Israel, mucho más que la tierra prometida

27/Jun/2014

ABC, España, a.b.hernández / Valladolid

Israel, mucho más que la tierra prometida

La necesidad es la mejor estrategia para
despertar el ingenio. Israel lo ha sufrido en sus propias carnes. Pequeño, sin
apenas recursos y «rodeado» por una región hostil a su existencia, el país
hebreo ha sabido combatir sus puntos débiles hasta convertirse en una
superpotencia tecnológica en sectores productivos muy diferentes.
Es el famoso «milagro» israelí que el embajador en
Madrid, Alon Bar, se encargó de «desmitificar» ante un centenar de empresarios
de Castilla y León citados por la Agencia de Desarrollo Económico (ADE) en su
sede vallisoletana de Arroyo de la Encomienda. En la jornada ejercieron de
anfitriones los consejeros de Economía y Agricultura, Tomás Villanueva y Silvia
Clemente. Ambos subrayaron la importancia de estrechar vínculos con Israel para
apoyar las estrategias de reindustrialización e internacionalización promovidas
por la Junta de Castilla y León coincidiendo con el próximo periodo
presupuestario de la Unión Europea (2014-2020). Sobre la mesa, la próxima
organización de una misión comercial y empresarial al país de Oriente Medio.
Su ejemplo es claro y se basa en alimentar un
ecosistema de emprendimiento e innovación que favorece la financiación de
proyectos, forma capital humano altamente cualificado, transfiere tecnología de
centros educativos a empresas y busca mercados en el mundo globalizado. Las
políticas gubernamentales cubren aquellas necesidades que no garantiza el
ámbito privado y su Agencia Científica se encarga de que no haya flecos
sueltos. La cultura hebrea es favorable a la innovación, al desafío de los
límites y el riesgo asumido por un país de inmigrantes como algo natural, de
tal forma que el fracaso es visto como una «oportunidad» para mejorar
proyectos. Hasta el 48% de sus exportaciones son alta tecnología y el 4,38% de
su PIB se dedica a I+D. El resultado es un aluvión de multinacionales asentadas
en suelo israelí interesadas por su tecnología.
¿Qué proyectos pueden interesar a unos y otros? La
fórmula «win-win» en la que ambas economías ganan lo resume. En estos momentos,
la balanza comercial se inclina hacia España, que exporta más a Israel y
aumenta sus cifras: vehículos, productos cerámicos, calderas o materias
prácticas, aunque también hay todo un mundo de viveros, sistemas de riego
avanzados, productos alimentarios, químicos y fertilizantes o soluciones de
seguridad por desarrollar. La demanda de bienes de consumo es elevada (vino,
aceite, ropa, coches…) y existe mercado para productos vinculados a la construcción
inmobiliaria y de infraestructuras. El potencial, sin embargo, no está sólo en
el mercado israelí, muy limitado, sino en las puertas que se abren a partir de
la colaboración con sus empresas para dar el salto internacional.
Intereses comunes
Por sectores, la afinidad de intereses está servida. La
productividad de la agricultura hebrea se ha multiplicado por diez desde 1950 y
es reconocido el mérito de su esfuerzo para convertir el desierto en un oasis
gracias a soluciones tecnológicas. También es pública su alta exigencia en
seguridad para garantizar el orden y la calidad de vida a sus ciudadanos. Así
son potentes en cyberseguridad, explosivos, detección forense, telecomunicación
inteligente, gestión de emergencias, controles fronterizos, lucha antiterrorista…
Si el emprendedor está decidido. El primer paso es localizar un socio de
negocio en Israel y empaparse de la normativa que regula el comercio exterior.

Los
empresarios participantes se interesaron por las técnicas de aprovechamiento de
agua y la acuicultura, por la etiqueta «kosher», el tratamiento de purines o el
desarrollo del gas. «Israel es una sociedad orientada a buscar soluciones»,
recordó el embajador.