La materia gris detrás de Cúpula de Hierro

24/Jul/2014

Por Israel, por: Aharon Lapidot

La materia gris detrás de Cúpula de Hierro

“El Brig. Gral. (ret.)
Dr. Danny Gold actuó en contra de la directiva 20.02 del Ministerio de Defensa
cuando decidió, en agosto de 2005, desarrollar el sistema de defensa
antimisiles Cúpula de Hierro, estableció un calendario para este desarrollo y
ordenó una ‘aceleración telescópica’ del proyecto… [estos pasos], que no están
bajo la autoridad de la Administración para el Desarrollo de Armas e
Infraestructura Tecnológica sino, más bien, estaban, en este caso, bajo la
autoridad del jefe del estado mayor de las FDI, el ministro de defensa y el
gobierno de Israel”. Este extracto fue escrito por el ex Contralor del Estado
Micha Lindenstrauss en un informe que presentó en 2009.
El informe de este
contralor provocó una avalancha de respuestas negativas en los medios de
comunicación, el más memorable de los cuales fue un rabioso análisis que
apareció en Haaretz bajo el titular “Cúpula de Hierro: un fracaso previsible”.
El artículo incluía el
siguiente párrafo: “De hecho, toda la concepción de Cúpula de Hierro se hizo en
pecado, porque un engranaje en la Administración para el Desarrollo de Armas e
Infraestructura Tecnológica, el Brig. Gen. Dr. Danny Gold, asumió las
responsabilidades del jefe de estado mayor de las FDI, del ministro de defensa
y del gobierno del Estado de Israel, antes de que el proyecto fuera aprobado
por los canales adecuados. En otras palabras, el oficinista Gold decidió por su
cuenta, con total desprecio por el jefe de estado mayor de las FDI, del
ministro de defensa y de todo el gobierno”.
En retrospectiva, a la
luz del rotundo éxito de Cúpula de Hierro durante la reciente Operación Pilar
de Defensa, estas palabras se leen casi como un llamado al elogio. Y,
realmente, hace dos meses, la tan esperada y merecida gratitud finalmente llegó
cuando el equipo de desarrolladores de Cúpula de Hierro, dirigido por Danny
Gold, ganó el Premio de Defensa de Israel.
El éxito de Cúpula de
Hierro puede atribuirse a una larga lista de personas, pero son precisamente
las duras críticas que le lanzaron las que singularizan a Danny Gold como
alguien que merece el título de “el hombre que nos dio Cúpula de Hierro”.
Pergeñó la idea e inició el proyecto que finalmente produjo este victorioso y
sofisticado sistema de defensa.
Obviamente no estuvo
solo, y hay un gran grupo de ingenieros, desarrolladores, funcionarios de seguridad
y empleados de la Fuerza Aérea de Israel y de las FDI, que son igualmente
dignos de la gloria. Cada uno aportó lo mejor de sí para completar exitosamente
el proyecto.
Y no debemos olvidar al
nivel político – especialmente al ex Ministro de Defensa, Amir Peretz, quien
presionó para la aprobación del proyecto en contraposición con el establisment
de defensa. Pero Gold fue señalado por el contralor del estado y por los medios
de comunicación, como el “culpable” de la concepción del proyecto, y precisamente
por eso hoy merece el reconocimiento público.
P: Dr. Gold, ¿es eso lo
que hizo? ¿Sabía que asumía la autoridad del jefe de estado mayor de las FDI,
del ministro de Defensa y del primer ministro?
“No. Tuve un desacuerdo
con el contralor del estado en ese punto. No estaba de acuerdo con mi opinión,
pero hasta ahora creo que hice lo correcto. Es verdad que no esperé a todo el
proceso burocrático, que habría tardado años, pero hice exactamente lo que
debía hacer dentro de mi autoridad como jefe de investigación y desarrollo.
Esto significa que empecé a trabajar”.
