Homenaje de la ciudad de La Paz a la colectividad judía uruguaya

28/Nov/2017

Por Gabriela Fridmanas

Homenaje de la ciudad de La Paz a la colectividad judía uruguaya

En el día de hoy, en un emotivo acto, la comuna de La Paz rindió homenaje a la colectividad judía uruguaya, a 100 años del Cementerio Israelita de La Paz.
En sucesivas entregas, compartiremos las palabras del señor Intendente de Canelones, Prof. Yamandú Orsi, del Alcalde Dr. Bruno Fernández, así como la memoria descriptiva del monumento inaugurado, “Presencias y ausencias”, obra del escultor y docente Adrián Silveira.
La organización del acto fue producto de la coordinación entre la Comuna y el Comité Central Israelita del Uruguay, en la que participaron la Comunidad Israelita del Uruguay, Comunidad Israelita Sefaradí, Nueva Congregación Israelita, Comunidad Israelita Húngara, Keren Kayemeth Leisrael Uruguay y los institutos Escuela Integran y Yavne, con alumnos que portaron los Pabellones Nacionales.
Autoridades municipales, integrantes de nuestra colectividad, vecinos y alumnos de la escuela pública del barrio, compartieron el evento en cada una de sus instancias, donde también se inauguró un pasaje designado con el nombre de Mordejai Anilewich y se plantaron dos ceibos, cuatro jacarandás y varios cipreses para contribuir al espacio verde  y mejorar la calidad ambiental, en torno a una zona saludable también inaugurada hoy.
Asimismo, los jóvenes, Gabriel Miller y Orly Lefler, nos deleitaron con dos temas musicales, que los presentes pudieron acompañar.
Invitamos a ver la galería de fotos.
Mensaje de la colectividad judía uruguaya (Esc. José Luis Piczenik)
Hoy nos congregamos en este
espacio público denominado Maimonides – en honor al gran filósofo y pensador –
a fin de rendir homenaje y recuerdo a la inauguración del único cementerio de
fe judaica del país.
En tiempos de persecución y
ataque a las libertades individuales en el viejo continente; Uruguay mostraba
al mundo su fraternidad y solidaridad al inmigrante que desembarcaba en las
costas del Rio de la Plata con ansias de paz y trabajo.
Los primeros contingentes de
judíos procedieron de Argentina, según investigaciones de la época, 150 judíos
ashkenazies llegaron al país en 1898, seguramente atraídos al vecino país por
la gran obra colonizadora del Barón Mauricio Hirsch. Una década más tarde
llegaban procedentes de Turquía y Grecia los primeros sefaradíes y fueron estos
inmigrantes los que en el año 1909 crearon el primer centro de estudios judíos
en el país en la casa del Dr. Victor Soriano.
En 1909 se fundó la primer
institución judía del país denominada Ezrah con el objetivo de ayudar y
solidarizarse con los miembros de fe judía que llegaban al país y en 1914 con
la existencia en el país de 140 familias askenazíes y sefaradíes se fundó la
primer sinagoga en la actual calle Inca de la ciudad de Montevideo.
Años después, en 1916 se
crearía la primer organización comunitaria (Jevra Kedusha) antecedente directo
de la actual Comunidad Israelita del Uruguay con el fin entre otros de
organizar y estructurar los funerales e inhumaciones de seres pertenecientes a
la fe mosaica de acuerdo a las leyes y tradiciones de nuestra religión.
Y porque se preguntaran
ustedes,….esto constituye un objetivo central, primordial en ese núcleo humano
recién afincado en el país….la explicación la encontramos en distintos pasajes
del viejo testamento que nos enseñan como el patriarca Abraham compró la cueva
de Majpelá en Hebrón, una fracción de tierra para dar sepultura a su amada
Sara.
En Deuteronomio 21-23 nos
dice “no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo
enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; y no
contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios te da por heredad” y en Génesis 3-19
se afirma “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la
tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
La necesidad de un entierro respetando
los conceptos tradicionales es un deber bíblico.
Y esto tan es así, que en la
historia de la dispersión judía vemos una sana obsesión de toda congregación
instalada; en 2 aspectos: creación de un
templo religioso y dar digna sepultura a los fallecidos de acuerdo a las
interpretaciones bíblicas, así lo vemos en diversos ejemplos latinoamericanos,
Liniers en Buenos Aires, Coro en Venezuela, Baquijano en Lima y Monte Sinai en
Ciudad de Mexico.
Seria 1917 el año de
concreción del anhelo comunitario. Año en el cual el mundo recibía la
Declaración Balfour publicada por el gobierno británico  declarándose favorable a la creación de un
