OPINION INTERNACIONAL En la excelente película “El Discurso del Rey” que está actualmente en cartel en nuestra ciudad, hay una escena en que el protagonista contempla un noticiero real de la época nazi en Alemania. El noticiero muestra a Hitler y a una inmensa multitud uniformada que le respondía con fervorosa adhesión.Egon Friedler16-2-2011Desde la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial hasta hoy, el nazismo y la personalidad de Hitler han sido analizados por una muy profusa bibliografía.Pese a ello, todo el fenómeno de la dictadura nazi sigue presentando incógnitas.Sin embargo, hay algo en el que todos los estudiosos coinciden: Hitler logró provocar un fanatismo masivo y el fanatismo demostró ser una y otra vez algo terrible a lo largo de la historia.La palabra fanático proviene del latín «fanum» que significa templo o perteneciente al templo, lo que es bastante lógico, ya que el fanatismo religioso ha sido el más antiguo y el que ha aparecido con mayor frecuencia a lo largo de la historia.El fanatismo es por naturaleza intolerante e impermeable a toda crítica racional, y en la medida en que tiene menos pruebas de que su creencia es verdadera más se aferra a ella. Por lo tanto es explicable la constante reaparición del fanatismo religioso a lo largo de la historia. Ya que nadie posee pruebas suficientes para demostrar que el destino humano es regido por fuerzas sobrenaturales se substituye la razón por la fe y la reflexión crítica por la obnubilación irracional.Todas las religiones, en una medida u otra, han dividido el mundo en creyentes y herejes y han adoptado actitudes hostiles hacia sus críticos. Pero no cabe la menor duda de que la religión que ha planteado esta división del modo más drástico y tajante es la musulmana.Y a diferencia de otras religiones, como el judaísmo y el cristianismo, que han sufrido fuertes embates de la modernidad, el Islam ha mantenido como inamovibles sus premisas básicas : la división del mundo en creyentes e infieles, la superioridad del Islam sobre toda otra creencia y la legitimidad de castigos crueles e inhumanos ya que están consagrados por el Corán, un libro cuyo análisis crítico resulta problemático aún para musulmanes moderados.Por razones de espacio vamos a dejar de lado los casos más obvios de fanatismo terrorista en el mundo actual: Al Qaeda, Hezbollah, Hamas, los Guardias de la Revolución iraníes, Jihad Islámico, los Shabab somalíes y otros grupos que desean imponer la justicia islámica en el mundo matando o sometiendo a los infieles. Vamos a referirnos solamente a un gran país musulmán de Asia que no tiene la cobertura periodística adecuada a su tamaño, población e importancia: Pakistán.Pakistán es el sexto país más poblado del planeta con 185 millones de habitantes y según una reciente estimación del Instituto de Encuestas e Investigación Sociológica norteamericana Pew en el año 2030 sobrepasará a la población de Indonesia (237 millones) convirtiéndose en el país musulmán con más habitantes en el mundo.Pakistán es centro de la atención mundial porque hay evidencias de que existe una muy activa presencia de Al Qaeda en su territorio. De la colaboración del gobierno pakistaní y de sus militares depende si la batalla en Afganistán con los talibanes podrá ser ganada o no.Por todo esto, debemos recordar una noticia de comienzos de este mes que quedó relegada entre la copiosa información del nuevo año. El 4 de enero fue asesinado el gobernador de la provincia norteña de Punjab, Salman Taseeer.El asesino fue uno de sus guarda-espaldas quien explicó que había matado al político porque éste se había opuesto a la ley de blasfemia y había manifestado su simpatía por una mujer cristiana de 45 años, Asia Bibi, condenada a muerte según esa ley, visitándola en la cárcel.Un artículo del diario suizo «Neue Zürcher Zeitung» (8.1.2011) explica el trasfondo político de la situación : «Si bien los islamistas obtienen muy pocos votos en las elecciones en Pakistán dominan la agenda política. Casi no hay un político o un periodista que se atreva a formular críticas contra los partidos religiosos».Más adelante escribe el prestigioso diario de Zürich en idioma alemán: «La creciente intolerancia en el país se refleja cada vez más en los medios, que son influidos o intimidados por los islamistas.No hay ningún debate abierto sobre los derechos de las minorías religiosas. A Taseer se le reprochó entre otras cosas, guiarse por una «agenda occidental» en su defensa de la cristiana Asia Bibi. Algunos diarios en idioma urdu expresaron «comprensión» por el asesinato. Solo los diarios en inglés, leídos por una pequeña élite condenaron con energía el crimen».En el «Daily Star» de Beirut, un artículo bajo el título «Una perversa intolerancia religiosa acecha a Pakistán» (24.1.2011) trae información adicional: » Hace dos semanas, miles de personas, instigadas por los partidos religiosos y sus predicadores fueron a las calles a pedir que Bibi sea ejecutada. Y si bien activistas de los derechos humanos y muchos eruditos musulmanes rechazaron la condena, el gobierno tuvo miedo de perdonarla y derogar la ley, especialmente después de la muerte de Taseer».Antes de terminar el artículo, quisiera reparar un pequeño olvido en la información: Pakistán es, por ahora, el único país musulmán que tiene la bomba atómica.
El veneno del fanatismo
16/Feb/2011
La República