Entrevista con la Dra. Carmit Levy, líder del equipo israelí que descubrió el mecanismo de expansión del melanoma

09/Sep/2016

Uypress, Por Ana Jerozolimski

Entrevista con la Dra. Carmit Levy, líder del equipo israelí que descubrió el mecanismo de expansión del melanoma

En el laboratorio de Genética Molecular de
la Facultad de Medicina en la Universidad de Tel Aviv, se ha hecho historia. El
equipo encabezado por la Dra. Carmit Levy (42), que contó con la estrecha
colaboración desde un principio del Centro de Investigación del Cáncer en
Heidelberg (DKFZ) de Alemania, logró descifrar el mecanismo por el cual el
melanoma, uno de los tipos de cáncer más agresivos, avanza y se convierte así
en mortal.
Aunque el proceso hacia la cura llevará
años, aquí claramente se ha abierto la puerta al hallazgo de los medicamentos
que frenarán las metástasis que terminan matando al paciente. El equipo no sólo
comprendió qué pasa con el melanoma tras su aparición en la epidermis y cómo se
infiltra hacia la capa inferior de la piel, la dermis, desde la cual los vasos
sanguíneos trasladan células cancerígenas a otros órganos, sino que también
descubrió sustancias capaces de frenar el proceso.
Y en el centro de este esfuerzo, con una
singular combinación de seguridad y sencillez, de firmeza y humildad, está
Carmit Levy, al frente del laboratorio. Enamorada de la ciencia y de la
investigación. Categórica sobre lo importante de lo logrado, y no menos, sobre
lo mucho que hay aún por hacer.
Carmit, en los últimos días has estado en
el centro de la atención de todos los medios de Israel y el logro que alcanzó
el equipo que encabezas, ha hecho titulares en varias partes del mundo. ¿Esto
significa que hay acá una gran responsabilidad?
Sin duda, así lo siento. Esta es una enorme
responsabilidad.
Y todo este «ruido» ¿es
justificado?
Creo que no, porque la distancia entre el
descubrimiento y el avance dramático que logramos y el momento en que haya un
remedio que cure el melanoma, es de años. Hay que tomar eso en cuenta. Eso
requiere tiempo, presupuestos que hoy todavía no hay. Pero es cierto que los
titulares en los diarios se basan en algo que realmente es un gran avance. No
en vano recibimos la legitimización de que publiquen nuestra investigación en
la revista científica «Nature Cell Biology», que también nos puso en
la tapa y en los temas más destacados.
Y «Nature» no publica cualquier
cosa, aunque los investigadores aseguren que es revolucionaria.
Por supuesto. Eso es cierto. Simplemente
destaco que entre esto y el hallar la cura al melanoma, hay todavía un largo
camino por recorrer.
Pero esto nada quita a lo dramático de lo
logrado ¿verdad?
Es cierto. Me gusta mucho lograr entender
las cosas, descifrar los problemas, los mecanismos. Aquí logramos entender algo
que antes no se había comprendido ni investigado. Y esto, sí, aunque todavía
nos lleve años poder llegar a remedios y curas, ha sido dramático, sin duda
alguna.
Por lo que he leído antes de venir aquí al
laboratorio, tú has explicado que lo mortal del melanoma no es la etapa en la
que aparece, en la epidermis, sino cuando desde la dermis, que está abajo, se
expande hacia otros órganos creando metástasis. Para eso, necesita los vasos
sanguíneos que hay en la dermis y que no tiene la epidermis, para transportar
las células. Y me pregunto por qué nadie hasta ahora investigó cómo es que de
la epidermis, logra bajar…
No puedo responder, no sé por qué no se lo
ha investigado hasta ahora. Sabíamos que
el melanoma aparece en efecto en la epidermis, la va llenando toda y luego
entra a la dermis, llegando así a la sangre. Aparecen células, suben dentro de
la epidermis toda, y bajan a la dermis. Así todo el tiempo. No se sabía cómo
bajan a la dermis. Eso lo investigamos nosotros.
Cuando a una persona le aparece el melanoma
y se hace una biopsia, lo que se fija el patólogo es si pasó a la capa de
abajo. Y si pasó, se comienza un tratamiento agresivo, se sacan las linfas,
porque se comprende que al haber pasado a la capa inferior, ya hay potencial de
formación de metástasis.
