18-8-2011 Leímos, nos indignamos, reaccionamos, fue condenado por el gobierno nacional y todos los sectores políticos del país así como por diferentes referentes sociales; quisimos creer que no era verdad, pero la realidad fue más fuerte. Las declaraciones negacionistas de la Shoá planteadas en Uruguay por el Embajador Iraní no pasaron en la indiferencia. Parafraseando lo manifestado por una sobreviviente, si este señor tanto sabe de lo sucedido en Europa en los años 30 y 40, ahora le toca decir donde están y como murieron las familias de millones de seres humanos que quedaron huérfanas. Sería la obligación, pero no creo. Sabe muy bien lo sucedido. Es totalmente conciente de estar falsificando la historia. Negar un crimen es volver a repetirlo, olvidar a sus víctimas es enterrarlas nuevamente, no hacer justicia es dejar de lado nuestra dignidad.
Hannah Arendt en su trabajo Eichmann en Jerusalén o la banalidad del mal, sostiene la tesis de la “humanidad” de los perpetradores, y más importante aún, del potencial genocida que anida en los miembros “normales” de las sociedades civilizadas occidentales. Cuando se escribió esta tesis fue duramente cuestionada por muchos, hoy nadie la niega. Quienes cometieron los más brutales crímenes fueron seres humanos que construían un nuevo proyecto político: la redefinición racial de Europa. Esto significaría la eliminación total del enemigo previamente definido: los judíos. Antes y durante la práctica social genocida contra la población judía, otros colectivos fueron también masacrados, entre ellos los Sinti/ Roma (Gitanos), Testigos de Jehová, homosexuales, comunistas y socialistas.
En la anterior administración gubernamental presidida por el Dr. Tabaré Vázquez, desde la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Educación y Cultura, presentamos la iniciativa de incorporar a Uruguay al conjunto de países integrantes de la llamada Task Force (Grupo de tareas) para la Cooperación en Educación, Investigación y Difusión del Holocausto (23 de Noviembre 2008).
Surgió en 1998 de una iniciativa del Primer Ministro sueco Göran Persson. En el año 2000 se llevó a cabo una conferencia internacional en la que se aprobó la llamada Declaración del Foro Internacional de Estocolmo sobre el Holocausto, base de trabajo de la ITF (en su sigla en inglés).
El grupo está conformado por representantes de gobiernos y de organizaciones no gubernamentales. Actualmente, son Estados miembros plenos: Alemania, Argentina, Austria, Bélgica, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Estados Unidos, Estonia, Francia, Grecia, Holanda, Hungría, Israel, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Noruega, Polonia, Reino Unido, República Checa, Rumania, Suecia y Suiza.
Se integra con representaciones de los Estados y de organizaciones de la sociedad civil interesadas en la temática.
Los Estados miembros se comprometen a incorporar el estudio e investigación del genocidio desde el marco del Nunca Más en sus políticas publicas de memoria y derechos humanos.
La política de construcción de una memoria democrática integra el compromiso ciudadano por la verdad, la justicia y más y mejor democracia y libertad en el presente.
El diagnóstico de situación está hecho, la integración de Uruguay a la Task Force una respuesta política necesaria que sentaría un importante granito de arena en la edificación en lo justo y democrático. Los Ministros Ricardo Erhlich y Luís Almagro así como el conjunto de la ciudadanía tienen la palabra.
Oscar Destouet
Prof. de Historia Contemporánea en el IPA
Hoy más necesario que ayer
22/Ago/2011
Semanario Hebreo, Oscar Destouet