Las series televisivas CSI Miami o CSI New York acostumbraron al público uruguayo al trabajo que realizan los médicos forenses en los casos policiales que así lo requieren. La medicina forense, en ciertas ocasiones, se apoya en especialistas médicos de áreas específicas para utilizar su conocimiento más detallado en aras de resolver los problemas que se le plantean. La odontología forense es poco conocida y en Uruguay no se la practica. Sin embargo, el odontólogo Jorge Kerekes, de 32 años de edad, y funcionario del Hospital Policial, se especializa en ella y aspira poder ejercerla en el futuro. El dentista, quien señaló que siempre está “en contacto con lo judío”, concedió la siguiente entrevista al portal web del CCIU:
– ¿Qué es la odontología forense?
– La odontología forense es una rama de la odontología que se encarga de resolver ciertos asuntos como auxiliar de la Justicia. Dentro del dominio de la disciplina se incluyen la identificación de cadáveres (ya sea individuales o en desastres en masa) y sujetos vivos, la determinación de la edad, sexo, raza, especie y talla de un cadáver a partir de restos dentales y/o craneanos y la reconstrucción de los hechos en un crimen. Por ejemplo en los casos en que aparece una mordida en una persona, la odontología forense puede ayudar a dirigir la investigación hacia un presunto culpable, o a determinar si una mordida en un cuerpo fue pre o postmortem, así como en la valoración del daño corporal (más específicamente el daño dental que una persona ha sufrido).
– ¿Cuál es la utilidad de la odontología forense para la medicina forense?
– El odontólogo forense puede auxiliar al médico forense; hay casos que pueden ser dilucidados, o al menos en gran parte, por el odontólogo forense. Sin embargo, el ámbito de acción del odontólogo forense es mucho más reducido que el del médico.
– ¿Se la practica en Uruguay?
– Lamentablemente en Uruguay no existe una especialización en la materia. En la Facultad de Odontología los docentes que se encargan de hacer cursos de actualización teóricos en el tema son, más que nada, autodidactas e intentan, a su modo, realizar cursos para perfeccionarse.
– ¿Por qué le interesa esta especialidad?
– Me parece que es una disciplina que no está cultivada en el país y me gustaría intentar desarrollarla. Creo que podría ser útil a la Justicia que la odontología forense se fomente con más ahínco.
– ¿Cómo surgió ese interés?
– En 2004 en la Facultad de Odontología se hizo un curso optativo de odontología legal y forense. Como superábamos el cupo de estudiantes para cursarlo fuimos a un sorteo, mediante el cual salí favorecido. En el curso quedé maravillado con la parte forense pero no tanto con la parte legal: audiencias, juicios a odontólogos, requisitos de las historias clínicas, consentimiento de los pacientes a realizarse tratamientos, entre otros. Desde que tomé contacto con la odontología forense intento estudiarla.
– ¿Qué especializaciones realizó sobre el tema?
– Además del curso optativo en 2004 realicé un curso intensivo en Buenos Aires, Argentina, en 2009 y otro, a distancia, a través del Portal Educaçao de Brasil. Me encantaría seguir perfeccionándome en el tema pero los cursos se dictan fuera de fronteras y siempre los costos son elevados.
– ¿Sobre qué versó su disertación realizada en el marco de la Semana de la Ciencia y Tecnología que se realizó a fines de mayo?
– La presentación que realicé se centró en la odontología forense: sus objetivos, su modo de acción, su utilidad y una demostración somera de algunas técnicas que se utilizan en la disciplina.
– ¿Cuál es su vínculo con lo judío?
– Yo siempre estoy en contacto con lo judío. Mi padre es el presidente de la Comunidad Israelita Húngara del Uruguay y fui a colegio judío (Instituto Yavne) al que también va mi hija y donde trabaja mi esposa. Cuando podemos vamos a la sinagoga en Shabat (sábado judío) y nunca faltamos en los Iamim Noraim (Año Nuevo y Día del Perdón) e intentamos mantener las tradiciones del pueblo judío.