El piso de mosaico de una antigua sinagoga en
la pequeña isla de Aegina; los vestigios de otra sinagoga en Delos, cerca de
Mykonos; y una menorá que data del siglo III a.e.c. encontrada en el Ágora de
Atenas, cercana a la Acrópolis son algunos de los remanentes que atestiguan que
la presencia judía en Grecia se remonta más de 2,400 años atrás.
Actualmente alrededor de 5,000 judíos habitan
en el país, en su mayoría son de edad avanzada que se encuentran ubicados
principalmente en Atenas, Tesalónica y algunas pequeñas ciudades. Cuentan con
diez sinagogas en el país, y tienen escuela judía en Atenas, Tesalónica y
Larissa.
El Consejo Central de las Comunidades Judías
de Grecia (KIS), fundado en 1945, es el organismo representativo de los judíos
griegos. Entre sus funciones está el mantener vínculos cercanos con el gobierno
e instituciones oficiales y representar a la comunidad a nivel internacional.
Herederos de una antigua historia forjada con
los desarrollos del helenismo, la influencia de Roma y Bizancio, el impacto de
las expulsiones de España y Portugal y un continuo vínculo con la tierra de
Israel, enfrentan, como sus compatriotas, la crisis económica que afecta al
país. De hecho, en los últimos años, muchos jóvenes judíos, han decidido
emigrar en busca de opciones ante el desempleo que llega a ser de hasta 50%.
Desarrollo Histórico
Los primeros judíos arribaron a Grecia en el
siglo III a.e.c. En los años posteriores, los pequeños núcleos florecieron en
prósperas comunidades en las principales ciudades, mismas que durante el
período bizantino (330-1204) fueron víctimas de diversas persecuciones.
Tras la promulgación del Edicto de Expulsión
de los judíos de España en 1492, la Grecia conquistada por el Imperio Otomano
se convirtió en un refugio a la intolerancia religiosa. Huyendo de la
Inquisición, varios miles de judíos -portadores de tradiciones propias y de un
lenguaje particular, el ladino (el idioma vernáculo que los judíos hablaron
desde su expulsión de España en 1492)- se establecieron en Salónica impulsando
el renacimiento espiritual y religioso del judaísmo griego.
A mediados del siglo XVII, una nueva
inmigración de criptojudíos (judíos procedentes de suelo ibérico que mantenían
sus tradiciones en sus hogares y aparentaban vivir como cristianos en su vida
pública) arribó al país. Llegaron también grupos de judíos de Europa central
que huían de las matanzas y persecuciones de los cosacos de Chmielnichi en
Polonia y Ucrania. Salónica se convirtió en el principal centro cultural hebreo
de la zona. Los judíos griegos -alrededor de 30,000- ocupaban cargos
administrativos de importancia y jugaban un rol central en la vida intelectual
y la actividad comercial de todo el Imperio.
En 1821, al estallar la guerra de
Independencia en contra de los turcos, los judíos fueron perseguidos por haber
manifestado su apoyo y lealtad al Imperio Otomano. Su situación se fue
deteriorando y se desarrolló una pobre relación con la Iglesia Cristiana
Ortodoxa.
Sin embargo, desde su establecimiento como
Estado moderno a finales del Siglo XIX, Grecia otorgó status legal a las
comunidades judías, condición que fue confirmada a través de la promulgación de
leyes confiriendo privilegios y obligaciones.
Alrededor de 1922 se inició el éxodo de
griegos procedentes de Asia Menor, quienes a través del tratado de Lausanne
retornaban a sus hogares al concluir la guerra en contra del régimen turco. Los
más de 100,000 refugiados manifestaron su oposición a la presencia de una
comunidad judía bien establecida, a la que no consideraban griega. En 1931,
dentro de ese ambiente de tensión, el distrito judío de Kampel, en Salónica,
fue incendiado y cientos de judíos fueron asesinados. Las autoridades no
descubrieron a los perpetradores, a pesar de que existía la sospecha de que la
organización fascista Ethniki Enosis Ellas (EEE, Unión Nacional de Grecia)
estaba involucrada.
Cuando en 1941 Grecia fue atacada por las
tropas germanas y dividida entre los países del Eje, el destino de las
comunidades judías quedó sellado. Los nazis ocuparon Salónica e implementaron
una serie de medidas restrictivas que culminaron en marzo de 1943 con el inicio
de las deportaciones a los campos de concentración en Polonia, a pesar de las
protestas de líderes intelectuales y religiosos del país. Un considerable número
de ciudadanos actuaron como delatores y saquearon las propiedades de los
deportados, pero muchos otros arriesgaron sus vidas ofreciendo refugio a los
perseguidos o proveyéndolos con documentos falsos.
Al concluir la Segunda Guerra Mundial, 85% de
los 70,000 judíos de Grecia habían sido exterminados a manos de las huestes
nazis, que en tan sólo tres años habían logrado eliminar una presencia
milenaria. Una variedad de factores, entre éstos la inestabilidad política, los
cambios sucesivos en la composición del gobierno y la crisis económica,
dificultaron la reconstrucción de la comunidad judía.
Durante las décadas posteriores los prejuicios
antisemitas sembrados por el Tercer Reich continuaron permeando a la sociedad
griega. En 1981, el Partido Socialista PASOK, con tendencia antijudía, ascendió
al poder. Los diarios pro-socialistas iniciaron una campaña comparando las
políticas de Israel con las nazis y a través de un programa de radio estatal se
inició un boicot en contra de los establecimientos comerciales propiedad de
judíos.
En las postrimerías del Siglo XX el
antisemitismo organizado fue generado, en su mayoría, por movimientos
nacionalistas. De hecho, en el espectro político griego existieron algunas
organizaciones con políticas extremistas, entre las cuales destaca Golden Dawn
o Dorado Amanece (Chryssi Avghi), organización neonazi fundada en 1981. Con
tendencias antisemitas, xenófobas y ultranacionalistas, opera en distintas
ciudades del país. A la vez, mantiene vínculos con organizaciones de extrema derecha
europeas. En años recientes ha incrementado sus actividades y su visibilidad, y
a partir de 2012, ya como partido político con tendencia neonazi, ocupa el
tercer lugar.
La crisis económica ha traído también un
aumento en el antisemitismo. Encuestas realizadas por la Liga Antidifamación
indican que Grecia tiene el nivel más alto de sentimientos antisemitas de
Europa. El odio a los judíos se manifiesta principalmente en el discurso
político, religioso y en los medios de comunicación. Periódicos como Stochos,
Nei Anthropi (Nueva Gente) y Eleftheri Ora (Tiempo Libre) y publicaciones ultra
religiosas bajo los auspicios de Ortodoxos Typos (Prensa Ortodoxa), que
comúnmente atacan a los judíos, se distribuyen en numerosas librerías junto con
cientos de textos antisemitas.
La Comunidad Judía de Grecia enfrenta
numerosos desafíos. Tras el referendo del domingo 5 de julio de 2015 en el que
la población rechazó los términos del acuerdo ofrecido por los acreedores
europeos, el KIS, responsable del funcionamiento de las nueve comunidades y la
preservación de los sitios judíos, trabaja activamente para proveer asistencia
social a los judíos con problemas económicos y, a la vez, garantizar que sus
instituciones continúen funcionando.
La comunidad judía en Grecia y sus múltiples desafíos
14/Jul/2015
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