Escribió
contra el antisemitismo en términos categóricos, acusando inclusive a su propio
campo político, la izquierda, de pecar de ello. Ello nos vino nuevamente a la
mente a raíz del asesinato en Paysandú que ha conmocionado no sólo a judíos sino
también a otros muchos uruguayos.
Hace más de un año, cuando a raíz de la
guerra entre Israel y Hamas, las críticas a Israel se manifestaron en
expresiones antisemitas también en Uruguay, una de las voces que más
categóricamente salieron a condenar el fenómeno, fue la del escritor Fernando
Butazzoni.
Escribió contra el antisemitismo en
términos categóricos, acusando inclusive a su propio campo político, la
izquierda, de pecar de ello.
Ello nos vino nuevamente a la mente a raíz
del asesinato en Paysandú que ha conmocionado no sólo a judíos sino también a
otros muchos uruguayos.
Ese es el trasfondo de esta conversación.
Fernando, te solicité esta entrevista, a
raíz del asesinato de David Fremd en Paysandú, en tu calidad de escritor y
periodista que ya se ha manifestado en forma tajante y explícita contra el
antisemitismo. Por lo tanto comienzo con una pregunta muy simple, que me parece
ineludible: ¿qué sentiste al enterarte el martes de la semana pasada de lo que
había sucedido?
Sentí una enorme tristeza. Y la certeza la
de que ese hecho nos colocaba en un mapa mundial del terrorismo en el que no
deberíamos estar. Y debemos tener cabal comprensión de qué significa estar en
ese mapa. No tengo duda de que en diversos lugares del mundo el crimen de David
Fremd habrá sido celebrado, y que «Abdullah Omar», que así se hacía
llamar el asesino, será considerado un héroe más de la Yihad. Nadie puede ser
tan ingenuo como para suponer que este hecho no alentará a otros a intentarlo.
¿Cómo enfrentar esa amenaza? Para la sociedad civil se trata de plantarle cara,
no ceder a la tentación del «no te metás». Eso sería suicida.
En Paysandú mucha gente dijo «no
creíamos que esto podía pasar aquí». En realidad, no solamente sanduceros
lo comentaban. ¿Tú también te sorprendiste?
Es terrible, pero la verdad es que no me
sorprendió demasiado. Desde hace años he denunciado con insistencia que existe
en la sociedad uruguaya un sentimiento larvado, minoritario pero real, de
antisemitismo muy agresivo. Ese sentimiento se expresa, se muestra de diversas
formas. Ha sido propiciado por diversos factores, y se ha desarrollado de
manera muy lenta, durante décadas. Pero cualquiera que viva en el Uruguay real
sabe que hay gente que odia a los judíos, los desprecia, y manifiesta su odio y
su desprecio de forma más o menos abierta. Gente anónima y gente muy conocida.
Políticos y dirigentes deportivos, empresarios y empleados. Esa lacra es un
estilete muy finito, pero nos atraviesa como sociedad. En esa actitud hay gente
de izquierda, de centro y derecha. No es una cuestión política, sino ideológica
y cultural.
Hay aquí una combinación de diversos
elementos. Ese antisemitismo al que aludes, la evaluación del asesino como una
persona con cierta alteración en su personalidad, aunque el juez ya aclaró que
es imputable, y una exposición al radicalismo islámico y a la incitación en las
redes sociales y otras fuentes directas a las que tenía acceso. Se junta todo
¿verdad?
