Historia de la judería de Castelló

16/May/2017

Levante- El Mercantil Valenciano, Por Nerea Soriano

Historia de la judería de Castelló

Inquisición
Este año se cumplen 525 años de la
expulsión de los judíos en Castelló donde, a diferencia del resto de España,
fueron tratados con «civismo» y «respeto». La abogada Carmen Félix Roig hace un
recorrido por esta etapa histórica de la ciudad en la que los castellonenses
dieron una «maravillosa lección».
Castelló estaba constituida en aljama desde
1306 bajo la jurisdicción del justicia, tanto en lo civil como en lo criminal
que se entablaba entre judíos y cristianos. El barrio judío se asentó en la
calle Caballeros y la calle Mealla. El impuesto principal era la «peita» y
tenían su propio cementerio desde 1320, emplazado en lo que hoy es la plaza
Clavé. «Parece ser que ya empieza a haber población judía desde la bajada de la
población castellonense al llano», relata la abogada. Así, en 1371, los judíos
instalados en Castelló poseen sinagoga, casas, tierras y ejercen las profesiones
de tejedores y albarderos. «A pesar de ello, de todas sus prerrogativas,
siempre hubo fricciones entre los funcionarios reales y los judíos», apunta la
abogado.
En el verano del año 1391 se suceden las
persecuciones contra los judíos que empezaron en Sevilla y que corrieron como
la pólvora hasta que el 9 de julio se produjo el saqueo de la judería de
Valencia. No obstante, Roig apunta que en Castelló «no hubo ningún daño». «Los
‘jurats’ se reunieron el 14 de julio acordando defender a los judíos tanto en
sus personas como en sus bienes. Hay que resaltar el civismo y el respeto de
los castellonenses cristianos dando una maravillosa lección. Aún así hubo
conversiones y se disolvió la aljama, pero siguieron habiendo judíos», añade la
abogado.
En 1419, el rey Alfonso el Magnánimo
absuelve a las aljamas judías y en sus dominios y les exime de vestir y de
llevar distintivos judíos por los caminos para no ser atacados. También les
exime de vestir la «roda» en las ciudades «que era muy humillante» y les
protege «de todos los posibles abusos». Además, «se ordena al justicia de
Castelló y los ‘jurats’ que destinen un sitio, lo más amplio posible, para que
los judíos puedan vivir y puedan formar de nuevo su aljama».
En 1432 los judíos de Castelló compran una
casa para la sinagoga. Entre sus privilegios tenían carnicería propia «ya que
solo podían comer la carne que arreglaba el matarife propio, con lo que pagaban
una cantidad al rey en concepto de ‘fadiga’». En España tenían el privilegio de
cobrar los impuestos por concesión de determinados ayuntamientos y hacer
préstamos con interés, «lo que estaba prohibido para los cristianos y
musulmanes, porque se consideraba inmoral». «Esto provocó alguna animadversión
hacia los judíos», añade la abogado.
El 31 de marzo de 1492 se redacta el Edicto
General de Expulsión por los Reyes Católicos. «Se resuelven todos los procesos
y deudas y más de 25 familias judíos son expulsadas de Castelló, poniendo fin a
toda la aljama judía de la ciudad», concluye.