La arqueología israelí no descansa

09/Jul/2013

Por Ana Jerozolimski

La arqueología israelí no descansa

Una de las direcciones de instituciones culturales que más asiduamente aparecen en nuestra casilla de correo electrónico es la de la Autoridad de Antiguedades de Israel, que publica interesantes hallazgos en diferentes partes del país, generalmente con interesantes explicaciones sobre objetos encontrados y el entorno en el que deben ser analizados y, mejor todavía, con análisis de los procesos que estos reflejan.Esto es precisamente lo que ha vuelto a pasar en las últimas semanas, en por lo menos tres oportunidades.Especial atención despertó días atrás un comunicado que anunciaba “Evidencia del sitio a Jerusalem, data de hace 2.000 años”. Se trata de lo que probablemente a ojos de quien no es experto, no despertaría singular interés: tres vasijas de cocina y una pequeña lámpara de cerámica, halladas dentro de una cisterna en un canal de drenaje , en excavaciones conducidas cerca del Muro de los Lamentos, cerca del así llamado Arco de Robinson.Se identificó a todos los objetos como propios de los tiempos de la Gran Rebelión contra el imperio romano. El arqueólogo Eli Shukrun, que dirigió las excavaciones, explicó que los objetos se hallaban dentro de un canal que pudo ser expuesto en su totalidad, desde la así llamada Piscina de Shiloah en la Ciudad de David, hasta el comienzo del Arco de Robinson. “Es la primera vez que logramos conectar hallazgos arqueológicos con la hambruna que sufrió Jerusalem durante el sitio a la ciudad en la Gran Rebelión”, señaló. “El que estas vasijas y la lámpara hayan sido encontradas enteras, muestra que la gente bajaba a la cisterna y comía secretamente lo que había en esas vasijas, sin que nadie los vea, lo cual resulta plenamente consistente con lo relatado por el historiador Josephus Flavius en su libro La guerra de los Judíos”.Pero los arqueólogos israelíes no estudian únicamente lo protagonizado por los judíos, sino por todos aquellos que vivieron y actuaron en esta tierra.Recientemente fue descubierta en la zona de Yafo en la parte sur de Tel Aviv, una inscripción Antigua que hizo pensar a los expertos en una “mezquita misteriosa” desconocida hasta el momento.>Durante la renovación de una fuente antigua, de hace 200 años, se hallo la inscripción en cuestión, en árabe, grabada en mármol, que data del período mameluco, del siglo XIV. No se hallaba en el lugar preciso de las reformas sino que estaba en una de las estructuras de mármol traídas de otro sitio para ser utilizada en la fuente. El problema es que al haberse hallado dicho material mezclado con muchos otros, no hay noción acerca de dónde estaba originalmente, o sea dónde había sido erigida la mezquita en cuestión. Según expertos de la Autoridad de Antiguedades, no puede haber sido originalmente de Jaffa.Según la traducción del experto en Islam de la Universidad Hebrea de Jerusalem Profesor Moshe Sharon, la inscripción se refiere a una singular mezquita construida  por Al Malik a-Din Barquq, gobernante mameluco. Según los registros históricos, este era de origen circasiano y gobernó en la zona en dos períodos, cerca de fines del siglo XIV.Los trabajos de restauración de la fuente de Yafo, son llevados a cabo por la Municipalidad de Tel Aviv, el Ministerio de Turismo y la Autoridad de Antiguedades de Israel.Y es difícil escribir sobre arqueología, sin…Jerusalem. En el marco de excavaciones llevadas a cabo como parte de la preparación para la instalación de cañerías de desague en la ciudad, fue descubierta en el barrio de Beit Hanina, al noreste de Jerusalem, una antigua calle de la época romana, que conducía de Yafo a la ciudad. Se trata de una calle de 8 metros de ancho, demarcada con piedras especiales a ambos lados, construida con piedras grandes y chatas colocadas bien pegadas unas a otras, en lo que los arqueólogos estiman fue un evidente intento de proporcionar a la gente un lugar cómodo para caminar.El director de las excavaciones, el arqueólogo David Yeger, destacó que nunca se había encontrado una sección de la carretera-aunque la vía en sí ya era conocida- en tan buen estado como el recientemente descubierto. “Los romanos daban mucha importancia a los caminos del imperio”, comentó Yeger.”Las carreteras servían al gobierno, al ejército, para la economía y el público en general”.Y la carretera en cuestión es parte de la histórica red de caminos imperiales que, desde la planicie costera, conducían a Jerusalem.