanes, que han participado en algunas de las últimas elecciones con numerosos obstáculos por parte del régimen de Mubarak -aliado de Estados Unidos-, siguen siendo el movimiento más numeroso, un partido islamista y adherente a la «sharia». Durante los años de proscripción nunca dejó de actuar en el terreno social y en la ayuda a entidades caritativas, con lo que se han ganado un gran apoyo popular. Es lo mismo que ha sucedido con Hamas en la franja de Gaza y con Hezbollah en el Líbano.
Resulta significativo que la diplomacia estadounidense se dedicara durante años a persuadir a Mubarak de que permitiera la actividad de un minúsculo partido liberal liderado por Ayman Nour (un laico pro occidental) mientras cerraba los ojos ante las continuas medidas de represión sobre los islamistas.
La primavera islamista
26/Oct/2011
El Observador