P: ¿Fue este atajo lo que
le permitió completar el desarrollo del sistema y hacerlo operativo para el año
2010?
“No creo que haya sido un
atajo, fue unir investigación básica y desarrollo e iniciar el pleno desarrollo
– ese era mi desacuerdo con el contralor. Combinar todos los desarrollos y las
ideas en un producto terminado – eso fue esencial, y ciertamente acortó el
período de tiempo”.
De hecho, este es el
punto de Arquímedes que puede utilizarse para explicar cómo Gold tuvo el coraje
de ordenar el desarrollo del sistema ostensiblemente antes de que el proyecto
fuera aprobado por las autoridades apropiadas.
En el proceso de
desarrollo hay dos etapas que son relevantes para nuestra exposición: investigación
y desarrollo y desarrollo e implementación. En la primera etapa se formulan
todos los diferentes aspectos del sistema, principalmente en forma teórica, y
basados en el resultado, suponiendo que sea satisfactorio para el cliente (el
Ministerio de Defensa en este caso), el producto puede ser desarrollado
físicamente y finalmente fabricado.
Gold dijo, no con tantas
palabras, que el desarrollo es desarrollo, por lo que justificaba unificar las
dos etapas en una sola. En otras palabras inició, simultáneamente, tanto la
etapa teórica como la práctica, lo que le permitió ahorrar un montón de tiempo.
“Es un área gris”, dice hoy Gold. “No pude convencer al contralor, pero
tratamos su crítica con el máximo respeto. Estaba haciendo su trabajo”.
P: ¿No está enojado con
los que trataron de sabotear el proyecto? ¿Los que trataron de hacerlo
tropezar?
“No estoy enojado en lo
absoluto. Sólo hizo que el proceso fuera más desafiante y más interesante. La
gente trabajó en el desarrollo como locos, en verdad día y noche, y los
contralores y críticos, como el par de viejos en el Show de los Muppets,
sentados al margen y criticando, realmente nunca nos molestaron”.
Como dirigir 15 empresas
de nueva creación
El Brig. Gen. (ret.) Gold
tiene 51 años, casado con dos hijos y tiene un doble doctorado en ingeniería
eléctrica y negocios. Se ha desempeñado en una amplia gama de posiciones en
electrónica, armamento, guerra electrónica y otras más, tanto en la Fuerza
Aérea de Israel como en la Administración para el Desarrollo de Armas e
Infraestructura Tecnológica. Entre otros trabajos, fue jefe de proyecto de alto
nivel en el Ministerio de Defensa, antes de ser nombrado jefe de investigación
y desarrollo.
En 2004, el entonces
Subjefe del Estado Mayor Dan Halutz formó un equipo inter-cuerpos para
investigar el manejo de armas de gran trayectoria, en todos los aspectos. Gold
fue designado para dirigir ese equipo. “Vi los huecos”, dice. “Fue entonces que
tuve la idea de misiles interceptores. Era completamente delirante en aquel
entonces, y no esperaba conseguir financiación para el desarrollo, pero decidí
que construiríamos un interceptor, sea como fuere”.
Dentro de la
Administración para el Desarrollo de Armas e Infraestructura Tecnológica, Gold
reunió un equipo inter-cuerpo de expertos de todas las disciplinas, quienes se
acercaron a las diversas industrias de defensa en busca de ideas para un
sistema de intercepción de misiles. Eso fue en 2005. “Recibimos 24 ideas, y las
rechazamos todas”, dice. “Estimamos que ninguna de ellas habría funcionado en
el largo plazo. Entre las ideas rechazadas había sistemas láser y cañones de
tiro rápido que luego fueron utilizadas como argumentos en contra de la
decisión del gobierno de desarrollar Cúpula de Hierro”.
