Hoy Acto Central Recordatorio del Día del Holocausto y el Heroísmo (Iom Hashoá VeHagvurá)

28/Abr/2016

Hoy Acto Central Recordatorio del Día del Holocausto y el Heroísmo (Iom Hashoá VeHagvurá)

“…El odio nazi es un fruto venenoso nacido del tronco funesto del fascismo. No podemos comprenderlo; pero podemos y debemos comprender dónde nace, y estar en guardia. Si comprender es imposible, conocer es necesario, porque lo sucedido puede volver a suceder” (Primo Levi)
Por nuestro compromiso imprescriptible con la memoria, invitamos al Acto central recordatorio “Iom Hashoá Ve`Hagvurá” hoy 4 de mayo, a la hora 20.00 en la Kehilá.
El Holocausto fue una enorme tragedia colectiva que le sucedió a la familia humana, a gente como nosotros. Una pesadilla que cobró realidad en la civilizada Europa hace apenas unas décadas. En su transcurso se transgredieron las normas básicas que hacen a la humanidad de las personas y se pervirtieron los más elementales principios morales de respeto a la dignidad y a la vida.
Su permanente recuerdo debería servir de advertencia, como el ejemplo extremo de las posibles consecuencias de la discriminación. Sin embargo, en el año 2016, aún somos testigos de lamentables y fatídicos hechos. Recientemente, el lamentable y repudiable crimen de odio perpetrado en Paysandú contra David Fremd, nos plantea la interrogante de si acaso hemos aprendido algo de la historia.
La Shoá (Holocausto judío) no fue un accidente en la Historia: ocurrió porque individuos, organizaciones y gobiernos, legalizando la discriminación, el odio y el racismo, planificaron y ejecutaron una persecución y una matanza masivas. Fue concebido, planificado y ejecutado por seres humanos que cometieron actos inhumanos. Le aconteció a un pueblo específico por razones específicas en un momento específico. Todos los acontecimientos históricos… suceden a gente específica por razones específicas en momentos específicos. No se repiten exactamente sino aproximadamente y con las mismas características de especificidad. Y eso es, precisamente, lo que los convierte en acontecimientos de significación universal. Lo que sucedió puede volver a suceder. Todos somos víctimas posibles, criminales posibles o espectadores posibles.
Yehuda Baur plantea que “puede ser que deberíamos agregar tres mandamientos a los diez de la tradición judía: “Ustedes, vuestros hijos y los hijos de vuestros hijos nunca se convertirán en asesinos”; “Ustedes, vuestros hijos y los hijos de vuestros hijos nunca jamás os permitiréis ser víctimas”; y “Ustedes, vuestros hijos y los hijos de vuestros hijos nunca, nunca, seréis espectadores pasivos de asesinatos masivos, genocidio o (que nunca se repita) una tragedia similar al Holocausto”.