hogar nacional judío en Palestina y nuestro país festejaba el título de campeón
que la Selección de futbol obtuviera por segunda vez de la Copa América tras quedar primero en el
grupo conformado por Argentina, Chile y Brasil.
Mientras estos hechos eran
noticia mundial la organización Jevra Kedusha Ashkenazi compraba el 15 de
Noviembre de 1917 la fracción de campo ubicada en la quinta sección judicial
del Departamento de Canelones de 17.378 metros por  1.000 pesos según escritura pública del
Escribano Juan Jose Belo.
La génesis de los primeros
entierros del cementerio se inician el 24 de Agosto de 1909, cuando en el puerto
de Montevideo el barco argentino de nombre “Colombia” choca con el buque alemán
“Shlerzien” y se hunde en pocos minutos. 85 personas sucumbieron bajo las aguas,
entre ellas, el joven judío Bernardo Bresler, el que fue sepultado en el
cementerio Británico.
El 27 de Noviembre de 1917 su
hermana de nombre Berta, de trece años de edad, fallecía en la ciudad de
Montevideo y un día después ambos eran sepultados en este cementerio que
tenemos a nuestra izquierda en dos tumbas contiguas, constituyéndose en las dos
primeras tumbas del cementerio.
En aquella oportunidad –
hace exactamente 100 años – un grupo de dolientes se trasladó en carruajes y
tren desde Montevideo, el lavado del cuerpo – rito tradicional – se realizó en Montevideo y quien oficiaba de
rabino realizo un ayuno diario cumpliendo con las tradiciones judías, realizo
siete vueltas alrededor del camposanto y recito los capítulos 102,103 y 104 de
los Salmos y el capítulo 42 del profeta Isaías. Allí se escuchó un discurso de
inauguración y se escucharon expresiones de consuelo para los familiares, Las
tumbas se orientaron hacia el oriente es decir en dirección a la tierra de
Israel en consonancia con los preceptos bíblicos.
Es notoria la participación
de los residentes de la ciudad de la Paz en esta obra, días más tarde se
realizó el cercado del cementerio por la firma Juan Fucco y Hermanos, la mensura del mismo fue realizada por el
Agrimensor Diaz y el portón de ingreso fue construido por el señor Francisco
Gualco, todos ellos queridos vecinos de esta localidad.
No es posible omitir en esta
obra la participación de dos insignes ciudadanos nacionales; el Doctor Domingo
Arena quien como abogado participo en la obtención de la personería jurídica de
la organización comunitaria fundadora del camposanto y colaboro desinteresadamente en todas las
gestiones tendientes a obtener las autorizaciones municipales y de Don Tomas
Berreta, Presidente de la Republica en 1947 e Intendente del Departamento de
Canelones, mandato bajo el cual se realizó la inauguración del mismo.
Con el pasaje de los años,
las distintas comunidades y grupos de judíos del país adquirieron nuevos
predios linderos instalando sus propios sectores. En 1921 la Comunidad Sefaradí
adquirió su propio predio con un área de 4.101 metros inaugurándolo en 1922 con
el entierro del niño Samuel Esperanza. En 1938
el Banco Israelita crea su propio sector, al comprar un terreno contiguo
a los cementerios ya existentes, el cual en 1950, pasaría a ser propiedad de la
Mutualista Israelita del Uruguay. En 1941 la Nueva Congregación Israelita (NCI)
pacto un compromiso de compraventa con el Banco Israelita del Uruguay, por el
cual compro una fracción de terreno de 5.995 Metros. Años después se establece el cementerio judeo-húngaro
en el padrón 2987 de esta localidad. Finalmente en 1960  se formaliza la compra de un terreno para
destinarlo a cementerio Intercomunitario.
Un camposanto es un
testimonio de la vida de una comunidad y vaya si este, lo es, aquí  descansan muchos de nuestros más queridos afectos
que representan un legado perenne de la comunidad judía en el país. El legado
es memoria, un pueblo sin memoria es un pueblo sin conciencia.
No es posible finalizar estas
palabras sin hacer mención a quien dará su nombre al pasaje que en minutos
inauguraremos en esta área. Mordejai Anilewich fue el comandante de la organización
de lucha judía durante el levantamiento del Guetto de Varsovia, en la Segunda
Guerra Mundial. Su rebeldía y enfrentamiento al nazismo representa para el mundo
moderno una de las páginas más valerosas de la historia universal.
Anilewich fue un valiente
luchador de la libertad, fiel representante del pueblo judío, que honro la vida
y respeto la muerte, algo que el judaísmo guarda en su más íntima esencia.
Esa esencia que cada cultura
y grupo étnico aporto al país y entre todas crearon algo de lo que todos los
uruguayos nos enorgullecemos, la querida cultura nacional que nos reconoce a
nivel mundial como un pueblo de paz y libertad.
Muchas Gracias