Y así es como nació
Cúpula de Hierro: “Ensamblamos una combinación que se basaba en la experiencia
y el know-how acumulado detrás de la tecnología de misiles Rafael”, explica
Gold, en referencia a Rafael Advanced Defense Systems Ltd. “En una reunión, todo
el equipo decidió qué tipo de desempeño se requería, cuáles serían los costos,
los rangos, las salvas, todo en una sola reunión. Entonces nos acercarnos a
Rafael y les pedimos que fueran el fabricante principal del sistema. Sugerimos
a Israel Aeroespace Industries como fabricante secundario para el sistema de
radar y a otra compañía, que era poco conocida entonces, llamada mPrest, para
construir los controles y proporcionar análisis de datos. Y nos pusimos en
camino”.
P: ¿De dónde consiguió la
financiación para el proyecto?
“Teníamos un presupuesto
general para desarrollo que estaba destinado para muchos proyectos, y tomé una
importante porción del mismo y lo usamos para poner en marcha el desarrollo.
Rafael, para su crédito, igualó la suma. Les aseguré que en uno o dos años
obtendría el dinero grande para ellos, y mientras tanto pudimos desarrollar la
tecnología”.
“Mientras tanto,
preparamos un plan de financiación alternativo, con la ayuda de inversores
civiles. Estos eran inversores que habían cooperado exitosamente con otros
proyectos. No revelamos cuál era el producto. Sólo les dijimos ‘aparten unas
decenas de millones de dólares. Si necesitamos el dinero, nos contactaremos con
ustedes’. Al final no tuvimos que usar su dinero. En 2007, y sólo después de
muchas discusiones entre el ministro de defensa y el establishment de defensa,
finalmente obtuvimos el presupuesto de desarrollo principal. El contrato
oficial para el desarrollo con Rafael fue firmado, y el contrato incluyó dos
baterías completas y una impresionante cantidad de misiles interceptores. El
sistema estaba encaminado. Cuando llegamos a la fase de fabricación,
conseguimos la financiación de EE.UU.
“Los parámetros de
desarrollo y las características del sistema eran inusuales en todos los sentidos.
El plazo se fijó en tres años – una quinta parte del plazo habitual para
armamentos tan complejos, que generalmente se estima en 15 años; los costos
fueron una décima parte de la suma habitual necesaria para el desarrollo de
sistemas similares; el desempeño era para cualquier tipo de clima, en cuanto a
rango de proyectiles, una variedad de rangos, eliminación de la amenaza en el
aire, capacidad para manejar una salva de múltiples proyectiles y protección
regional, no localizada”.
Estas fueron las extravagantes
metas, pero la administración no se detuvo allí. “Agregamos más y más demandas,
porque las amenazas avanzaban”, dice Gold. “Era como dirigir 15 importantes
empresas de nueva creación al mismo tiempo, todas los cuales tenían que
trabajar en armonía y tener éxito en un tiempo récord”.
El equipo que inició este
proyecto era extremadamente pequeño – tres o cuatro personas y un teniente
coronel. “Trabajamos de una manera que estaba en contra de todos los libros de
texto sobre gestión de proyectos”. Gold sonríe. “Todo era desusado. Lo que fue
especialmente desusado fue que no transigimos en la selección de nuestros
ingenieros. Elegimos los mejores en todo el país, sin pensarlo dos veces.
Tuvimos expertos en misiles de 70 años de edad trabajando junto a ingenieros
recién salidos de la universidad de 25 años, trabajando hombro con hombro y sin
ningún tipo de jerarquía. El que tiene razón es el que decide”.
P: ¿Es ese el secreto del
éxito de Cúpula de Hierro?
“Cuando se está tratando
con lo mejor de lo mejor, no hay límite para lo que puede lograrse. Este es un
producto innovador: se lo puede llamar protección celular. Protege civiles.
Crea un área protegida y destruye cualquier cosa que intente infiltrarse en esa
zona.
P: En su opinión, ¿cuáles
son las principales ventajas de Cúpula de Hierro?
