Israel recuperó a su soldado pero Hamas se siente ganador

19/Oct/2011

El Observador

Israel recuperó a su soldado pero Hamas se siente ganador

Canje. Guilad Shalit afirmó que espera que este intercambio propicie negociaciones de paz
19-10-2011
Delgado, cansado y aturdido, el soldado israelí Guilad Shalit que estuvo más de cinco años cautivo en la franja de Gaza regresó ayer a Israel donde fue recibido con alegría, mientras se iniciaba un canje por más de 1.027 prisioneros palestinos, muchos de ellos con graves delitos de sangre, cuyas familias los recibieron con celebraciones masivas y Hamas calificó el hecho de «victoria».
Más de 450 palestinos presos fueron trasladados desde cárceles israelíes a los territorios de Cisjordania y la franja de Gaza. El resto de los prisioneros -cerca de 550- serán liberados en una segunda fase en dos meses más.
El complicado intercambio de prisioneros se cumplió casi al detalle tal como estaba previsto: Shalit, secuestrado en junio de 2006, fue entregado a primera hora de la mañana por Hamas al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y a agentes de la Inteligencia egipcia a través del puesto fronterizo de Rafah, en el sur de la franja de Gaza.
Casi al mismo tiempo, ocho ómnibus con 293 reos palestinos excarcelados a bordo salieron de Israel hacia esa misma terminal de Rafah, aunque no entraron directamente en Gaza, sino que permanecieron del lado egipcio en espera de que Shalit pasase a manos del Ejército israelí.
Antes de poder pisar suelo israelí, el soldado se vio obligado, sin embargo, a ofrecer una entrevista a la televisión egipcia. «Estoy muy emocionado, me siento muy bien», declaró un pálido y muy delgado Shalit a una periodista egipcia que no dudó en instarle a comparar su sufrimiento en cautividad con el de los presos palestinos.
El soldado confió en que el canje por el que recobró su libertad pueda «hacer avanzar un acuerdo de paz» entre israelíes y palestinos y aseguró que estaría «muy contento» si liberasen a todos los presos.
«Pensé que podría seguir cautivo varios años más», reconoció antes de explicar que se enteró de su liberación hace una semana y de admitir que temió que los esfuerzos no llegasen finalmente a buen término.
Con secuelas
Horas más tarde, y ya con el soldado reunido con su familia en su pueblo de Mitzpé Hilá, en el norte de Israel, su padre Noam Shalit explicó que las condiciones del cautiverio de su hijo fueron «difíciles al principio» pero que «fueron mejorando con el paso de los años».
«Guilad pudo oír la radio y ver la televisión, aunque con limitaciones», dijo el padre, quien explicó que sufre secuelas leves que «arrastra por la falta de tratamiento apropiado, heridas de esquirlas (provocadas durante su captura) y las consecuencias de la falta de luz del sol».
El soldado fue entregado al Ejército israelí y trasladado al paso de Kerem Shalom, en las inmediaciones de la frontera con Gaza antes de viajar al campo militar de Amitai, ya en suelo israelí y desde allí a la base militar de Tel Nof, en el centro del país. Allí le recibieron el primer ministro, Benjamín Netayanhu, el titular de Defensa, Ehud Barak, y sus padres.
«Una de las misiones centrales que encontré en mi mesa y me fijé en la agenda de mi corazón era traer de regreso a casa a nuestro soldado capturado, sano y salvo. Hoy ese objetivo se ha cumplido», declaró el jefe del Ejecutivo.
Netanyahu advirtió a los insurgentes palestinos liberados en el canje que serán castigados si vuelven a la violencia. Unos 300 de ellos cumplían cadena perpetua por haber perpetrado ataques en los que murieron israelíes, en su mayoría civiles.
Tras dar la bienvenida a Shalit, Netanyahu dijo que comprendía el dolor de las familias israelíes que perdieron a seres queridos a causa de la violencia palestina.
La entrada a Gaza
Casi al tiempo que Shalit pasó a manos del Ejército israelí, 293 presos palestinos entraron en Gaza a través del paso de Rafah, donde fueron recibidos por centenares de familiares, además de por el jefe del gobierno de Hamas en la franja, Ismail Haniyeh, y otros dirigentes del movimiento.
Posteriormente, en el campo de Al Katiba, en la ciudad de Gaza, decenas de miles eran las personas que se congregaron para dar la bienvenida a los presos, entre cánticos, abrazos, vítores y el ondear de cientos de banderas de Hamas y de otras facciones palestinas.
En Ramala, otros 95 presos excarcelados fueron recibidos en la Mukata, la sede de la Autoridad Nacional Palestina, por el presidente, Mahmoud Abbas.
Cerca de 3.000 personas recibieron emocionadas a los presos en la Mukata, con decenas de mujeres llorando de alegría, al tiempo que los familiares abrazaban e izaban en hombros a los reclusos mientras gritaban «Alá es grande».
Uno de los presos más antiguos, Fahri Barguti, que llevaba 34 años entre rejas, levantó los brazos en señal de victoria y gritó que este era «el momento de la reconciliación», mientras sus familiares le alzaban en hombros. (Agencias)