Jerusalén, Ciudad de la Paz

29/May/2014

Comité Central Israelita del Uruguay, Comunicado

Jerusalén, Ciudad de la Paz

De acuerdo al calendario hebreo conmemoramos el cuadragésimo séptimo aniversario de la unificación de Jerusalén, la capital de Israel.
Su destrucción en el año 70 fue seguida de diecinueve siglos turbulentos, de conquistas y reconquistas por parte de distintas civilizaciones.
Durante todo ese extensísimo período de tiempo, Jerusalén nunca fue más que una apartada localidad del imperio de turno. Nunca fue capital de ninguna otra nación.
Sólo el pueblo judío la eligió como su capital en la antigüedad y nuevamente al renacer el moderno Estado de Israel.
El sector occidental de la ciudad fue declarado Capital de Israel y el sector oriental quedó bajo control jordano.
En 1967, durante la Guerra de los Seis Días, la ciudad fue reunificada, las barreras y alambres de púa que la dividían derribados y los lugares santos reconstruidos.
Israel consagró la total libertad de cultos y de acceso a todos los sitios venerados, que fueron restaurados y su administración conferida a los fieles de su propio credo.
En ningún otro período de la historia los fieles de todas las creencias gozaron de tal grado de libertad religiosa. Por primera vez en la historia, judíos, cristianos y musulmanes pueden rezar libremente en sus lugares sagrados, tal como quedó evidenciado en la reciente visita del Papa Francisco.
La autoridad israelí sobre la ciudad produjo progreso y prosperidad sin precedentes.
Jerusalén se ha desarrollado y transformado en una capital dinámica y pujante. Es el centro político y espiritual del pueblo judío y un símbolo de la independencia del Estado de Israel.
Durante más de tres mil años, generación tras generación, los judíos mantuvimos siempre la llama encendida en nuestros corazones del retorno a Sión, uno de los nombres de Jerusalén. Hoy si bien celebramos la materialización de ese anhelo milenario, hacemos votos para que Jerusalén pueda finalmente hacer honor a su nombre, que en hebreo significa “ciudad de la paz”.
Que sea el sitio desde donde surja el entendimiento que tanto anhelamos y que se alcancen los acuerdos que culminen en el logro de la paz tan deseada como imprescindible.