“Junto a la incomparable
contribución a la salvación de vidas humanas y el hecho de que intercepta
proyectiles dirigidos a una zona protegida definida, también les da a los
establishment políticos y de defensa la libertad para planificar maniobras
tácticas y estratégicas. Les da respiro a las FDI en sus ofensivas, porque los
civiles están protegidos por una red de seguridad. Es mucho más fácil cuando no
hay bajas en el frente interno. El sistema también ahorra el costo de los daños
económicos, tanto evitando la destrucción física como evitando que la economía
se paralice. Para Israel, esta es la primera línea de defensa contra la
principal amenaza que enfrentamos – la amenaza de misiles”.
Interceptar las críticas
Las críticas contra el
sistema Cúpula de Hierro, que se oyen incluso hoy, a pesar de sus probados
éxitos durante la Operación Pilar de Defensa, giran en torno a la pregunta de
por qué no se consideraron las tecnologías alternativas, como el sistema basado
en láser (Nautilus, Sky-Guard) o armas de fuego rápido (Vulcan Phalanx).
Entre otras cosas, se
argumentó que el costo de un rayo láser es mucho menor que el de un misil
Tamir, que el sistema Cúpula de Hierro dispara para interceptar proyectiles
entrantes ($2.000 dólares frente a más de $50.000). El láser está más
fácilmente disponible y no hay temor de que el sistema se quede sin municiones.
Además, un láser no está limitado por el alcance, y más cosas.
El Dr. Gold explica que
“hemos estudiado todos estos sistemas, y los rechazamos todos. No fue sólo mi
equipo, también el comité de Yaakov Nagel, que fue nombrado por Shmuel Keren,
el director de la Administración para el Desarrollo de Armas e Infraestructura
Tecnológica, que reexaminó nuestras decisiones. El comité llegó a las mismas
conclusiones, que Cúpula de Hierro era la mejor solución”.
“En el tema de láser, a
pesar de que estamos involucrados en un buen número de proyectos relacionados
con el láser, como los sistemas de defensa para aviones de pasajeros, también
estamos desarrollando un láser muy potente pero, el mundo y nosotros, no
estamos allí todavía. Estaremos listos para comenzar el pleno desarrollo en
siete u ocho años. Y aun entonces, siempre será el hermano menor de Cúpula de
Hierro. Sea lo que fuere lo que Cúpula de Hierro le diga al láser que haga, lo
hará. Potencialmente, pueden trabajar juntos, pero la cúpula dirige. También
hay una cuestión de cantidad: 13-15 baterías Cúpula de Hierro pueden
proporcionar protección a todo el país, y si se utiliza láser se necesitan
muchas más baterías”.
“Específicamente el
Nautilus, que fue iniciado por el Presidente Shimon Peres en colaboración con
los estadounidenses, es un demostrador de tecnología. El sistema Nautilus
demostró la capacidad de interceptar proyectiles y morteros con menos del 100%
de éxito, y el sistema es enorme, como un campo de fútbol. Después de la
demostración, el desarrollo del sistema fue detenido, también en EE.UU.
Nosotros también observamos el sistema Sky-Guard (también basado en láser). No
era una buena opción para nosotros, ni en términos de desempeño ni de costos”.
“Los sistemas láser
tienen varios problemas inherentes que los hacen ideales como sistemas
complementarios, pero no como defensa primordial. Por ejemplo: Un láser no
puede penetrar nubes, por lo que se vuelve ineficaz en clima invernal. El láser
no puede manejar salvas rápidas y proporciona protección localizada – no puede
proteger una zona amplia”.
P: ¿Nunca tuvo dudas?
“No. Nunca tuve dudas.
Desde 2004, la necesidad ardía en mí. Y si el impulso era tan poderoso, sabía
que no había ninguna posibilidad de que fracasáramos. Ya en las primeras
pruebas, el sistema Cúpula de Hierro interceptó todos los misiles disparados
contra él.
P: ¿Ha visitado una de
las baterías durante una operación activa?
“No, no las he visitado.
No quiero estorbar”.

Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld