Esta vez Israel acertó en su estrategia diplomática

22/Jul/2011

Aurora, Bernardo Ptasevich

Esta vez Israel acertó en su estrategia diplomática

21/07/2011 OPINIÓN
La flotilla se desarticuló sin un solo disparo Autor: Bernardo Ptasevich
Así como criticamos la forma en que se manejaron las cosas en la primera flotilla mal llamada de la libertad, tenemos que ofrecer un aplauso a lo actuado en esta oportunidad. Las flotillas marítima y aérea, ambas coordinadas, financiadas por organizaciones poderosas, apoyado por algunos políticos y Gobiernos del mundo y anunciando a mil voces que cumplirán su cometido tenían un objetivo netamente político y nada solidario. No se trató de ayudar sino de destruir y de obstruir cualquier camino de paz posible, que cada vez es menos posible. Pero esta vez hubo previsión, hubo diligencias diplomáticas de alto vuelo, hubo mano firme para saber y hacer saber que no pasarán. Como en aquel interesante juego de la “batalla naval” en que debíamos acertar las coordenadas para hundir los barcos en forma imaginaria, Israel ha acertado en su estrategia diplomática logrando hundir las intenciones de los activistas pro palestinos y anti israelíes antes de comenzar la operación o recién iniciada y muy lejos de concretarla.
Es preferible que sientan incomodidad
Seguro que la medida provocó malestar en esferas internacionales, pero es preferible que se sientan incómodos con nosotros y no que nos acusen luego de muertes que no provocamos, de desórdenes que no iniciamos, sólo porque no tomamos las cosas en serio o a tiempo. Tampoco concuerdo con que “Ganamos la batalla pero perdimos la guerra” y no creo que ser opositor deba corroborarse criticando todo lo que se hace en el Gobierno. Según el diputado Najman Shai (de Kadima) se provoco una “histeria innecesaria”.
En todo caso la histeria necesaria sería tener que reprimir a quienes no obedecen ninguna ley durante su estadía en un país extranjero que les haya permitido ingresar a pesar de conocer los fines de la visita.
En el Aeropuerto Ben Gurión se detuvo a gran cantidad de activistas. Entre los detenidos hubo 76 mujeres y 48 hombres. Ocho de ellos fueron “repatriados” a las pocas horas de llegar. El resto continuó por el mismo camino en poco tiempo. Es un claro mensaje de que no podrán hacer lo que quieran aquí, que no pueden venir impunemente a provocar o a incidir en temas de interés de Israel.
Como en el caso de los secuestros, el éxito los animaría a más, redoblarían la apuesta y entraríamos en una espiral difícil de parar. Se pretendió involucrar a los países cuyos ciudadanos intervienen en esta cruzada (aunque no hayan podido cruzar). Pero esta vez algunos de ellos han sido lo suficientemente inteligentes como para no entrar en la trampa. Por nuestra parte, tenemos de todas formas a la comunidad internacional juzgando cada gota de aire que respiramos, cada gota de transpiración que sudamos, cada sonrisa o cada llanto que manifestamos.
Esta vez no estuvimos tan solos. Contrariamente a lo esperado, países como Grecia o Alemania colaboraron para que no se repitan los desgraciados hechos de la primera flotilla. Grecia ayudó a detener las embarcaciones que se preparaban para zarpar. No permitió la salida de los barcos y ante el desacato, el capitán de uno de ellos fue detenido. Un gesto griego que deberá tenerse en cuenta ya que sus actos son desde todo punto de vista un mensaje de amistad y la toma de una posición definida sobre los hechos.
Envuelta en su gran problema económico y a la espera de un pronunciamiento de la UE (Unión Europea) que analiza la compra de parte de su deuda, la intervención griega en esta ocasión cobra más valor ya que puede ayudarle a conseguir más oposición a sus planteos y necesidad de ayuda internacional.
Algunos manifestantes ocuparon la Embajada de España en Atenas, reclamando a su Gobierno que presione a Grecia para que autorice zarpar al barco Guernica, que estaba atracado desde hacía diez días en el puerto de Kolymvari, de la isla de Creta. Los “humanitarios” iniciaron una huelga de hambre y dijeron que sólo tomarían agua hasta que les permitan partir sin conseguir su propósito.
El presidente Shimon Peres agradeció al presidente  griego Karolos Papoulias por lo realizado para detener la flotilla internacional a la Franja de Gaza y por seguir las instrucciones del secretario general de las Naciones Unidas.
También Alemania e Italia hicieron lo suyo. Cientos de activistas que planeaban llegar a estas tierras en vuelos regulares han visto como se les negaba la posibilidad de embarcar. Israel hizo llegar listados de las personas que tenían la entrada prohibida al país. De ese modo, las compañías aéreas deberían devolver a los pasajeros a su lugar de origen a su propio costo. Así, en los diferentes puertos y aeropuertos internacionales, las flotillas se fueron desintegrando poco a poco, cayendo como un castillo de naipes y envolviendo en el desencanto a todos sus participantes. Esta vez la movida diplomática ha sido más efectiva que abordar barcos sin precauciones.
Las acciones coordinadas de tantos activistas, financistas del terrorismo y Gobiernos afines no han logrado su fin. Puede ser que esto desaliente futuras expediciones porque estas necesitan del apoyo estratégico de quienes ya no están dispuestos a brindarlo. La propia Turquía, con quien está pendiente una reconciliación que parece no llegar, ha cambiado su posición. La situación en los países árabes y la toma de posiciones de poder de la Hermandad Musulmana entre otros factores han prendido la alarma turca y les hace pensar que tienen enemigos peores que Israel. No es buen momento para abrir nuevos frentes.
El Gobierno israelí, que generalmente queda desairado y mal parado por imprevisión esta vez ha acertado. Quienes no estamos de acuerdo con el desempeño de Netaniahu y su coalición debemos tener la claridad de querer que acierten y no que se equivoquen. Cada error del Gobierno es un problema para todo el país y para todos los israelíes. Un acierto como en este caso nos ahorró repetir la tensión que pasamos en el abordaje de los barcos que llegaron en la primer flotilla de la libertad. Esta vez Israel logró hundir toda una flotilla sin un solo disparo, sólo con inteligencia y capacidad para prevenir.