El 47 quedó lejosSe cumple por estos días, 29 de noviembre, un nuevo aniversario de lo que en su momento se conoció como la Resolución de Partición de Palestina por parte de las Naciones Unidas. La famosa resolución número 181 mediante la cual, la Asamblea General de la ONU aprobó la creación de dos Estados: un Estado Judío y un Estado Árabe en Palestina (Eretz Israel para el pueblo judío).El Estado judío declaró su independencia pocos meses después, nació y se llamó Israel. El Estado árabe pudo haber hecho lo mismo pero no lo hizo. Países árabes en general, palestinos en particular ya en aquel momento liderados por terroristas, eligieron –en lugar de declarar su independencia- atacar al Estado de Israel recién nacido y eliminarlo al nacer. Esto dio origen a la Guerra de Independencia de Israel –que en realidad, de forma “irregular”, ya había comenzado al día siguiente de la resolución de Partición- y dio origen a todos los problemas que vinieron después y seguimos padeciendo al día de hoy: el denominado conflicto del Medio Oriente (aunque conflictos en el Medio Oriente hay muchos, no solamente el árabe-palestino-israelí).Lo concreto es que la resolución de Partición del 29 de noviembre de 1947 dio nacimiento al Estado de Israel. Y cuando recordamos esa magna fecha, lo hacemos con sentimiento de gratitud a todos aquellos que la hicieron posible-los delegados de los 33 países que siguiendo las consignas de sus gobiernos votaron a favor –entre los cuales Uruguay.La “generación del 47” podríamos llamarla. Y sin duda que el primer nombre que siempre nos viene a la mente es el del profesor Enrique Rodríguez Fabregat. No está demás recordar nuevamente que el Uruguay, nuestro Uruguay, no solamente votó a favor (ya con eso podríamos decir “daieinu”, es decir “habría sido suficiente”) sino que participó de todo el proceso previo integrando la UNSCOPP, Comisión de las Naciones Unidas para Palestina, la cual a partir de mayo de 1947 y durante unos cuantos meses debía analizar la situación sobre el terreno, dialogar con todas las partes involucradas y finalmente en base a sus conclusiones, elaborar las recomendaciones pertinentes a la Asamblea General.Fue allí en el seno de la UNSCOPP que la tarea del ilustre profesor Rodríguez Fabregat fue tan encomiable como memorable. Más allá del -imprescindible por supuesto- voto a favor del 29 de noviembre. Pero además hay otros nombres uruguayos asociados a este gran momento, como ser por ejemplo el del historiador, profesor Oscar Secco Ellauri y el del Doctor Hector Paysse Reyes. En realidad había un consenso. Alcanza con leer diarios de la época. Más allá de partidos políticos, lemas y banderas, el consenso del pueblo uruguayo era favorable: blancos, colorados, socialistas, comunistas. Como así también es importante destacar que muchos intelectuales, Sabat Ercasty por citar un nombre, estaban muy compenetrados e identificados con la causa. Es decir: el profesor Rodríguez Fabregat, más allá de su inconmensurable valor e iniciativa, fue seguramente el portavoz del sentir de una generación. A él, a ellos, les estamos, estaremos eternamente agradecidos.Por otra parte, los “efectos” de la generación del 47 duraron unos cuantos años.Ha corrido mucha agua bajo el puente. Sesenta y cinco años después podemos afirmar, con tristeza y desilusión, que el 47 quedó lejos. No en el recuerdo, pero sí en el tiempo. Hoy son “otros López”. Entre los cuales muchos desinformados, ignorantes y hasta pre- juiciosos. Que califican a Israel y a las acciones de su gobierno en términos totalmente inapropiados, desmedidos e injustos. Falsos.(También seguimos teniendo amigos que en mayor o menor medida se hacen escuchar y hay quienes intentan mantener objetividad hasta donde les sea posible).Para aquellos que no nos quieren, desconociendo o parcializando la historia, David ya hace bastante tiempo pasó a ser Goliat.Miden a Israel con distinta vara. Hay como una doble moral: una para el mundo y otra para Israel. Y esto no es paranoia. Es real. Se desentienden del hecho de que Israel sigue luchando por su supervivencia, reaccionando a provocaciones y de que por otra parte, en el esencial tema palestino, Israel ya hace tiempo que hizo suyo el concepto de “dos estados para dos pueblos”.En realidad ya desde el año 47, al aceptar implícitamente –aunque sin coincidir en la totalidad de sus términos- la Partición, de la forma en que la misma fue planteada. Aunque las guerras fueron posteriormente y objetivamente cambiando la situación.Los tiempos han cambiado. La actitud ha cambiado. Sudamérica, que en su momento fue artífice de la Partición ha modificado radicalmente su postura en varios países. Algunos de ellos, probablemente influyen en la postura de nuestro querido Uruguay. Además de otros factores que también influyen.De todos modos, el sentimiento de gratitud hacia la generación del 47 debe permanecer. Para siempre. Simbolizado en el profesor Rodríguez Fabregat quien, con más razón aún, se agiganta con el tiempo.Lic. Rafael Winter (Rufo)
La alegría de haber sido, el dolor de ya no ser
29/Nov/2012
Lic. Rafael Winter (Rufo) para CCIU