Nuevamente, la UNESCO, la organización
internacional que “supuestamente” vela por la educación, las ciencias y la
cultura, ha dado muestras de desconocer por completo la historia y como ya
ocurrió en más de una oportunidad, ese desconocimiento se centra en el Medio
Oriente y más específicamente en nuestra capital Jerusalém, 24 países, 26 se
abstuvieron y 6 votaron en contra.
Los países que se abstuvieron, no sabemos
si dudaron o les tembló la mano al intentar votar en contra, Considero que
estos países deben ser criticados por no haber tenido el coraje de optar por la
verdad.
¿Será una casualidad? ¿O no?
Pero es posible que la UNESCO, no solamente
desconozca la realidad, sino que la tergiverse. Eso ya sería más grave, pues en
este caso la organización internacional estaría mintiendo, haciendo
manipulaciones con los datos históricos, mintiendo a sabiendas, lo que sería
todavía mucho más grave. Y la intención es bien clara, tratar de borra todo
vínculo entre el Pueblo Judío y su Capital Histórica.
Vamos a intentar de darle una somera
lección de historia a la UNESCO.
¿Qué el Monte del Templo no tiene ningún
vínculo con el judaísmo? Veamos cuál es la realidad…
Los datos que trataremos de recopilar a
continuación están basados en dos fuentes. Una es la Biblia y la otra las
investigaciones arqueológicas que se llevan a cabo hasta el día de hoy, para
desenterrar indicios del pasado que se encuentran ocultos bajo nuestros pies.
El vínculo que une al Pueblo de Israel con
la Tierra de Israel, tiene aproximadamente 4.000 años de existencia, cuando
nuestros Patriarcas Abraham, Itzjak y Iaakov llegaron a estas tierras. Hace
alrededor de 3.000 años, el Rey David, conquistó la ciudad de Jerusalém y la
convirtió en la capital de su reino. Desde entonces la ciudad es también
llamada La Ciudad de David y está considerada como el Centro Espiritual del
judaísmo.
Fue en Jerusalém en donde el Rey Salomón
construyó el Gran Templo, en el Monte Moriah, considerado sagrado por el
judaísmo pues la tradición indica que fue en dicho lugar en donde se llevó a
cabo el capítulo bíblico del Sacrificio de Itzjak, que al final, no fue
sacrificio. Lugar que es conocido como Monte del Templo y que la UNESCO se
empecina en llamarlo por su nombre árabe…
La Tierra de Israel sufrió varias
ocupaciones foráneas, como la de los babilonios en el año 586 A.C., cuando el
Primer Templo fue destruido y los judíos fueron deportados a Babilonia. Los
judíos regresaron a su Tierra, construyeron el Segundo Templo, en Jerusalém, en
el mismo lugar en donde se encontraba el Primero. Los romanos, con Tito a la cabeza,
ocuparon el Reino de Judea, destruyeron la ciudad de Jerusalém en el año 70 y
el Segundo Templo.
Durante aproximadamente 1878 años, desde el
año 70 hasta el año 1948, el país de los judíos, la Tierra de Israel fue
ocupada y gobernada por diferentes imperios y no por el pueblo que lo había
habitado durante varios siglos.
La dominación romana se extendió desde el
año 70 hasta el 313. Los romanos en su afán por borrar la identidad judía del
país cambiaron el nombre de Judea, por el de «Palestina», en alusión a los
filisteos, uno de los pueblos que habitaron la región. Por supuesto que esta
alusión a «Palestina», no tiene nada que ver con la forma como el nombre de
«Palestina» y el de «palestinos» son usados en nuestros días.
El Arco de Tito en Roma, destaca el saqueo
que sufrió el Templo de Jerusalém y el Reino de Judea, en donde se puede, ver
en el relieve del arco, a la Menorá, el candelabro de los 7 brazos del Templo
de Jerusalém, que es llevada por los judíos camino al exilio. La dominación
bizantina se prolongó desde el año 313 al 636 y llevó a una fuerte helenización
del país.
Los cristianos de oriente al querer
conservar y venerar los Santos Lugares del cristianismo, construyeron entre
otras la Iglesia de la Anunciación en Nazaret, la Iglesia de la Natividad en
Belén y la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalém.
Ahora bien, hasta este momento, en ningún
lugar hablamos ni de árabes, ni de «palestinos», porque simplemente no
existían.
Insisto en que nos estamos basando en datos
históricos y en descubrimientos arqueológicos. Desde el año 636, es decir en el
siglo séptimo, más de 2.500 años después de que el Pueblo Judío se había
asentado en su Tierra y más de 600 años después de que había surgido, también
en la Tierra de Israel, el cristianismo, se produce la ocupación árabe,
proveniente de la Península Arábiga, dominación que se extendió hasta el año
1099. Omar, el segundo califa del Islam, ordena construir el sitio sagrado de
la Cúpula de la Roca, que no es una mezquita como muchos erróneamente la llaman
y la Mezquita de El-Aqsa en Jerusalém, en el mismo lugar en donde se
encontraban las ruinas del Segundo Templo. En el año 1099 el territorio judío
fue ocupado por los cruzados hasta el año 1291.
