El arqueólogo uruguayo Daniel Varga trabaja en
Israel, encuentra tesoros patrimoniales e intenta que alguien los restaure y
financie su mantenimiento. Pero allí, el organismo estatal que cuida las
antigüedades prevé que se analicen las zonas geográficas en las que
particulares o el Estado pretenden hacer obras de infraestructura. Jamás una
obra empieza antes de que la zona sea monitoreada. Cada uno de los trabajos
necesita la aprobación de esa entidad que sondea los terrenos y en caso de
detectar indicios de algún elemento arqueológico de relevancia, detiene las
obras y comienza a excavar.
Así, a fines de 2013, en una zona de
MoshavAluma donde se iba a construir un barrio residencial, apareció primero un
trozo de mármol, luego mosaicos, y tres metros más abajo apareció lo que había
sido una iglesia cristiana del año 493.
Meses después pasó algo parecido. En medio de
los estudios previos a la remodelación de una carretera, los sondeos con
tractores indicaron que bajo tierra había algo imprevisto. Apenas a 20
centímetros de la superficie se halló un monasterio que se logró destapar
recién dos meses después con el trabajo de 30 obreros y tres arqueólogos. La
construcción era del año 576 y constaba de una iglesia, una zona de servicios y
un comedor.
Sin embargo en otros países, la falta de
estudios previos y las normas no cumplidas llevaron a paralizar obras durante
meses por el hallazgo de restos arqueológicos de interés patrimonial.
Sin embargo en otros países, la falta de
estudios previos y las normas no cumplidas llevaron a paralizar obras durante
meses por el hallazgo de restos arqueológicos de interés patrimonial.
Así sucedió en 2013 con una de las líneas del
metro de Santiago de Chile, cuando se encontró una alcantarilla
«afrancesada» de principios del siglo XX. Lo mismo con las obras de
la tercera línea de metro de Roma, que descubrieron antiguas ruinas y otras
reliquias. Los trabajos debieron suspenderse pese a las quejas de los
impulsores de la nueva obra de transporte. En Sevilla, en 2006, también se
detuvieron las obras para un nuevo tranvía en la Plaza Nueva, por el hallazgo
de restos arqueológicos que se estimaban pertenecientes a una mezquita.
Una situación similar sucedió en Valparaíso,
Chile, donde se suspendió la construcción de un shopping mall ante una denuncia
de que bajo el suelo existían restos de muelles y embarcaciones con valor
patrimonial.
Grandes obras debieron parar en varios países por falta de estudios arqueológicos
16/Jul/2015
El Observador