La científica israelí Naama Gueva-Zatorsky ha sido distinguida como la mejor investigadora de Europa

12/Abr/2012

Por Meredith Mandel

La científica israelí Naama Gueva-Zatorsky ha sido distinguida como la mejor investigadora de Europa

JERUSALEN (JTA) – Es joven, inteligente y su objetivo es ayudar a tratar enfermedades potencialmente mortales.

Naama Geva-Zatorsky, de 34 años, se encuentra entre un grupo creciente de mujeres científicas israelíes que están ganando reconocimiento por sus contribuciones a la investigación científica.

La bióloga del Instituto Weizmann fue el mes pasado a París para aceptar el premio internacional de la UNESCO “L’Oreal” para la Mujer en la Ciencia. Denominado como «Al gran investigador joven de Europa» por el Comité que discierne el Premio, ella recibió una beca de dos años, valuada en 40.000 dólares, por su trabajo posdoctoral en la Universidad de Harvard.

El comité de selección citó la «excelencia y la originalidad de su trabajo.»

La investigación de Geva-Zatorsky se centra en los probióticos, que son comúnmente conocidos como «bacterias buenas» y tienen el potencial para tratar una variedad de enfermedades.

Geva-Zatorsky, quien posee una maestría y un doctorado en biología de sistemas, considera que hay posibilidades de realizar más investigaciones sobre los posibles beneficios de los probióticos.

Su trabajo de laboratorio se ha enfocado en los microbios «buenos» que viven en los intestinos humanos y protegen nuestros cuerpos mediante la estimulación del sistema inmunológico. Geva-Zatorsky usará su premio para seguir investigando qué es lo que lleva a la molécula bacteriana conocida como polisacárido A (PSA), a reaccionar de esta manera.

»Hay 10 veces más bacterias que células humanas en el cuerpo y estoy aprendiendo cómo interactúan y cuál es el impacto en nuestra salud», dijo en una entrevista telefónica desde Brookline, Massachusetts, donde ha estado viviendo desde septiembre con su marido, Amnón Zatorsky y sus dos hijos, Jonatan de 5 y Uri de 2 años.

A pesar de la creciente popularidad de los probióticos en una gama de productos – tales como Kéfir, un producto lácteo a base de leche de cabra y cereales fermentados, o la moderna bebida Kombucha a base de té- tanto la FDA (Administración Federal para Alimentación y Fármacos) de EE. UU. como la Autoridad Europea de Seguridad en la Alimentación sostienen, que la mayoría de las afirmaciones hechas sobre los productos probióticos no han sido probadas aun.

»Realmente hay mucho más que se puede estudiar», dijo, y señaló que los investigadores ya saben que los probióticos pueden ser utilizados para tratar enfermedades intestinales inflamatorias, y ahora están investigando si microbacterias pueden inocular la esclerosis múltiple, una enfermedad auto-inmune crónica que afecta el sistema nervioso central.Además, dijo Geva-Zatorsky, ciertas bacterias pueden hacer que los seres humanos desarrollen más células de grasa. Algún día los investigadores serán capaces de desarrollar una píldora que ayudará a las personas obesas a perder peso. Las mismas bacterias afectan las emociones y, más adelante, se podrán utilizar para tratar la depresión.Una vez que haya completado su trabajo postdoctoral, Naama Geva-Zatorsky planea regresar a Israel y crear su propio equipo de investigación, para probar que estas bacterias pueden tratar una gran variedad de enfermedades.Sabiendo que los experimentos son tediosos y a menudo fracasan, el profesor Zvi Kam del Instituto Weizmann dijo que la joven científica «nunca se quejó, nunca decayó y nunca se rindió. Su espíritu optimista y su alegría por dedicarse a la ciencia nunca se quebraron ante la dura realidad.»El éxito de Geva-Zatorsky es inusual en Israel, dada la escasez de mujeres que trabajan en los campos de la ciencia y la ingeniería. Pese al énfasis que pone Israel en investigación y desarrollo, un informe de 2008 de la Comisión Europea sobre Igualdad de Género destacó la baja proporción en Israel de mujeres investigadoras en la educación superior – 25 por ciento – en comparación con el promedio de 35 por ciento entre los países miembros de la UE.Estas cifras se relacionan con un reciente incidente muy publicitado, en donde Channa Maayan, una profesora de la Universidad Hebrea, recibió un premio pero fue informada por el Ministro interino de Salud, que es ortodoxo haredí, que un hombre tendría que aceptar el premio por ella. El incidente indignó y ha revitalizado a las mujeres en la comunidad científica para dar a conocer su importante papel como investigadoras.Hay destellos de luz, sin embargo, para mujeres investigadoras científicas. Geva-Zatorsky fue uno de 10 mujeres que el año pasado recibieron el premio “Mujeres en la Ciencia” del Instituto Weizmann. Y se palpa que el ambiente es propicio para aumentar el número de mujeres en el campo en las universidades israelíes. Ella espera que pueda allanar el camino para otros. «Animo a las mujeres a ser valientes y a hacer preguntas», dijo Geva-Zatorsky.Geva-Zatorsky también dijo que la discriminación de género por sí sola no es la única razón para que las mujeres estén menos inclinadas a dedicarse a la investigación científica. Muchos en Israel creen, que los que quieren seguir una carrera académica deben hacer la investigación en el extranjero, donde se pueden adquirir habilidades que les permitan ser mejores científicos en su país. Geva-Zatorsky dijo que esto es más difícil para las mujeres, ya que todavía se piensa que deben dedicarse a criar sus hijos.Las mujeres que terminan sus doctorados son generalmente mayores que en otros países, dijo, ya que primero deben completar su servicio militar y recién luego pueden dedicarse a formar una familia.Geva-Zatorsky, que creció en el Moshav Ometz, un pequeño pueblo cooperativo en el centro de Israel, dijo que sus padres «alimentaron su curiosidad y pasión.» A los 22 años llegó a la Universidad de Tel Aviv y se decidió a estudiar química y biología. Para su doctorado, estudió en qué forma las células cancerosas responden a los medicamentos y las terapias.Con una pasión por las artes desde hace mucho tiempo – estudió ballet clásico hasta los 18 años – Geva-Zatorsky también ayudó a organizar una exposición en el Weizmann llamada «La belleza de la ciencia.»