Pero nosotros vimos que ya antes de que el
melanoma pase a la capa de abajo, a la dermis, cuando aún está en la epidermis
arriba, algo empieza a cambiar abajo. Se lo ve distinto, lleno de puntos.
Cambia el color de la dermis cuando el melanoma aún está arriba, sólo en la
epidermis. Y lo que descubrimos es que cuando la melanoma aún está arriba, la
dermis, abajo, se llena de vesículas.
Por las que pasa el melanoma para abajo…
Exactamente. Y eso, nadie lo vio e
investigó hasta ahora, hasta que lo hicimos nosotros.
O sea que simplemente se sabía que el
melanoma baja hacia adentro, no se había investigado cómo y por qué.
No se había escrito nada sobre el mecanismo
por el cual el melanoma baja a la dermis. Fuimos los primeros. Según nuestro
artículo, esas pequeñas vesículas son las que permiten que el melanoma baje a
la dermis. Pero hay diversos factores y llevará aún años saber todo. En el
artículo anterior nos concentramos en lo que pasa en la epidermis cuando
aparece el melanoma, en la interacción entre el melanoma y las células que lo
rodean. Pero ahora vimos que hay algo que ocurre también en la dermis y eso fue
lo que investigamos.
El descubrimiento de esas vesículas ¿es
suficiente para explicar cómo baja el melanoma a la dermis?
Sí, es suficiente. La aparición de esas
vesículas es lo que provoca los cambios en la dermis.
¿Y es categórico?
Sí, categórico totalmente. Lo vimos en muchas biopsias de pacientes, en
experimentos de laboratorio. No hay duda al respecto. Si no, no habríamos
pasado la revisación de la revista científica que publicó nuestra investigación
y que es extremadamente rigurosa.
¿Viviremos para ver el fruto de tu
investigación plasmado en remedios, en una cura del melanoma?
Espero que sí. Nosotros somos científicos
que tenemos ahora el conocimiento necesario para irrumpir hacia un medicamento,
una cura, pero la próxima etapa es colaborar con una compañía farmacológica que
se especializa en lo necesario para esto…Usamos dos sustancias que logran
frenar el proceso. Abrimos una puerta, mostramos esas sustancias, y ahora hay
que pasar a la segunda etapa de cómo aplicarlas, cuál es la toxicidad. Esas
sustancias frenan las vesículas, los cambios en la dermis, todo eso… El
potencial que tenemos aquí es enorme.
CURIOSIDAD Y DEDICACIÓN
¿Hace cuánto que te dedicas a la
investigación del melanoma?
Yo estoy en esto hace ya 17años. Pero en
esta investigación puntual, hace cinco. Siempre desde este laboratorio que
dirijo, de Genética Molecular.
Esto requiere una dedicación especial
¿verdad?
Yo no soy especial. Todo aquel que dirige
un laboratorio, es gente que trabajó muy duro, que publicó artículos especiales
tanto en su Doctorado, como yo, como en su post doctorado. Hay acá gente de
variadas universidades de diferentes partes del mundo. También gente que hizo el Doctorado en
Israel, luego hizo el post doctorado en el exterior y volvió a Israel con sus
conocimientos. También yo en lo personal lo hice así, volví de Harvard a Tel
Aviv y estoy feliz de haberlo hecho. Hay acá gente maravillosa, de altísimo
nivel, gente sin ego, que sabe colaborar de modo fantástico.
Cuando estábamos en toda la corrida alocada
antes de la publicación, de «Nature» pidieron que les mostremos
vesículas de determinado tamaño. Yo llamé a un amigo del Tejnion, Avi Schroeder
,ingeniero,  que estaba en camino a un
paseo, le dije que preciso vesículas de 50 nanómetros, me dijo que no hay
problema , llamó a uno de sus estudiantes, Asaf ,y dos días después tenía en
mis manos vesículas rojas fluorescentes, impresionante.
En otro momento necesitaba una fotografía
de microscopia electrónica, llamé a una amiga, Yael Friedman que estaba en
camino a recoger  a su hijo de  algún lado, le dije qué preciso- y era en
medio de la fiesta de Pesaj-, ella estaba enferma pero llegó igual al
laboratorio, lo hizo y todo salió como pensaba. Y sus fotografías aparecen en
el artículo.