Después de un sitio de cuarenta días,
Jerusalém fue tomada por asalto por Godofredo de Bouillón. Siete mil musulmanes
fueron exterminados. Entretanto, los judíos se habían refugiado para rezar en
la sinagoga principal que fue primero sitiada y luego incendiada. Los que
intentaban salir de la sinagoga incendiada fueron asesinados en las callejuelas
adyacentes.
La dominación mameluca se extendió entre
los años 1291 y el 1516. Los mamelucos eran mercenarios del Sultán de Egipto,
por lo que en esos años, «Palestina» vivió bajo la dominación egipcia.
Los turcos otomanos ocuparon la región por
uno de los períodos de tiempo más extensos, 400 años, desde el año 1516 hasta
el 1917. La situación de «Palestina» bajo la dominación otomana no fue
precisamente idílica. Fueron frecuentes las rebeliones contra su dominación.
Hubo un momento de prosperidad en la “Edad de Oro” del Imperio Otomano, bajo el
reinado de Solimán el Magnífico (1494–1566). Fue Solimán quien reconstruyó las
murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalém. Bajo el dominio de «Palestina» y de
Siria por un Pachá turco, Jazzar, se produce en 1799 el intento de Napoleón
Bonaparte de invadir «Palestina», invasión que fue rechazada con la ayuda que
los ingleses le brindaron a Jazzar.
A partir de entonces, comienza la época en
la que el destino de «Palestina» es determinado lejos de la región, en las
oficinas diplomáticas de Europa, en Occidente. Por último, el Mandato Británico
de «Palestina» que se extendió entre el año 1917 y el 1948.
En los 19 siglos de ocupación foránea, y es
importante destacarlo, nunca se interrumpió la vida judía en la Tierra de
Israel.
El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea
General de las Naciones Unidas, aprueba el Plan de Partición de «Palestina» que
llama a la creación de un Estado Judío y de un Estado Árabe, lo que constituye
la base jurídica que llevó a la Declaración de la Independencia del Estado de
Israel, el 14 de mayo de 1948. Es decir hace 68 años. Destacamos que la
Resolución de la Partición de «Palestina», no habla de un Estado «palestino»,
sino de un Estado Árabe, dado que hasta entonces nadie hablaba de «palestinos»,
sino de la “población árabe” de «Palestina». Recién a partir del año 1964 se
empezó a utilizar el término “«palestinos»”. Como ya la indicamos, durante
varios siglos, la Tierra de Israel vivió de manera independiente bajo el
dominio del Pueblo Judío. ¿Cuándo hubo en esta tierra un gobierno árabe? Nunca.
Durante varios siglos, la ciudad de Jerusalém fue la capital del reino de los
judíos. ¿Cuándo fue Jerusalém la capital de alguna dominación árabe? Nunca.
Esta es una somera lección de historia para
la UNESCO.
Datos históricos que seguramente son
conocidos por muchos de los que votaron a favor de la increíble propuesta, pero
parte de ellos llevados por un fanatismo religioso y otros llevados por
intereses económicos, decidieron dejar de lado la verdad.
Destacamos que votaron a favor, 24 países,
26 se abstuvieron y 6 votaron en contra.
Votaron en contra: Estados Unidos,
Alemania, Gran Bretaña, Holanda, Lituania y Estonia.
Dos países no estuvieron presentes en la
votación: Turkmenistán y Serbia.
Votaron a favor, a favor de una mentira:
Rusia, China, Brasil, México, Egipto, Sud África, Argelia, Bangladesh, Irán,
Líbano, Malasia, Marruecos, Mauricio, Mozambique, Nicaragua, Nigeria, Omán,
Pakistán, Qatar, República Dominicana, Senegal, Sudán, Chad, Vietnam.
Los países que se abstuvieron, no sabemos
si dudaron o les tembló la mano al intentar votar en contra, fueron: Albania,
Argentina, Camerún, Costa de Marfil, El Salvador, España, Francia, Ghana,
Grecia, Guinea, Haití, India, Italia, Japón, Kenia, Nepal, Uganda, Paraguay,
Corea del Sur, Saint Kitts y Nevis, Eslovenia, Sri Lanka, Suecia, Togo,
Trinidad Tobago, Ucrania.
Hay quienes aplauden a estos países por no
haber votado en contra.
Considero que estos países deben ser
criticados por no haber tenido el coraje de optar por la verdad.
Enseñándole historia a la UNESCO
11/Oct/2018
Iton Gadol- por Aharon Erlich