En el día de ayer nos dejó para siempre uno de los más grandes, si no el mayor intelectual judío de habla hispana: nuestro querido Manuel Tenembaum. Un uruguayo que trascendió fronteras, que representó nuestros sentimientos e identidad judío- sionista, gozando del crédito absoluto que se le otorga a quien solo lo sabía hacer de la mejor manera.
Sus conferencias iluminaban al auditorio. El silencio era comprometido, no inducido; nadie quería perderse ni un concepto o reflexión. Componía sus piezas oratorias con los tiempos necesarios que exigen los acordes más precisos. Hacía gala de un lenguaje sobrio y a la vez refinado, que permitía fluir sus mensajes con elegancia. Cada palabra ubicaba su espacio justo, y era fruto de una selección apropiada. Hilvanaba de principio a fin, ponencias magistrales que el público atendía y aprehendía. El aplauso final representaba un agradecimiento colectivo por haber logrado cultivarnos una vez más en los temas que indagaba.
Ese es el Manuel o Manolito que aún retumba en nuestros sentimientos. Un hombre sencillo que desbordaba entusiasmo por la mejora continua. Alentaba una y otra vez a quien progresase en la militancia de la comunidad. Invitaba a sumarse a los jóvenes irradiando vitalidad desde su pequeña fisonomía, delgada y frágil, tan lejana al estereotipo de los súper héroes, y tan cercana a sus reales concreciones. Quienes lo conocimos, lo quisimos.
Su trayectoria como dirigente comunitario, alcanzó las primeras posiciones desde su temprana juventud. Fue presidente del Comité Central Israelita del Uruguay y Director del Congreso Judío Latinoamericano. Referente político uruguayo en el Continente y a la vez intelectual faro. Patrimonio exclusivo de los grandes líderes. Sembró un inacabable repertorio de anécdotas, apoyo, cartas y luego correos electrónicos, con quienes nos cruzamos en su recorrido. Recordamos con cariño sus palabras estimulantes en cada encuentro personal.
Su entierro fue circunstancialmente austero. Su deceso imprevisto motivó que solo un pequeño grupo de amigos cercanos lo acompañásemos a su morada eterna. Era difícil articular las palabras, nos inundaba la tristeza de su partida, el vacío de las emociones frente al hecho incomprensible en ese momento, que el Prof. Manuel Tenembaum nos dejaba un nuevo legado, sellado a fuego: ser testigos del fallecimiento de una eminencia.
Que en paz descanses querido Manuel. Siempre representarás a un intelectual comprometido y referente para toda la comunidad. Has conquistado el podio de nuestras mayores figuras inspiradoras. Tendrás un lugar permanente en nuestros corazones, acompañado de una apacible y cálida sonrisa de agradecimiento.
Roberto Cyjon.
Honra a una eminencia: el Prof. Manuel Tenembaum (Z’L)
03/Feb/2016
Ing. Roberto Cyjon, ex Presidente del CCIU