Esta es la oportunidad para decir algo que
me resulta muy importante destacar: esto es un trabajo de equipo. Es cierto que
yo encabezo la investigación y que lidero el grupo, pero hay que recalcar que
ha sido un trabajo de equipo con gente que ha trabajado muy duro, 25 personas
en total, de diversas disciplinas y de distintos países. Cada uno aportó algo
para que podamos llegar a este logro. Y al frente, Israel, con nuestro equipo.
Está
la Dra. Shani Dror de mi laboratorio que ha dirigido toda la investigación.
Aproximadamente un año después de iniciada
la investigación, participó en ella activamente el Cancer Research Center de
Heidelberg en Alemania, con Jörg D. Hoheisel y Laureen Sander. Laureen vino
unas veces a nuestro laboratorio, aprendió aquí los métodos de investigación
del melanoma, volvió con eso a Heidelberg, y allí ellos hicieron todo el
análisis de la manifestación de los genes (gene expression analysis), nos
devolvieron el material, realmente siempre con una intensa cooperación entre
las dos partes. Nosotros los visitamos a ellos varias veces en su laboratorio.
También trabajaron con nosotros médicos del
Hospital Sheba (la Dra. Shoshi Grinberger) y de Wolfson (el Dr. Ronen Brener) ,
ingenieros del Tejnion,  gente de la
Universidad Hebrea de Jerusalem que trabajó con un microscopio electrónico
especial.
La financiación fue del Ministerio de
Ciencia de Israel y del Centro Alemán de Investigación del Cáncer (DKFZ) de
Heidelberg.
Tengo por ejemplo un buen amigo en París,
en el Gustave Roussy, al que me dirigí porque tenía que aislar pequeñas
vesículas y él, con un amigo, me ayudó. También hay franceses en esta historia.
También de Boston. Todo junto, para presentar una historia completa y descifrar
un mecanismo que antes no era conocido, y con ello abrir una puerta a las
opciones de tratamiento futuro.
PASIÓN Y CURIOSIDAD
¿Qué te atrajo a dedicarte a este campo, a
la investigación científica?
A mí me gusta la ciencia, y me gusta
investigar. En toda disciplina hay muchas cosas aún desconocidas, muchas cosas
interesantes. En el área del cáncer hay muchas cosas por descubrir y es
importante que haya gente buena que se dedique a ello, que haya gente de nivel
en la academia. Es interesante, dinámico, aunque el trabajo es muy duro. Mis
estudiantes aquí trabajan mucho, se esfuerzan realmente… Ahora parece que hay
mucha gloria, pero el esfuerzo es grande. Hay que seguir adelante, probar otra
vez, una y otra vez, leer, dedicarse, no desesperar…y ver el cuadro completo.
Y yo, como quien lidera el grupo, debo ver
dónde ayudar, también me pongo guantes y hago los experimentos .No tengo
distancia con los demás, es un trabajo en equipo, a todo nivel. Y el liderazgo
es también a todo nivel, emocional, profesional, personal, de excelencia, de
empujar fuerte hacia arriba, no transar en términos de calidad.
En tu elección del tema del melanoma
¿incidió el hecho que es uno de los tipos más agresivos de cáncer?
Sí, el cáncer en general me daba mucha
curiosidad. Y el melanoma en especial,
más que nada en un país como Israel, entre otros, donde hay tanta exposición al
sol.
EL MOTOR
Carmit ¿qué te formó, qué llevó a que seas
hoy lo que eres?
No suelo entrar en cosas personales, sólo te
puedo decir que soy de Jerusalem, que nací en un hogar que siempre apoyó mucho,
dio mucho calor y alentó la creatividad. Mi padre es músico. Todos nosotros
tocamos algún instrumento. Y yo toqué violín durante siete años. Quizás el
haber tenido que practicar tres horas por día, aportó a mi disciplina.
El empuje de la casa siempre fue
clave. Ahora mis padres están muy
orgullosos. Todos me felicitan.
¿Ya de chica creías que llegarías a esto?
No es que tenía claro de chica que sería
científica. Mi doctorado es en Bioquímica. Me gusta mucho estudiar e
investigar, así que eso me empujó.
Quiero alcanzar logros, soy muy curiosa, y sé que si caigo, eso no es
motivo para sentirme frustrada. Hay que levantarse y volver a empezar.
ISRAEL, AL FRENTE
¿Es justificada en tu opinión la percepción
de Israel como país de avanzada en la investigación científica?
