Mohamed Hashem es un editor egipcio, activista pro derechos
humanos y escritor. En 2011 fue condecorado con el Premio Hermann Kesten del
Club Pen de Alemania, por el papel de su editorial en la Primavera Árabe.
En la actual crisis de Estado en Egipto, Hashem se opone
vehementemente al dominio de las fuerzas islamistas en el país. Desde su
oficina, cerca de la Plaza Tahrir (Plaza de la Libertad), respalda las
actividades de resistencia. Deutsche Welle conversó con él.
Deutsche Welle: A unos cuantos metros de aquí miles de manifestantes
protestan en la Plaza Tahir contra los Hermanos Musulmanes, y sobre todo contra
una nueva Constitución.
¿Qué es lo que más le preocupa del proyecto de
Constitución?
Mohamed Hashem: No tengo ningún temor, al contrario, me
siento optimista. Bajo Hosni Mubarak existía una especie de muro de represión a
través de las fuerzas de seguridad. Con la caída del viejo Régimen también cayó
aquel muro. El lapso de tiempo entre el 11 de febrero de 2011 y el momento en
el que Mohamed Mursi fue elegido presidente, estuvo marcado por la sangre y
muchos muertos. Fue el tiempo en el que el ejército tuvo el poder. El segundo
muro fue derribado cuando los soldados volvieron a sus cuarteles.
Lo que queda es un último muro, lo que los Hermanos
Musulmanes se proponen con una nueva Constitución de orientación islamista. Se
oponen a la libertad y a la justicia, a todos los valores que representa la
Constitución. Quieren imponer la sharía, el derecho islámico y no es que
estemos en contra del Islam, pero si las fuerzas revolucionarias y toda la
población vota en el referéndum en contra de esta Constitución, entonces habrá
caído el último muro.
¿Qué significa este
proyecto para su trabajo como editor de textos críticos?
Es un retroceso de años, en el que nos quitan derechos por
los que hemos luchado y ganado. El pensamiento de los Hermanos Musulmanes es
muy estrecho, y están quitando derechos a las mujeres, a los cristianos,
incluso a los niños. Pero consideramos criminal ver en la Plaza Tahrir banderas
negras de Al Qaeda, a esa gente deberían ponerla tras las rejas. No está aquí
en juego tener libertad para publicar lo que uno quiera, o de trabajar en lo
que uno quiera, sino que lo que está en juego es el derecho a vivir con
libertad. Por supuesto que defiendo mi derecho a publicar, pero antes de eso
debo pelear por qué no me quiten la libertad en general.
En las últimas semanas ha habido muchos procesos por la
ofensa de políticos islamistas e incluso por ofensa del Islam. ¿Hasta
qué punto existe en Egipto la censura y la autocensura?
Cuando criticamos, lo hacemos basándonos en los hechos. Los
islamistas son aquellos que instigan a la gente a matar. ¿Y quién debería llevar a quién ante los tribunales? Se trata de
nuestra libertad, y en esto la censura es un tema subordinado.
En los últimos días, cientos de salafistas ocuparon la
«Media City» de El Cairo, en donde numerosas televisoras tienen su
sede, pidiendo que sacaran a algunos moderadores. ¿Qué
opina sobre esta forma de “limpieza”?
En el poder se encuentra un grupo que maneja a los
salafistas, y lo peligroso no es que ocupen laMedia City, tienen ocupado el
Tribunal Superior de Justicia. Los Hermanos Musulmanes hablan de derecho. Pero
incluso el presidente trata las leyes con los pies. No sólo la Constitución,
sino que todo el sistema de Justicia está siendo violentado.
¿Se ha convertido
usted en blanco de los ataques de islamistas?
Yo fui objetivo de los militares. Y creo que ya estoy en la
lista de los islamistas. Pero, por otro lado, soy egipcio, uno que lucha por su
libertad y la de su país. No me diferencio de los demás. Un líder islamista, de
hecho, mencionó que había miles de nombres en las listas, y que no sería nada
bueno que mi nombre se encontrara ahí. Pero soy como cualquier otro. No tengo
armas, ni guardaespaldas, sólo mi voz en la Plaza Tahrir.
¿Qué entienden los
Hermanos Musulmanes bajo el término libertad?
Su libertad consiste en reprimir a otros, en distorsionar
los textos sagrados y utilizarlos en su beneficio.
¿Qué papel juega su
editorial en esta situación, qué puede alcanzar con su trabajo y que
actividades y proyectos realiza actualmente?
De momento estamos documentando, por ejemplo, hasta qué
punto los Hermanos Musulmanes estuvieron presentes en la Plaza Tahrir durante
la revolución. Tenemos a testigos que lo vivieron, entre ellos también hay
miembros de los Hermanos Musulmanes que abandonaron la organización.
En general, seguimos luchando por la libertad y los Derechos
Humanos. La buena literatura estimula el sentido de libertad en las jóvenes
generaciones. Pero, de momento, también estamos apoyando a los manifestantes de
la Plaza Tahir ofreciéndoles un lugar donde dormir. Cuando pase la
confrontación, empezaremos a producir de nuevo.