´La expulsión de gitanos de Francia no tuvo nada que ver con el racismo´

22/Nov/2010

El Observador, Pedro Dutour

´La expulsión de gitanos de Francia no tuvo nada que ver con el racismo´

ENTREVISTA – CLAUDE GATIGNOL, DIPUTADO FRANCÉS Los franceses viven un año movido, con la crisis, con las reformas y con la polémica con los gitanos
A: POR PEDRO DUTOUR DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR
Como presidente del grupo de amistad Francia-Uruguay, estuvo al frente de una comitiva de cuatro diputados franceses que llegó a Montevideo la semana pasada para tratar diversos temas, con una agenda bien cargada que incluyó reuniones en el Parlamento y con un buen número de ministros, y encuentros con líderes políticos de diferentes partidos.
En entrevista con El Observador, Claude Gatignol, diputado por la derechista Unión del Movimiento Popular (UMP), el partido del presidente Nicolas Sarkozy, defendió la gestión del gobierno actual, los cambios recién implementados, la reforma de la jubilación, que tantas protestas generaron en toda Francia, y la polémica expulsión de los gitanos de territorio francés.
¿La reforma de gobierno significa un fracaso en el intento de conformar un gobierno de centro? Sobre todo, me refiero a las salidas de hombres vinculados a la izquierda como Bernard Kouchner, ahora ex ministro de Exteriores.
La inclusión de Kouchner era justamente para darle al gobierno un tinte de centro. Lo que todavía está presente en el gobierno. Como en Industria y Energía, que son muy importantes y más autónomos todavía. Entonces, el centro queda representado en otras personas. Son movimientos que parecen muy amplios, pero que se mantienen en la continuidad.
Con estos cambios se habla en Francia de un Sarkozy pensando en las elecciones de 2012…
Anunció a sus parlamentarios que la decisión será tomada dentro de un año. Y dijo también que tomaría en cuenta la opinión de su esposa. Todo depende de su decisión. Como ha sido su administración, Sarkozy le dio un papel muy importante a la Presidencia y eso se corresponde completamente con la personalidad de Sarkozy.
Hoy en día Sarkozy se encuentra con una popularidad baja, incluso Francois Fillon, su primer ministro, es más popular entre la población francesa. ¿Le ha jugado en contra la sobrexposición a Sarkozy?
Tiene toda la razón. Es la primera vez en la historia de la república que el presidente no utiliza a sus ministros como fusibles. Corresponde perfectamente a la personalidad del presidente, Sarkozy no es una persona para estar en segunda línea, él tiene que estar delante de la situación, en primer lugar. Tampoco hay incompatibilidad entre el presidente y su gobierno, es un signo de la quinta república que le da un papel muy importante al presidente. Él fue electo por sufragio universal, tiene una justa legitimidad frente al pueblo francés. Evidentemente, los efectos de la crisis que Francia sufrió, como por ejemplo el aumento del desempleo, hace evidentemente que la popularidad del presidente descienda.
Con respecto a la reforma de la jubilación, que el gobierno francés sacó adelante con la intención de bajar el déficit. ¿Por qué generó tanta reacción negativa entre la población?
Primero que nada, para nadie es agradable decir que hay que trabajar más tiempo para llegar a ese momento tan esperado para obtener la famosa jubilación. Esa fue una ocasión para los sindicatos poder protestar, tomando como excusa el tema de la jubilación para poder expresarse. Además, desde el comienzo del calendario de las distintas etapas que se iban a aplicar en la jubilación las cosas eran claras. El presidente, su primer ministro y las principales personalidades políticas, inclusive de la oposición, dijeron que la situación no podía postergarse tal como estaba. Había una verdadera sensación de urgencia. Porque este año se van a gastar más de 18.000 millones de euros pedidos préstamo para poder pagar el déficit de las jubilaciones. Y si no se cambiara nada, habrían sido 40.000 millones de euros en 2020. Se constataba que ese régimen de jubilación no podía sostenerse, teniendo en cuenta el aumento de la longevidad y la cantidad de jubilaciones que se iban a generar. Había que bajar las jubilaciones, había que aumentar el nivel de cotización a los más jóvenes, o había que, por el contrario, ponerse de acuerdo en un alargamiento de la etapa de trabajo. Esa fue la decisión sabia que se tomó, en mi opinión, con mucho retraso.
¿Qué opina sobre la reciente expulsión de los gitanos de Francia? ¿No le parece que fue una decisión dura tomada en un Estado democrático? Aquí se habló de racismo y discriminación.
Es evidente, que no se trata de racismo y de ninguna medida en ese sentido. Se trataba de tomar una decisión lo más rápida posible ante la delincuencia. Y ante un comportamiento asocial que influía en la seguridad pública. Las cifras del Ministerio del Interior, confirmadas por los sindicatos, indican que en los últimos dos años hubo un aumento del 270% de la delincuencia. Se sabía que era un sistema mafioso que llevaba todos los días grupos de niños que tenían la obligación de sacar dinero de las carteras de las mujeres. Esa situación no podía durar. Había que tomar una decisión firme. Fueron tomadas en acuerdo con los países vinculados, especialmente Rumania. Y a pesar que algunos comisarios europeos hicieron comentarios en contra, nos dimos cuenta que no había opción. Los fondos europeos que se habían puesto a disposición para ayudar a este tipo de población no había sido usado correctamente. Las cosas son claras. Los equipos mafiosos más grandes fueron sacados de Francia y la mayoría de las veces con una plata que se les entregó; no era entonces un trámite contra los derechos del ciudadano o los individuos. Esas centenas de euros que se pusieron para que estas personas salgan, le fueron útiles para reinstalarse en un país del cual nunca debieron haberse ido. Si no se hubieran tomado esas decisiones se hubiera formado un movimiento seguramente racista que iba a atacar esas poblaciones. Hay que reconocer que estas poblaciones mantienen aún un espíritu nómade que va contra nuestra sociedad actual. No estamos en contra de la inmigración, pero el que viene debe conocer nuestra cultura, nuestra lengua y respetar a la mujer. Hay grupos que aún creen, por ejemplo, que viven en África.