La guerra en Gaza ya terminó, pero el gobierno de España sigue convencido de que tiene un papel de campeón moral de Europa para cumplir: anunció que no mandará representante al Eurovision 2026 en Viena si también participa Israel. Crédito foto: Instagram/golaneden
El presidente de la Corporación de Radio Televisión Española (RTVE), José Pablo López, incluso acuñó un eslogan para justificar la ya sospechosa actitud anti-israelí del gobierno de Pedro Sánchez: «Eurovisión es un concurso: los derechos humanos no», afirmó.
La participación de Israel, adonde ya comenzó el proceso para elegir al artista que viajará a Viena, es fuertemente defendida por el propio gobierno de Austria, que aseguró que no habrá certamen musical sin una canción israelí.
Cuando la guerra en Gaza estaba todavía en marcha, Israel tomó parte de dos ediciones de la competencia, Malmö 2024 y Basilea 2025. En ambas ocasiones Israel quedó en los primeros puestos: Eden Golan quinta y una sobreviviente del ataque del 7/10, Yuval Raphael, segunda.
En ambos casos, el televoto (la votación popular electrónica abierta al público de todo el mundo) colocó a las israelíes bien arriba en las posiciones finales, una tendencia que, tal como está quedando en claro en los últimos meses, molesta a muchos gobiernos europeos.
¿España añora sus buenos tiempos en Eurovision?
Quizás haya que tener en cuenta que, mientras que las cantantes de Israel casi siempre terminan en los primeros lugares en los últimos años, incluyendo el triunfo de Netta en Lisboa 2018, los artistas españoles suelen languidecer en la parte más baja de la tabla.
De hecho, las únicas dos coronas españolas en Eurovision siguen siendo las que consiguieron Massiel en Londres 1968 y Salomé en Madrid 1969, cuando todavía gobernaba el país el dictador Francisco Franco.
Posiblemente desalentados por la popularidad de los artistas que llegan desde el estado judío, algunos países europeos, encabezados por España e Irlanda, lograron que la Unión Europea de Radiodifusión (UER), que organiza el certamen, active nuevas normas «anti-israelíes».
Principalmente, la EUR estableció que cada persona puede ahora emitir solamente diez votos a favor de su cantante preferido, en lugar de los veinte que se permitían hasta ahora.
Se trata de una medida que seguramente afectará al próximo representante de Israel, que habitualmente es ignorada por los profesionales de los «jurados» por países que llevan a cabo la votación paralela al televoto.
La diplomacia «blanda»
Pero ni siquiera esta medida aplacó a España, que sigue en esta nueva cruzada sobre Jerusalén, con el apoyo de numerosos medios europeos de izquierda.
Por ejemplo, Euronews acusó a Israel por las consecuencias humanitarias de su campaña en Gaza para rescatar a los secuestrados por Hamas y argumentó que Eurovisión «es una de las mayores armas de poder blando (o de influencia cultural o ideológica) que tiene la diplomacia europea».
En una nota firmada por el reportero Javier Iniguez De Onzono dijo que el concurso «representa uno de los espectáculos en directo más seguidos en todo el mundo y supone un escaparate de primer nivel», pero lamentó que sus «reglas son claras» y «no permiten posicionamientos políticos».
Enojado por las buenas performances de las jóvenes Raphael y Eden, López, el jefe de la RTVE, opinó que Israel «utilizó políticamente el concurso, trató de influir en el resultado y no fue sancionada» por esa actuación, «que se produjo en, al menos, los dos últimos años».
La participación de Israel en Viena 2026 está generando una grieta al interior de la EUR, donde los más encarnizados «enemigos musicales» de Israel, como Irlanda y España, se enfrentan a Alemania y Austria, entre otros.
En Israel, entretanto, ya arrancó el programa televisivo que transmite en concurso para elegir a la próxima o al próximo representante de Israel, que no solo deberá cantar sino también seguir asustando a España.