Así es. El problema es que hay una
tendencia a minimizar esas posturas antijudías. Se toleran en privado, aunque
la legislación es clara al respecto, pero se ha llegado a tolerar en una radio,
al aire. Se ha avanzado mucho más en la eliminación de otros prejuicios. Sin
embargo, el complejo sistema de prejuicios antijudíos permanece y es pasto para
las fieras. Tú mencionas las redes sociales. Mucha gente allí se expresa desde
el anonimato, y lo hacen de esa manera porque saben que están cometiendo un
delito con sus expresiones. Es decir que no son ingenuos o tilingos. No: son
antisemitas que juegan a las escondidas en las redes sociales. Lo terrible es
que nadie les para el carro, ni siquiera en esos mismos sitios
«virtuales». ¿Y por qué? Porque la mayoría de los uruguayos subestima
el peligro. Lo ven como algo exótico, ajeno a nosotros. El asesinato de David
Fremd viene a demostrar lo contrario. Y atención: la semana pasada fue un
apuñalamiento, pero la próxima puede ser un bombazo. ¿O alguien cree a estas
alturas que plantear esa eventualidad es un delirio?
¿Cómo evalúas la respuesta de la sociedad
civil uruguaya no judía? O sea, de la sociedad en general. ¿Ha sido
suficientemente categórica…o un tanto pasiva, salvo excepciones puntuales?
El peor error que se puede cometer es
restarle trascendencia al episodio. Fue gravísimo. Como escribí hace unos días:
tenemos a un yihadista entre nosotros. Tan uruguayo él como su víctima. Ese
tipo no se crio dentro de un frasco. Es también el resultado de una prédica, y
de una tolerancia mal entendida por parte de la sociedad. No hay una clara
conciencia de eso. Seguimos empalagándonos a nosotros mismos con el verso de
que esas cosas en Uruguay no existen. Yo invito a entrar en cualquier página de
comentarios de esa noticia, para ver la realidad.
¿Y la reacción de los políticos, más que
nada del gobierno?
El gobierno hizo lo que debía hacer. Estoy
seguro de que se tomarán medidas para disminuir los riesgos de que algo así
vuelva a suceder. Una de esas medidas es usar con vigor la ley (que existe y
está plenamente vigente) contra los que incitan al odio. Claro que hay que
tener mucho cuidado con eso. Pero por momentos me parece que hubo cierto temor
en sobreactuar el episodio. Y ese sería un error fatal, destinado a atraer la
atención de otros terroristas. No podemos ser complacientes, pero tampoco
podemos parecerlo.
Tú sos un hombre de izquierda, votante del
Frente Amplio. Y también una persona con gran sentido de autocrítica. Según se
informó, la bancada del partido impidió a un diputado sanducero hablar en el
Parlamento sobre David Fremd. ¿Qué opinión te merece este hecho?
La anécdota en cuestión fue, más que
preocupante, patética. Dio cuenta de un cierto nivel de incomprensión acerca de
la gravedad del hecho. Esgrimir lo del presumario judicial cuando había un
judío muerto a cuchilladas por un tipo que gritaba «Alá es grande»,
me pareció de una peligrosa estupidez. Lo cierto es que en el campo de la
izquierda hay sectores con fuertes marcas antijudías. También los hay en la
derecha. Como decía antes, más que un problema político creo que hay allí una
ideología que desprecia al otro, a los otros. Es una ideología con enormes
rasgos de autoritarismo, una ideología de bota y sable.
¿Qué hay que hacer? ¿Cómo se parte de esta
tragedia, para aportar algo a la sociedad toda, para sumar en valores, en
educación, en transmisión de conceptos que capten los uruguayos todos, no
solamente los judíos que fueron los directamente atacados en esta ocasión?
Lo primero es no minimizar ni relativizar
el episodio. Es gravísimo. Un acto de terrorismo en suelo uruguayo. Un musulmán
que asesina a un judío con un cuchillo en el nombre de Alá. El tipo que hizo
eso no está loco. Lo que tenemos que hacer es darle al hecho la dimensión que
realmente tiene y prevenir actos de imitadores. No tener miedo es lo más
importante. No hay que tener miedo.
Fernando Butazzoni: “No se debe minimizar ni relativizar. Esto fue un acto de terrorismo en suelo uruguayo”
22/Mar/2016
Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski