…herida, emerge de los escombros con la frente sangrante y una mano quebrada, camina tambaleante hacia un rumbo desconocido…ya no aúlla, ya no gime, solo anda…sorda a las infieles palabras de aliento, impertérrita ante los discursos embusteros, tan solo anda con su blusa rasgada… su brazo acompaña el paso con temblor oscilante, con su trémulo ritmo mantiene el equilibrio… avanza con un semblante inexpresivo…mira hacia el horizonte rodeada de pomposas fotografías insolentes, con trajes inmaculados y faldas almidonadas, promesas rimbombantes inservibles, huecas…la Amia del 94 no recuerda ya su edad, perdió su infancia su adolescencia, madurez y vejez… se siente anciana… la Amia del 94 se dirige a una lejanía hundida en la niebla, sin brillo…sombría, los otrora árboles florecidos son ya troncos escamados, partidos, algunos aún arden entre las cenizas de nombres abandonados en una fosa de cemento madera libros despedazados platillos de balanza oxidados y hierros retorcidos…¿surgirá un brote verde en el camino? ¿emergerá un rostro femenino con ojos vendados y un seno descubierto que la guíe y conduzca a su destino?… la Amia del 94 persevera con un firme transitar errante, no se resigna…continúa con un hálito de fortaleza iracunda, exhala una respiración agitada que se eleva como un clamor persistente sobre los gestos mudos que declaman promesas falsas e histriónicas de redención futura…
La observamos compungidos, estamos con ella, sentimos su dolor, lloramos su pena.
Continúa enhiesta, querida Amia del presente, tu pesar fatigado también es nuestro…
Junto a ti clamamos Justicia
Amia, hermana de nuestro pueblo
marchamos a tu lado…
tus nombres no serán olvidados
Roberto Cyjon
17 de julio de 2025