Es indudable que aquí se hace mucho y que
en Israel hay investigaciones increíbles. Lo veo directamente aquí en la
Universidad de Tel Aviv. En la Facultad de Medicina en la que yo estoy, se
logran grandes cosas. También en la de Nanotecnología hay cosas fuera de lo
común. El Dr. Tel Dvir está desarrollando un corazón biónico .En Psicología hay
expertos que hacen cosas increíbles en post-trauma. Ina Slutzky, una
investigadora joven, investiga enfermedades de degeneración neurológica y un
artículo suyo también ha salido en «Nature».
En diversas áreas, el tema que quieras, hay
en Israel gente que va a la vanguardia.
Imagino que para lograr buenas respuestas,
lo clave es saber plantear las preguntas adecuadas.
Por supuesto. Cuando llega un estudiante,
recibe una pregunta de investigación en un proyecto y se empieza a avanzar. Es
como ir pelando capa por capa. No se sabe adónde se llegará. Uno recibe una
pregunta y no sabe qué pasará en la búsqueda de la respuesta. Yo no sabía por
qué el melanoma penetra la capa inferior de la piel, hice el planteamiento de
la pregunta y empecé a investigar. Y eso es lo lindo en la ciencia .Cada uno
tiene su pregunta y va investigando, profesionalizándose en ella.
El gran secreto es saber plantear la
pregunta correcta. Y eso se puede hacer luego de haber leído mucho, ya que
recién después de conocer muy bien el tema, uno puede darse cuenta de qué es lo
que falta. O sea, saber qué preguntar, es un arte.
Entiendo que todo es un proceso muy
complejo pero… ¿existe un momento en el que estás trabajando, analizando lo
que ves en el microscopio, y de repente dices «¡lo encontré!»?
Por supuesto. Siempre hay algo que te hace
saltar, momentos en los que uno capta lo que ve. En nuestro artículo anterior
descubrimos cuál es el detonante de la infiltración del melanoma hacia abajo.
Yo había estado haciendo un experimento inicial de expresión genética y entendí
lo que veía, recuerdo que era viernes y corrí por el corredor y le dije a Tami,
que trabaja conmigo «lo tenemos, lo tenemos». Es cuando llegas a un punto en el que te das
cuenta de que tienes lo que buscabas.
También con el artículo de ahora, fue todo
un proceso. Primero no sabíamos qué le
pasa a la dermis, qué cambios experimentaba. Shani hizo un experimento en el
que se armaba una película larga al fotografiar a las células, para ver si se mueven
o no. O sea, se coloca la cámara y se ve luego qué pasó con las células.
Vinimos al laboratorio después del fin de semana y vimos que las células se
habían movido. Y ahí entendimos que estamos por buen camino. Esos son grandes momentos.
CLAVE SOÑAR
En investigación científica hay que ser muy
preciso y exacto, pero de fondo tiene que haber algo, me imagino, un poco loco
quizás… un gran sueño.
Sin ninguna duda. Aquí, la Universidad de
Tel Aviv, el lugar en el que elegí investigar, que permite hacerlo, permite
soñar a lo grande y ser creativo.
Pero no soy especial en esto. Todos
aquellos, tanto en Israel como en el resto del mundo, que tienen un
laboratorio, deben ser medio locos .Para liderar algo así, hay que tener
algunas características especiales. Realmente hay que saber pensar a lo grande
y tener grandes sueños, no temerle a eso. El trabajo es muy intenso y tiene que
haber un empuje muy fuerte. No sé si la palabra es «locura», pero sí
hay que tener una gran pasión por lo que se hace para poder empujar todo esto
hacia adelante.
Pero tu sueño no es solamente realizarte
como científica, si cabe el término, poder decir que lo lograste, sino saber
que hiciste algo que aporta al mundo, que ayuda a cambiarlo para bien, ¿no es
así?
Por supuesto. Creo que también tú en tu
trabajo quieres hacer algo significativo .No sé si todos quieren cambiar al
mundo, pero sí sentir que aportan algo que vale. Ahora, inclusive con esta
entrevista, tú misma lo estás haciendo, llevando a mucha gente una historia que
puede dar esperanza, que tiene un significado profundo. Todos queremos hacer
cosas importantes.
¿Cuál es el próximo paso? ¿Con qué más nos
sorprenderás?
Tendrán que esperar. Tenemos aquí varias
cosas impresionantes que investigar. Lo dejamos para la próxima entrevista,
dentro de uno o dos años.