“En este miércoles de ceniza celebramos y
recordamos a los caídos de la División Azul”. Así ha empezado la homilía de la
misa que este miércoles se ha oficiado en la capilla del Cementerio de la
Almudena (Madrid) con el objetivo de honrar a los españoles que durante la
Segunda Guerra Mundial lucharon en la División Azul y se posicionaron junto a
la Alemania de Hitler.
La misa ha tenido lugar a las 18 horas y ha
sido promovida por Coalición Nacional, el partido de extrema derecha que agrupa
a movimientos franquistas y neoazis como La España en Marcha, La Falange,
Movimiento Católico, Nudo Patriota, Alianza Nacional y Democracia Nacional.
Cartel en el que se anuncia la misa en
honor a los «héroes» de la División Azul. Twitter
Cartel en el que se anuncia la misa en
honor a los “héroes” de la División Azul. Twitter
Un acto religioso que apenas se había anunciado en las redes
sociales, pero del que sí habían sido informados los fanáticos del franquismo a
través de un cártel propagandístico en el que figuraba la hora y la iglesia donde
se rendiría tributo a los “caídos y héroes” españoles. Todo ello para
conmemorar el 73º Aniversario de la batalla de Krasny Bor.
La batalla que supuso “la tumba de la
División Azul”
Fue
el 10 de febrero de 1943 cuando unos 5.600 hombres de la División Azul
hicieron frente al Ejército de la Unión Soviética en la citada batalla, que se
convirtió en uno de los combates más cruentos de la guerra -en su día, la BBC
llegó a calificar a Krasny Bor como “la tumba de la División Azul”-.
Setenta y tres años después, la Iglesia
recuerda el combate -letal para los intereses del Tercer Reich-, homenajeando a
los que lucharon para los nazis. Además, lo hace en un cementerio de
titularidad publica como es de La Almudena. Aunque eso sí, con evidente
secretismo.
Con nocturnidad y alevosía
La misa ha sido celebrada fuera del horario
de culto habitual de la capilla (que oficia misas a diario a las 10:30 horas) y
con ciertas medidas de seguridad -un pequeño grupo de militantes de extrema
derecha se encargaban de controlar quién entraba en el templo; evitando el
acceso de periodistas o demócratas-.
Dentro de la capilla, frente al Altar
Mayor, dos radicales de extrema derecha portaban banderines de la División
Azul. A su lado, un joven de aspecto neonazi se encargaba de controlar lo que
ocurría en el templo. Mientras tanto, el sacerdote no dudaba en lanzar críticas
a la sociedad de los “últimos 40 años”, mostrando así su animadversión hacía el
sistema democrático.
La Iglesia rinde tributo a los que lucharon para Hitler en un cementerio madrileño de titularidad pública
12/Feb/2016
El Plural, España, Por J. M. Garrido